Nerea, 27 años, albañila: “Estudié Medicina pero ganando 32 euros la hora, me compensa trabajar en la obra”
El sector de la construcción se ha convertido en una alternativa laboral con salarios altos.Algunos casos muestran cómo la formación universitaria convive con decisiones alejadas del camino previsto.

El mercado laboral global atraviesa cambios en la forma en que los jóvenes eligen sus profesiones. Factores como el salario por hora, la movilidad internacional y la experiencia en distintos oficios influyen cada vez más en esas decisiones.
En paralelo, sectores como la construcción enfrentan falta de mano de obra en varios países desarrollados. Esto genera oportunidades laborales con sueldos que, en algunos casos, superan los de profesiones universitarias tradicionales.
Australia aparece con frecuencia en relatos de migración laboral juvenil por sus niveles salariales más altos en comparación con otros países occidentales. En ese contexto, distintos trabajadores relatan trayectorias laborales diversas dentro del mismo país.
Una de esas historias es la de Nerea, una joven española que decidió pausar su camino en Medicina para trabajar en la obra mientras vive una experiencia laboral en el extranjero.
Nerea, 27 años, albañila: “Estudié Medicina pero ganando 32 euros la hora, me compensa trabajar en la obra”
Como se dijo, Nerea es una joven española de 27 años que estudió Medicina y decidió trasladarse temporalmente a Australia, donde trabaja en la construcción mientras gana experiencia laboral y ahorra dinero.
Su historia se inscribe en un fenómeno más amplio de movilidad juvenil hacia países con mejores salarios en sectores como la construcción, la hostelería y el trabajo manual, donde la demanda de personal sigue en aumento.
Según su testimonio, en la construcción australiana puede ganar alrededor de 32 euros brutos por hora, con la posibilidad de alcanzar cifras mayores en determinados puestos o jornadas.
Aun así, convertirse en albañila no fue sencillo. Relata que uno de los primeros obstáculos apareció incluso antes de empezar a trabajar en obra: en los procesos de selección. “Cuando saben que soy mujer, muchas veces la conversación se corta”, explica.
Sin embargo, sostiene que su adaptación no estuvo marcada por el género, sino por la experiencia. Reconoce que al principio cometía errores o tenía menor velocidad, pero lo atribuye al aprendizaje. “Si soy lenta no es por ser mujer, es porque soy principiante”, afirma.
Para Nerea, la construcción sigue siendo un entorno donde persisten ciertos prejuicios sobre el rendimiento según el género. Sin embargo, considera que el aprendizaje y la actitud son determinantes. “Si tienes ganas, acabas haciéndolo bien. Da igual si eres hombre o mujer”, resume.
El caso refleja una tendencia creciente de jóvenes que combinan formación universitaria con trabajos manuales en el exterior, especialmente en sectores donde la demanda laboral es alta.

Entre los elementos más destacados de su experiencia laboral se encuentran:
- Salario por hora. Remuneraciones que pueden superar ampliamente las de otros sectores de entrada.
- Flexibilidad laboral. Posibilidad de alternar trabajos en distintos rubros.
- Experiencia internacional. Oportunidad de trabajar en otro país con condiciones diferentes.
- Demanda en construcción. Falta de mano de obra en el sector.
- Decisiones de carrera. Pausas temporales antes de retomar estudios o especializaciones.
La joven también señala que su intención no es abandonar definitivamente la Medicina, sino posponer su especialización mientras prepara el examen MIR a futuro.
