Por qué tenemos cábalas: el origen y la explicación psicológica de un ritual que marca cada Mundial de fútbol

Las supersticiones ya son una tradición en cada competencia deportiva, sobre todo futbolística.
Cada vez que juega la Selección argentina en un Mundial, millones de personas repiten acciones que racionalmente no modifican el resultado, pero emocionalmente parecen imprescindibles. Usar la misma camiseta, sentarse en el mismo lugar, reunirse con las mismas personas o guardar un papelito en el freezer forman parte de un lenguaje compartido que vuelve a activarse con fuerza en cada competencia futbolera, y el Mundial 2026 no es la excepción.
Las cábalas aparecen como una marca registrada del fútbol argentino, pero también como una forma de atravesar la incertidumbre. Nadie puede influir desde el sillón en un tiro al arco, una atajada o un fallo arbitral. Sin embargo, repetir un ritual permite sentir que algo, aunque sea mínimo y simbólico, queda bajo control.
De la Cábala religiosa a la cábala futbolera
El origen de la palabra cábala está vinculado a la tradición mística judía. Literalmente significa “tradición” o “recepción”, y se utilizó para denominar enseñanzas esotéricas del judaísmo medieval, desarrolladas especialmente en la Provenza y Cataluña desde el siglo XII.
Esa Cábala estudió el funcionamiento del universo, el alma humana, los equilibrios espirituales y los sentidos ocultos de las letras hebreas y los números. En hebreo, “lecabel” remite a saber recibir un conocimiento.
Con el tiempo, en el uso cotidiano argentino, el término se desplazó hacia otra cosa: rituales, costumbres y supersticiones que prometen buena suerte o evitan la mala. En el fútbol, esa transformación encontró un terreno perfecto.

