Coudet al límite: el partido que define su futuro en River
Dieciséis días después de haberle puesto un plazo a su gestión, el entrenador se enfrenta a un partido bisagra.

La cuenta regresiva parece haber llegado a su punto de ebullición. Este miércoles 26 de agosto a las 21:30, el Estadio Monumental será el escenario de mucho más que un simple partido de vuelta por los octavos de final de la Copa Sudamericana frente a Independiente Santa Fe. Para Eduardo «Chacho» Coudet, estará en juego su futuro, su proyecto y la supervivencia de un año deportivo que amenaza con volar por los aires.
El destino y la naturaleza obligaron a posponer el duelo inicial debido a un terremoto, pero la fecha clave finalmente llegó. Y lo hace bajo un clima de tensión que el propio entrenador supo anticipar tras la dura caída ante Tigre, la cuarta al hilo en el Torneo Clausura.
«Para conocer este club, te tienen que haber dado cachetazos y la tenés que haber dado vuelta: lo hice como jugador, ahora quiero como entrenador. Y si no lo puedo hacer y rápido, les daré un abrazo a cada uno y me iré a mi casa”, había sentenciado Coudet hace apenas 16 días.
Inversión millonaria y crisis deportiva
El ciclo actual no resiste más golpes. Quedar fuera de los ocho mejores del segundo torneo en relevancia del continente significaría un fracaso estrepitoso, especialmente después de que la dirigencia desembolsara más de u$s 65 millones en el último mercado de pases.
El presente futbolístico de River asusta a sus hinchas por la acumulación de datos negativos:
- Atraviesa una racha de seis derrotas seguidas en competencias locales (un hecho inédito en sus más de 120 años de historia).
- Se ubica en el puesto 14° de su zona en el Clausura.
- Quedó eliminado de la Copa Argentina contra el único equipo de los 30 de Primera que aún no ganó por Liga en el año.
- Corre serio riesgo de no clasificar a ninguna copa internacional para 2027, luego de un 2026 sin participación en la Libertadores.
El respaldo interno frente a la impaciencia del Monumental
Pese al tono bajo que Coudet mostró en la conferencia de prensa posterior a la reciente derrota con Vélez, y a los primeros silbidos que bajaron desde las tribunas del Monumental, internamente el «Chacho» cuenta con una red de contención.
La dirigencia mantiene su postura de no despedirlo. Hace 13 días, el directivo Stefano Di Carlo fue claro: «Si siente la fuerza, lo vamos a acompañar, creemos profundamente en él». En los pasillos del club aseguran que confían en el proyecto y buscan evitar la vorágine de cambiar de técnico cada seis meses.
El plantel también cierra filas detrás de su líder. A las palabras de apoyo que Nicolás Otamendi había brindado semanas atrás, se sumó recientemente el respaldo del delantero Lucas Beltrán, quien manifestó ver al entrenador «muy bien y firme», destacando además que es «muy frontal y directo con nosotros».
Con las cartas sobre la mesa, el choque de este miércoles dictará sentencia. Perder la Sudamericana sería ceder la chance más realista que le queda en el semestre a un equipo golpeado. Coudet lo sabe: si no puede dar vuelta la historia rápido, el abrazo de despedida estará más cerca que nunca.
