Dato clave en el juicio por Matías Juárez: ¿por qué tardaron 10 horas en medir la presión intracraneal?

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El neurocirujano que atendió al niño asegura que se realizó el procedimiento una vez que la obra social y los padres consiguieron un monitor

Dato clave en el juicio por Matías Juárez: ¿por qué tardaron 10 horas en medir la presión intracraneal?

El médico Ricardo Auad, en juicio

La quinta jornada del juicio por la muerte de Matías Juárez tras una operación de amígdalas reveló el punto neurálgico de la causa: ¿tardaron demasiado los médicos en asistir al niño tras su descompensación que sufrió al salir del quirófano?

El neurocirujano Ricardo Auad, que atendió al pequeño al día siguiente de la cirugía, consideró que todo lo actuado por sus colegas estuvo bien. Sin embargo, su visión contradice la de otro testigo, el médico Juan Masaguer que declaró que las intervenciones se realizaron demasiado tarde.

Matías salió de la cirugía el 20 de octubre de 2016 a las 12.30, pálido, con los labios azules y sin poder abrir los ojos. A las 13.30 es llevado a terapia intensiva y vomita sangre a las 22, a las 23 y a las 3:30 de la madrugada, momento en que lo intuban. A partir de este momento, comienzan versiones diferentes: la de la historia clínica, la de la junta médica, la de la jefa de terapia y la del propio neurocirujano Auad.

Según se desprende de los resultados de la junta médica, Auad fue convocado en ese mismo momento: a las 3:30 AM. Matías tenía las pupilas desiguales y una completamente dilatada, signo de sufrimiento cerebral grave. Además, el cuerpo presentaba signos de shock: los órganos no estaban recibiendo suficiente oxígeno, las vías aéreas no estaban protegidas y corría riesgo de que los pulmones se llenaran de sangre y coágulos, entre otros síntomas.

La segunda versión es la de la Hoja de Evolución Clínica del sanatorio San Lucas, un documento manuscrito donde figura que la interconsulta es solicitada a las 6, es decir, dos horas y media después.

La tercera podría desprenderse de la declaración de la médica encargada de la terapia intensiva, Florencia Jerez, hoy imputada por el homicidio. En la etapa de investigación dijo que ella convocó a Auad en algún momento entre el tercer sangrado y las 6, hora en que le confirmaron que el tomógrafo estaba listo. Sin embargo, esa versión no se pudo ratificar en juicio porque ella se negó a declarar.

Finalmente, el propio médico neurocirujano declaró este lunes que fue convocado a las 6:30 y que tardó media hora en llegar. A las 7, asegura Auad, ya estaba viendo la tomografía. Sin embargo, el próximo paso se daría recién ocho horas más tarde. A las 13, Matías es trasladado para que se le coloque un catéter para medir la presión intracraneal (PIC).

Son dos las ventanas de tiempo que la fiscalía y la querella cuestionan. La primera es entre el horario del último sangrado y el horario en que se le hace la tomografía, ¿por qué se tardaron dos horas y media? La médica Jerez dijo hace una década que fue porque era peligroso trasladarlo y era necesario estabilizarlo hemodinámicamente, aunque no especifica cuánto tardó en hacerlo. Sin embargo, también dice que a esa hora estuvo listo el aparato, porque quedaba apagado por la noche y había que llamar al operador para que lo encendiera de manera remota.

El segundo trayecto temporal que preocupa es el que va desde el momento en que el neurocirujano ve a Matías y se realiza el cateterismo para medir la presión del cráneo: ocho horas. En su declaración, Auad dijo que se hizo el procedimiento a esa hora luego de que la obra social lo aprobara y los padres contrataran el monitor intracraneal.

Uno de los médicos que declaró en calidad de testigo, Juan Masaguer, dijo que ese tiempo precioso que se perdió marcó la diferencia entre la vida y la muerte de Matías. En síntesis, argumentó, Matías presentaba síntomas de sufrimiento neurológico a las 3.30 de la mañana y recién se le midió la presión intracraneal a las 13.

Auad dijo este lunes que, aunque lo hubieran llamado más temprano, no se podría haber hecho una tomografía a la madrugada porque era peligroso trasladarlo. Aseguró que se encontró con un paciente sedado y con respirador artificial, por lo que no era posible hacer una evaluación clínica. Agregó que la tomografía mostraba un proceso isquémico grave en la parte derecha del cerebro, que estaba ejerciendo presión en el cráneo.

Sin embargo, su colega Masaguer no está de acuerdo con él. Es neurocirujano también y especialista en emergentología. El profesional dijo que la “ventana terapéutica” en que se puede tratar una isquemia cerebral (falta de irrigación sanguínea) es de cuatro horas y detalló los mecanismos a los que se puede recurrir.

Entendió que cuando detectaron que Matías presentaba anisocoria (desigualdad en el diámetro de las pupilas), el cirujano ya tendría que haber estado presente, realizarse la tomografía de inmediato y actuar. Para el profesional, haber medido la presión recién pasado el mediodía significó mantener una actitud expectante que le costó la vida al niño de ocho años.

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