Un año de desarme del cepo: tras las compras récord de ahorristas, creen que el Banco Central tiene una chance para liberarlo por completo

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Balance a 12 meses del fin del cepo minorista: compras récord de divisas y el desafío de la apertura total

Exactamente un año atrás, el panorama económico argentino daba un giro drástico. El viernes 11 de abril de 2025, el ministro Luis Caputo y el titular del BCRA, Santiago Bausili, anunciaban el fin de las restricciones cambiarias para personas físicas, una medida clave para sellar el acuerdo con el FMI que incluyó un refuerzo de US$ 12.000 millones. Aquel anuncio no solo terminó con el cupo de 200 dólares mensuales vigente desde 2019, sino que reemplazó el tradicional crawling peg por un sistema de flotación entre bandas.

A partir del lunes siguiente a ese anuncio, el flujo de dólares que antes alimentaba los mercados paralelos se volcó masivamente al canal oficial. El primer mes de libertad cambiaria cerró con compras netas por US$ 2.021 millones, una cifra que fue escalando a medida que el calendario electoral sumaba incertidumbre.

El pico de dolarización y las cifras del año

La demanda alcanzó su punto máximo en septiembre de 2025, coincidiendo con el revés electoral del oficialismo en la provincia de Buenos Aires: en apenas 30 días, el público adquirió US$ 6.500 millones. Si bien el ritmo decreció tras el triunfo de La Libertad Avanza en noviembre, el balance de los primeros diez meses arroja una cifra impactante: los ahorristas compraron US$ 37.800 millones, un monto que representa dos tercios de la deuda total que el país mantiene con el Fondo Monetario.

Para consultoras como LCG, este fenómeno evidencia una particularidad argentina. A diferencia de otros procesos de estabilización (como el de Israel), donde los residentes suelen aportar divisas, en Argentina el flujo es de salida constante, lo que obliga al Banco Central a redoblar esfuerzos para mantener la estabilidad.

¿Es posible una liberación corporativa?

Con la entrada de los dólares del campo —se estima que entre abril y julio ingresa el 45% de las divisas anuales—, entidades como el Banco Galicia sugieren que existe una «ventana de oportunidad». Sin embargo, el camino hacia una apertura total para las empresas todavía enfrenta obstáculos normativos.

Actualmente, persisten «mecanismos de defensa» que el Gobierno se resiste a abandonar:

  •     Pagos diferidos: El 90% de las importaciones aún no se cancelan al contado.
  •     Restricciones corporativas: Las empresas todavía no pueden comprar divisas para atesoramiento o cancelación de deudas financieras intercompany.
  •     Operaciones cruzadas: Se mantiene la prohibición de operar en el mercado oficial si se accedió al dólar financiero en los últimos 90 días.
  •     Nuevos controles: Recientemente, el BCRA bloqueó maniobras especulativas de inversores que aprovechaban brechas enviando fondos al exterior.

Expertos de la consultora Epyca advierten que, aunque el cepo está visiblemente reducido, sigue siendo una «pieza funcional» del esquema actual. La existencia de una brecha cambiaria residual confirma que el Gobierno prefiere mantener controles en «nodos sensibles» mientras el dólar atraviesa un proceso de apreciación real.

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