Sam Altman: «Pronto la IA será un servicio público como la luz o el agua y se cobrará por medidor»
El CEO de OpenAI anticipa un giro histórico: la IA redefine el poder económico, amenaza el rol del trabajo y promete convertirse en un servicio básico global.

Sam Altman afirmó que la inteligencia artificial ya está modificando las bases del capitalismo y advirtió que el cambio no será solo tecnológico, sino también económico y social.
Durante su exposición en la cumbre de infraestructura de BlackRock, el CEO de OpenAI sostuvo que la IA está desplazando poder desde los trabajadores hacia los dueños del capital, en un contexto en el que la productividad empieza a depender menos del esfuerzo humano directo.
De la escasez a la abundancia
El ejecutivo planteó que el mundo se encamina desde una lógica de escasez hacia otra de abundancia. Según explicó, durante siglos las sociedades se organizaron para administrar recursos limitados, pero la posibilidad de producir inteligencia de forma masiva y barata altera ese esquema. En ese marco, lanzó una de sus definiciones más fuertes: «Durante siglos, tal vez milenios, hemos aprendido mucho sobre cómo estructurar la sociedad para gestionar la escasez. Casi nada de eso nos ayuda mientras tenemos que aprender rápidamente a gestionar la abundancia».
Altman también reconoció que esta transición debilita la posición de los trabajadores dentro de las empresas. Incluso describió cómo cambió su propia función dentro de OpenAI: «Mi trabajo pasó de realizar trabajo técnico directo… a gestionar un equipo de agentes que realizan este trabajo». Para el empresario, este modelo se expandirá a otras actividades y transformará la relación entre empleo, productividad y generación de valor.
Infraestructura, poder y el futuro del trabajo
En ese escenario, consideró que la infraestructura será decisiva. Remarcó que el desarrollo de la IA depende de centros de datos gigantescos, con demandas extraordinarias de inversión, energía y hardware, y advirtió sobre la competencia estratégica con China. A la vez, anticipó un punto de inflexión concreto: «¿Cuándo habrá más capacidad cognitiva del mundo dentro de los centros de datos que fuera de ellos? … eso podría ocurrir, quizás, hacia finales de 2028», dijo, al proyectar que la capacidad de procesamiento de la IA podría superar la de toda la humanidad en apenas dos años.
La apuesta final de OpenAI, explicó, es que la inteligencia artificial se convierta en un servicio básico de uso cotidiano. «Vemos un futuro donde la inteligencia es un servicio público (utility) como la electricidad o el agua, y la gente nos la compra por medidor», afirmó. Con esa idea, Altman imagina una IA «demasiado barata para medirla», accesible por consumo y cada vez más integrada a la vida diaria, aunque dejó abierta una pregunta de fondo: cómo se repartirá la riqueza y qué lugar ocupará el trabajo humano en una economía donde la inteligencia deje de ser un bien escaso.
- Sobre el cambio en el rol del trabajador: «Mi trabajo pasó de realizar trabajo técnico directo… a gestionar un equipo de agentes que realizan este trabajo».
- Sobre la omnipresencia de la IA: «El paradigma cambiará de nuevo y se sentirá como si estos sistemas de IA simplemente estuvieran conectados a tu vida, a tu empresa, lo que sea, pensando y trabajando proactivamente todo el tiempo».
- Definición de AGI (Capacidad cognitiva): «¿Cuándo habrá más capacidad cognitiva del mundo dentro de los centros de datos que fuera de ellos? … eso podría ocurrir, quizás, hacia finales de 2028».
- Definición de AGI (Indispensabilidad): «¿Cuándo un CEO de una empresa importante, un presidente de un país importante… no podrá hacer su trabajo sin hacer un uso intensivo de la IA?».
- Sobre la democratización de la inteligencia: «Queremos que la inteligencia sea… demasiado barata para medirla. Queremos inundar el mundo con inteligencia».
- La inteligencia como servicio básico: «Vemos un futuro donde la inteligencia es un servicio público (utility) como la electricidad o el agua, y la gente nos la compra por medidor».
- Sobre la escala de la infraestructura: «Ojalá todo el mundo pudiera visitar en algún momento uno de estos centros de datos a megaescala… parece una nave espacial por dentro».
- Sobre la gobernanza y la democracia: «No creo que deba depender de las empresas o de un gobierno imponer una voluntad particular sobre cómo se va a utilizar esto… esto pertenece a la voluntad del pueblo a través del proceso democrático».
- El desafío de la abundancia: «Durante siglos, tal vez milenios, hemos aprendido mucho sobre cómo estructurar la sociedad para gestionar la escasez. Casi nada de eso nos ayuda mientras tenemos que aprender rápidamente a gestionar la abundancia».
