«No dejen solos a sus hijos»: el mensaje de Montaldo tras la reforma del Régimen Penal Juvenil
La ministra de Educación difundió una carta dirigida a las familias luego de la oficialización de la ley provincial que adhirió al nuevo régimen penal desde los 14 años. Advirtió sobre la importancia de la contención familiar y el acompañamiento escolar.

La entrada en vigencia de la ley mediante la cual Tucumán adhirió al nuevo Régimen Penal Juvenil, que establece la responsabilidad penal desde los 14 años, motivó un llamado del Ministerio de Educación provincial a fortalecer la contención de los adolescentes y el compromiso de las familias en la prevención de situaciones de violencia.
A través de una carta abierta que comenzó a circular por los grupos de WhatsApp de docentes y padres de distintos establecimientos educativos, la ministra Susana Montaldo expresó su preocupación por los desafíos que plantea la nueva legislación y destacó la necesidad de actuar preventivamente desde los hogares, las escuelas y la comunidad.
La iniciativa se conoció luego de la oficialización de la adhesión de Tucumán al régimen nacional, que redujo de 16 a 14 años la edad de imputabilidad penal y convirtió a la provincia en la primera del país en adecuar su legislación a ese marco normativo. «Me dirijo a ustedes no solo como Ministra de Educación, sino como una educadora que siente un profundo compromiso y preocupación por nuestros jóvenes», expresó Montaldo al comienzo de su mensaje.
La funcionaria sostuvo que la aplicación del nuevo régimen exige una respuesta que trascienda el ámbito judicial y convocó a fortalecer los mecanismos de acompañamiento antes de que los adolescentes se involucren en situaciones delictivas. «Como han señalado referentes del ámbito judicial, cuando un adolescente llega al sistema penal es porque antes fallaron la contención familiar y el ámbito comunitario», manifestó.
En ese sentido, advirtió: «No podemos permitir que la respuesta del Estado llegue solo cuando ya es tarde; debemos actuar antes, desde la prevención, la presencia activa y el diálogo afectivo».
Capacitaciones y trabajo conjunto con la Justicia
Como parte de las acciones preventivas, Montaldo destacó que el Ministerio de Educación viene desarrollando instancias de formación en coordinación con la Corte Suprema de Justicia de Tucumán, destinadas a brindar herramientas para abordar conflictos y situaciones de violencia en el ámbito escolar. «Ya hemos capacitado a directores y supervisores, y muy pronto llevaremos adelante jornadas en las escuelas para las cuales esperamos contar con la participación activa de todos ustedes», anticipó.
La ministra también recordó que durante junio se habilitó un espacio de participación para padres en el II Congreso de Educación y destacó la convocatoria de 400 familias al Congreso sobre «La transformación de la escuela secundaria», previsto para octubre.
Estas actividades forman parte de una estrategia orientada a ampliar la participación de la comunidad educativa, promover el intercambio de experiencias y generar respuestas conjuntas frente a las problemáticas que atraviesan los adolescentes.
«Quisiéramos que nos acompañen en los próximos encuentros para que podamos dialogar sobre la educación de nuestros jóvenes, reflexionar y construir soluciones de forma conjunta», expresó.

El llamado a recuperar el diálogo en los hogares
Uno de los ejes centrales de la carta estuvo dedicado al papel de las familias en el desarrollo emocional de los adolescentes y a la importancia de detectar tempranamente situaciones de angustia, aislamiento o conflicto. «Casi la totalidad de los chicos que atraviesan situaciones de conflicto o expresan violencia sufren en silencio dolores emocionales, problemas en sus casas o el peso de sentirse incomprendidos», sostuvo Montaldo.
La funcionaria consideró que la prevención requiere un compromiso compartido y remarcó que las instituciones educativas no pueden asumir esa responsabilidad de manera aislada. «La escuela no puede sola, tampoco la familia. Desde las aulas trabajamos para educar en la convivencia, la cultura de la paz, el respeto y el buen trato, pero necesitamos que esos mismos valores se refuercen diariamente en el hogar», señaló.
También hizo referencia a la influencia de las nuevas tecnologías sobre los vínculos cotidianos y planteó la necesidad de recuperar espacios de conversación entre padres e hijos. «En un tiempo donde las pantallas ocupan tantas horas y aíslan a nuestros jóvenes, es urgente recuperar la conversación cotidiana en la mesa familiar», afirmó.
La titular de Educación pidió a los adultos involucrarse activamente en la vida de los adolescentes. «Les pido de corazón que no dejen solos a sus hijos: interésense por sus proyectos, pregunten por sus sentimientos y escuchen lo que piensan. Ninguna tecnología puede reemplazar la firmeza, la escucha y el abrazo de un adulto», expresó.
«El vínculo entre la familia y la escuela no se rompió»
En declaraciones a Tendencia de Noticias, durante el congreso sobre la transformación de la escuela secundaria, Montaldo profundizó sobre los desafíos que enfrenta el sistema educativo y la necesidad de fortalecer el acompañamiento emocional de los estudiantes.
Consultada sobre el estado de la relación entre las familias y las instituciones escolares, consideró que ese vínculo no se había quebrado, aunque reconoció la importancia de generar nuevos espacios de participación. «No se rompió o por lo menos nosotros venimos trabajando el año pasado y este año en los congresos de educación que hicimos», afirmó.
La ministra vinculó esas iniciativas con el nuevo escenario que plantea la legislación penal juvenil y explicó que su cartera busca promover un debate más amplio sobre las responsabilidades de los adultos en la formación de los adolescentes. «Ahora con esta nueva ley que salió de baja de la edad de imputabilidad también venimos trabajando con la familia, con los docentes para poder acompañar y abrir un espacio de discusión del ámbito emocional, el tiempo que le dedicamos a los hijos que son nuestros alumnos para escucharlos, para ver lo que les pasa», sostuvo.
En ese marco, destacó que la transformación de la escuela secundaria no debe limitarse a la actualización de contenidos y metodologías de enseñanza, sino que también tiene que contemplar el bienestar emocional, la convivencia y el desarrollo personal de los estudiantes.
Según explicó, uno de los objetivos de la política educativa es que los jóvenes puedan reconocer sus capacidades, descubrir sus intereses y finalizar la secundaria con herramientas para construir un proyecto de vida.
En el cierre de su carta, Montaldo insistió en la importancia de sostener una tarea conjunta entre docentes y padres para prevenir la violencia y evitar que los conflictos terminen en el sistema judicial. «Unamos nuestras fuerzas, familia y escuela, para cuidar y guiar a nuestros jóvenes. Demostremos juntos que el camino nunca es la violencia ni la judicialización, sino el afecto, la presencia y la responsabilidad compartida», concluyó.

Qué establece la nueva ley provincial
El pronunciamiento de la ministra se produjo un día después de que el Gobierno de Tucumán publicara en el Boletín Oficial N° 31.305, del lunes 19 de octubre, la Ley N° 10.011, sancionada por la Legislatura provincial, que establece el Régimen Especializado de Responsabilidad Penal Juvenil de Tucumán.
La normativa adecúa la legislación local a la Ley Nacional N° 27.801, que redujo de 16 a 14 años la edad de imputabilidad penal. Tucumán se convirtió así en la primera provincia en adherir al nuevo régimen.
Mientras que la legislación nacional establece el marco general de responsabilidad penal juvenil, la ley tucumana regula la ejecución, supervisión y seguimiento de las medidas y penas que disponga la Justicia respecto de los adolescentes comprendidos en ese sistema.
Entre sus objetivos se encuentran la protección de las víctimas, la reducción de la reincidencia y la reinserción social de los jóvenes, mediante mecanismos de seguimiento socioeducativo y coordinación entre organismos provinciales, el Poder Judicial y otras instituciones.
La normativa también contempla la continuidad educativa, la capacitación laboral y el fortalecimiento de los vínculos familiares y comunitarios como componentes del abordaje de los adolescentes en conflicto con la ley penal.
De acuerdo con su artículo 51, el Poder Ejecutivo provincial dispone de un plazo de 120 días desde la publicación para reglamentar la ley.
