Nació en Suecia, vendió su empresa en millones de dólares y ahora trabaja gratis de encargado en la Argentina
Tenía estabilidad, dinero y una vida resuelta en Europa, pero eligió otra cosa. A los 57 años, Thomas Johansson se mudó a Buenos Aires impulsado por el fútbol, Maradona y una decisión íntima que no podía seguir postergando.

Cuando Thomas Johansson camina por Buenos Aires, nadie imagina su historia. Podría ser un vecino más, un extranjero de paso, alguien que vino por trabajo o por turismo. Sin embargo, detrás de ese andar calmo hay una decisión radical: vendió su empresa en Suecia, dejó una vida económicamente resuelta y se instaló en la Argentina, atraído por el fútbol, la cultura y una pasión que lo acompaña desde siempre: Diego Armando Maradona.
“Para mucha gente esto suena muy extraño. Me miran y se preguntan qué hago acá. Pero para mí tiene todo el sentido del mundo”, explicó en diálogo con TN.
Thomas tiene 57 años, vive en la Ciudad de Buenos Aires desde agosto, habla español con esfuerzo pero con entusiasmo, y no vino a buscar dinero. Vino a buscar algo más difícil de definir: una experiencia de vida.
Un sueño que empezó con una pelota
La primera vez que pisó la Argentina fue en enero de 2023. Viajó desde Enköping, su ciudad natal —a unos 60 kilómetros de Estocolmo—, con la excusa de hacer turismo, pero con una idea fija en la cabeza.
“Mi objetivo siempre fue venir a ver fútbol. Vivir las hinchadas, los cánticos, la pasión. Ese era el sueño más grande de mi vida”, contó y agregó: “Amo el fútbol. Amo a Maradona”.
Para Thomas, el fútbol no es solo un deporte. Es un lenguaje común, una forma inmediata de pertenecer. “El fútbol une a todo el mundo. En cualquier país funciona igual: te conecta con las personas. No importa de dónde vengas, enseguida sos parte de algo. Pero en la Argentina es distinto”.
Durante años alimentó ese deseo escuchando historias desde lejos. Podcasts, relatos radiales, crónicas sobre clubes argentinos y su gente
