Las razones del sugestivo cambio de postura de Candela Arizaga y los beneficios de ser un Moyano

Facundo Moyano y su novia, Candela Arizaga, protagonistas de un escándalo con muchas incógnitas.
El escándalo protagonizado por Facundo Moyano y la modelo Candela Arizaga sumó en las últimas horas nuevos interrogantes luego de que la joven cambiara de abogado y brindara ante la Justicia una versión considerablemente distinta de la que había surgido durante las primeras horas del episodio.
Moyano, de 41 años, secretario general del Sindicato Único de Trabajadores de los Peajes y Afines (SUTPA) y exdiputado nacional, permaneció detenido durante unas 13 horas después del incidente ocurrido en un departamento de Avenida del Libertador, en la ciudad de Buenos Aires.
Inicialmente, la causa quedó vinculada a los delitos de lesiones leves y privación ilegal de la libertad en contexto de violencia de género. Sin embargo, el sindicalista recuperó rápidamente la libertad, aunque quedó alcanzado por una restricción de acercamiento a Arizaga.
El caso comenzó durante la madrugada, cuando la joven de 23 años fue vista corriendo descalza y prácticamente fuera de control durante varios cientos de metros por Avenida del Libertador, mientras Moyano iba detrás de ella.
Según las primeras reconstrucciones, Arizaga se encontraba alterada y llegó a manifestar ante un efectivo policial que había sido golpeada y que la mantenían retenida contra su voluntad. Posteriormente fue trasladada al Hospital Pirovano, donde recibió atención médica.
Horas después comenzó a tomar fuerza la hipótesis de que el episodio se habría producido en medio de un consumo de drogas. El primer abogado de la modelo, Diego Storto, aseguró públicamente que ambos habían comenzado a consumir sustancias y sostuvo que la situación se había salido de control.
“Comienzan a drogarse los dos. La situación, el consumo, se les fue de las manos”, había señalado el letrado, quien incluso mencionó la aparición de un supuesto proveedor de drogas conocido como “Pinocho”.
Storto también afirmó que los análisis toxicológicos practicados a Arizaga habían detectado cocaína y puso en duda que el consumo se hubiera desarrollado en circunstancias completamente consensuadas.
Sin embargo, el escenario cambió horas después.
Arizaga dejó de ser representada por Storto y pasó a tener como abogado a Roberto Herrera, quien planteó una interpretación mucho más favorable para Moyano y cuestionó incluso la restricción perimetral ordenada contra el sindicalista.
La propia modelo también modificó aspectos centrales de su relato cuando declaró como testigo ante la Justicia.
Según su nueva versión, después de haber ido con Moyano a la cancha de River y regresar al departamento del dirigente sindical, ambos comenzaron a mirar una película. Arizaga aseguró entonces que, como no tenía sueño, decidió consumir cocaína que ya tenía desde hacía tiempo.
También remarcó que Moyano no consumió drogas ni alcohol delante de ella, alejándose así de las primeras versiones conocidas públicamente.
La joven explicó además que sufrió una especie de “brote psicótico” después de consumir la sustancia y atribuyó a ese estado el comportamiento que quedó registrado en distintos videos durante aquella madrugada.
Uno de los vecinos del edificio declaró haber escuchado una discusión de entre 10 y 15 minutos. Según su testimonio, Arizaga gritaba mientras Moyano intentaba tranquilizarla.
La investigación quedó posteriormente en manos de la Fiscalía N° 3 Especializada en Violencia de Género, a cargo de Florencia Nocerez.
Otro de los puntos que generó cuestionamientos fue el procedimiento realizado en el departamento donde se produjo el incidente.
El primer llamado al 911 se registró alrededor de las 5 de la mañana. Sin embargo, el allanamiento del inmueble fue ordenado recién a las 10 y terminó concretándose aproximadamente a las 16.
Durante ese intervalo, Diego Di Santo, chofer de Moyano e integrante del SUTPA, ingresó al departamento y posteriormente salió llevando una bolsa. En ese momento existía presencia policial en el ingreso del edificio, pero no una custodia directa sobre la puerta de la vivienda.
Di Santo explicó que simplemente había ido a buscar ropa.
Cuando finalmente se realizó el procedimiento judicial, los investigadores encontraron el departamento ordenado y no hallaron restos de drogas.
El nuevo abogado de Arizaga justificó esa situación señalando que en la vivienda trabaja habitualmente una empleada doméstica.
También llamó la atención que Moyano se negara a someterse a análisis de sangre y orina, por lo que no pudo determinarse si había consumido sustancias durante aquella madrugada. La Justicia tenía la posibilidad de disponer esos estudios de manera compulsiva, aunque finalmente no lo hizo.
Mientras tanto, Arizaga regresó a Rosario y declaró posteriormente ante la Justicia.
Los abogados que pasaron por su representación coincidieron, sin embargo, en un punto: no se comprobaron lesiones compatibles con golpes. La joven presentaba una herida en una rodilla que habría sufrido al caer mientras corría por Avenida del Libertador.
Su perro bulldog francés, llamado Mafia, también quedó involucrado indirectamente en el episodio. El animal fue rescatado por el encargado de un edificio cercano mientras Arizaga se encontraba visiblemente alterada.
La sucesión de acontecimientos dejó abiertas varias incógnitas sobre lo ocurrido en el departamento, principalmente acerca del origen de la droga, la identidad del supuesto proveedor mencionado durante las primeras horas y las razones detrás del abrupto cambio en la representación legal y en el relato de la joven.
La Justicia deberá determinar ahora qué ocurrió exactamente durante aquella madrugada y si existen elementos suficientes para avanzar con las acusaciones originalmente formuladas contra Facundo Moyano.
