La justicia federal desbarató una operación narco que llevaba cientos de kilos de cocaína desde Salta hasta Córdoba

Una investigación federal que comenzó a partir de la declaración de un arrepentido permitió desarticular una organización dedicada al tráfico de estupefacientes que trasladaba cargamentos desde el norte del país hacia Córdoba ocultándolos entre piedras y áridos transportados en camiones.
El operativo, denominado “Cascote Blanco”, terminó con el secuestro de más de 157 kilos de droga, armas, dinero en efectivo y la detención de personas vinculadas a la maniobra.
El procedimiento fue llevado adelante por efectivos de la Policía Federal Argentina por orden de la jueza federal de San Isidro, Sandra Arroyo Salgado, y tuvo como punto central de intervención la localidad salteña de Pichanal.
La pesquisa se inició luego de que un colaborador de la causa revelara detalles sobre el funcionamiento de la estructura criminal. Según la información aportada, la organización utilizaba camiones cargados con piedras y cascotes para esconder grandes cantidades de cocaína que posteriormente eran enviadas hacia Córdoba.
De acuerdo con fuentes ligadas a la investigación, no se habría tratado de un traslado aislado, sino de una modalidad ya utilizada en reiteradas oportunidades para movilizar cargamentos desde el norte argentino hacia otras provincias.
A partir de esa información, y mediante tareas de inteligencia y escuchas telefónicas autorizadas por la Justicia Federal, los investigadores reconstruyeron el esquema operativo de la banda y detectaron un nuevo envío que había partido desde San Ramón de la Nueva Orán con destino a territorio cordobés.
El operativo principal se desarrolló sobre la Ruta Nacional 34, en inmediaciones de Pichanal. Allí, los agentes interceptaron inicialmente una camioneta utilizada como vehículo “puntero”, cuya función era advertir sobre posibles controles de seguridad durante el trayecto.
Minutos después fue detenido el camión sospechoso y durante la inspección los efectivos descubrieron un compartimiento oculto en la batea del rodado donde estaban escondidos los paquetes con droga.
Los investigadores señalaron que los ladrillos de cocaína llevaban estampada la marca del “Delfín”, una característica que suele utilizarse para identificar cargamentos o presuntas organizaciones vinculadas al tráfico de estupefacientes.
El conductor del vehículo, considerado el principal sospechoso en la logística del transporte aunque no señalado como propietario de los cargamentos, tiene domicilio en la localidad jujeña de Yuto.
Tras el procedimiento inicial, la jueza Arroyo Salgado ordenó una serie de allanamientos simultáneos, cuatro de ellos realizados precisamente en Yuto, en domicilios ubicados sobre calles Rivadavia, San Juan, Mariano Moreno y barrio Jardín.
Durante esas medidas judiciales, los investigadores secuestraron 73 panes de marihuana, cogollos y plantas de cannabis, armas de distintos calibres, municiones, teléfonos celulares, balanzas de precisión y una importante suma de dinero tanto en pesos como en moneda extranjera.
Además, en el marco de esos procedimientos fue detenida una mujer que tendría vínculos directos con uno de los conductores bajo investigación.
La causa continúa bajo la órbita del Juzgado Federal N°1 de San Isidro por presunta infracción a la Ley 23.737 de estupefacientes. Los investigadores intentan ahora establecer el alcance total de la estructura criminal y determinar si existen otros implicados en Orán y en distintas localidades de la provincia de Salta.
