El sabor de los azahares: la miel tucumana que cautivó en el Encuentro Apícola Federal en la Sociedad Rural de Tucumán
Entre frascos, degustaciones y visitantes, Apícola Agua Dulce mostró en la Sociedad Rural de Tucumán uno de sus productos más singulares: la miel obtenida del néctar del azahar de limón.

Entre los numerosos stands que formaron parte del 4° Encuentro Apícola Federal, realizado el 13 y 14 de agosto en la Sociedad Rural de Tucumán, hubo uno que invitaba a detenerse. Avelino Palacio y su esposa atendían el espacio de Apícola Agua Dulce, rodeados de frascos y productos de la colmena, mientras los visitantes se acercaban, preguntaban y degustaban. El movimiento era constante: el suyo fue uno de los puestos que despertó mayor curiosidad entre quienes recorrieron la muestra.
Detrás de ese mostrador había mucho más que miel. Apícola Agua Dulce es una empresa familiar ubicada en Leales con más de medio siglo de trayectoria dedicada al arte de criar abejas y cosechar los productos que ellas brindan: miel, cera, jalea real y polen, alimentos valorados por su capacidad nutritiva y sus propiedades beneficiosas. Para Palacio, sin embargo, la apicultura es también una historia personal que comenzó cuando apenas era un niño.
“Yo empecé a los 11 años, hace 64 años que soy apicultor. Mi padre me puso a la par y me enseñó el trabajo”, recordó durante la entrevista con Tendencia de Noticias. Los primeros pasos fueron en Lules y el aprendizaje fue rápido: apenas dos meses después de comenzar, su padre ya lo dejaba trabajar solo con unas 30 colmenas. Con el tiempo llegaron más apiarios, las primeras cosechas y una actividad que terminó atravesando a toda la familia.

Una miel nacida entre los limoneros
Entre los productos exhibidos había uno especialmente ligado al paisaje productivo tucumano: la miel de azahar de limón. Se obtiene cuando las abejas visitan las flores de los limoneros, extraen su néctar y lo trasladan hasta la colmena, donde comienza el proceso que terminará convirtiéndolo en miel. En una provincia donde las plantaciones de limón ocupan grandes extensiones, esa floración permite obtener un producto con características particulares.
Palacio la describe como una miel clara y suave, con un pequeño toque ácido que aparece al final de la degustación. Es muy diferente a las mieles que Apícola Agua Dulce obtiene cuando traslada sus colmenas hacia zonas de monte nativo, donde las abejas encuentran las floraciones del algarrobo y el mistol. Allí el resultado es una miel más oscura, con aromas y sabores distintos.
La miel de azahar de limón alcanzó además un reconocimiento que Palacio muestra con especial orgullo: el sello de Denominación de Origen. Según explicó, llegar a esa distinción demandó alrededor de cinco años de trabajo, análisis y pruebas. La posibilidad de ubicar las colmenas dentro de grandes superficies cubiertas por limoneros permitió identificar y diferenciar una miel estrechamente vinculada con el territorio tucumano.
Una vida entre abejas
Después de tantos años, a Palacio le cuesta separar el oficio de su propia historia. “Eso ya lo llevo en el alma, la apicultura”, resumió. Y cuando habla de las abejas, rápidamente aparece otra faceta que va mucho más allá de aquello que termina dentro de un frasco: la polinización y su aporte a la producción agrícola. Actualmente, contó, también trabajan con colmenas en campos sembrados con colza para favorecer ese proceso.
Apícola Agua Dulce tuvo en sus primeros años una etapa vinculada a la exportación, pero hace aproximadamente tres décadas la familia tomó otro camino: desarrollar su propia marca, fraccionar la producción y comercializarla directamente. Hoy, según Palacio, la miel encuentra mercado principalmente en Tucumán —con fuerte presencia en el sur provincial— y también llega a Salta. Incluso realizaron envíos de miel fraccionada a Bolivia.
En medio del ir y venir del Encuentro Apícola Federal, Avelino y su esposa continuaron recibiendo visitantes que se acercaban al mostrador y saboreaban con placer las mieles que ofrecían para degustar. Más de uno —esta cronista incluida— no resistió el encanto y terminó llevándose un frasco a casa.
