«El 98% termina la secundaria»: la escuela rural tucumana que sorprende al país y al mundo
El establecimiento, ubicado a 65 kilómetros de la Capital, es candidato al premio a la “mejor escuela del mundo” por la colaboración con la comunidad. Su directora, Nancy Gómez, cuenta cómo lograron construir, en una zona de escasos recursos, un colegio público con resultados destacados.

ORGULLO TUCUMANO. La Escuela Media Gobernador Piedrabuena es distinguida a nivel mundial. (Foto Infobae).
En junio de este año, a 65 kilómetros de San Miguel de Tucumán, muy cerca de la frontera con Santiago del Estero, docentes y alumnos celebraron una noticia que los llena de orgullo: fue elegida como una de las 50 mejores escuelas del planeta. Así lo definieron los World’s Best School Prizes 2025, los premios a las mejores instituciones educativas a nivel global, organizados por T4 Education, con sede en el Reino Unido.
Meses después, esta escuela rural que desafía todos los pronósticos, sorprende al país, ya que en la secundaria pública de la Escuela Media Gobernador Piedrabuena, el 98% de los estudiantes termina la escolaridad, y el 70% de los egresados ya tiene definido un camino universitario o laboral.
Los premios, organizados por T4 Education, se entregan el próximo martes 30 de septiembre: un jurado internacional definirá los ganadores. Hay otra escuela argentina nominada: el Colegio Madre Teresa, de San Fernando (provincia de Buenos Aires), quedó entre los 10 finalistas en la categoría “superación de la adversidad”. En 2024, el Colegio María de Guadalupe, ubicado en Las Tunas (General Pacheco), ganó en la misma categoría en la que ahora es finalista la Escuela Gobernador Piedrabuena.
La expectativa es alta entre los 9000 habitantes de la localidad tucumana. Pase lo que pase el martes, la comunidad educativa está orgullosa de haber puesto el nombre de la escuela en el radar global.
“Creo que lo que nos llevó a este lugar fue trabajar con la conciencia de que tratamos con seres humanos. Nos corrimos de la idea de que el aprendizaje se limita a lo cognitivo: entendemos que la persona es un todo, con cuerpo, mente y emociones. Aprender es una conquista, y a veces duele. Encontrar el vehículo correcto para llegar a los chicos es lo que nos permitió formar estudiantes comprometidos”, cuenta Nancy Gómez, la directora de la escuela, en una entrevista realizada por el sitio Infobae. “Miramos al alumno de manera integral, y usamos las emociones como vehículo del aprendizaje”, asegura.
Gómez tiene una larga trayectoria en la defensa de la educación en Piedrabuena, desde los tiempos de la Ley Federal de Educación: en 2001, formó parte de las movilizaciones por la reapertura de las EGB 3 rurales, cuando el gobierno tucumano intentó cerrarlas por medio del decreto 390/1; luego, junto con sus compañeras peleó por la apertura del Polimodal para que los chicos pudieran terminar la escuela en su localidad.
Fue profesora de Lengua y Literatura durante diez años en la Escuela Gobernador Piedrabuena; desde hace trece años es la directora. En una zona de escasos recursos, su liderazgo y su capacidad de tejer alianzas fueron claves para construir una escuela a la que todos quieren ir: lograron casi triplicar la matrícula –de 67 alumnos a 182– y tienen lista de espera.
El plantel está compuesto por 40 profesores, muchos de ellos “docentes taxi”, que tienen pocas horas y viajan varios kilómetros desde distintas localidades. Pese a que las condiciones no son las ideales, el espíritu de equipo y el sentido de pertenencia son cruciales para el trabajo por proyectos y el acompañamiento personalizado, dos rasgos centrales de la propuesta pedagógica de la escuela. “La mayoría de los docentes son vitalicios en la escuela. Eso te habla del arraigo que sienten, tanto ellos como los alumnos», subraya Gómez.
–¿Cómo caracterizarías el proyecto institucional de la escuela?
–Mi proyecto de escuela nace de mi experiencia como alumna. En primaria y secundaria fui “mala alumna”: me aburría, no entendía el sentido de lo que me enseñaban y la pasaba mal en la escuela. Eso me marcó mucho.
Como docente, desde el inicio busqué estrategias diferentes. Sacaba a los chicos del aula, armaba proyectos, buscaba que vivieran el aprendizaje, que se lo grabaran en la piel. En ese momento, los directores no lo aprobaban: cuestionaban por qué sacaba a los alumnos, por qué no seguía los métodos tradicionales. Siempre iba a contrapelo.
Cuando llegué a la dirección decidí poner en práctica esa visión: trabajar con un currículo abierto, con proyectos donde los chicos fueran protagonistas y cada uno aportara lo que sabe para construir conocimiento de manera activa. Funcionó porque los docentes también se sumaron; sin ellos no habría sido posible.
Trabajar por proyectos implica inmediatamente armar equipos. Cuando formás un equipo, cada uno tiene un rol de acuerdo con sus capacidades y a lo que necesita el proyecto. Si uno falla, falta una pieza. Ese es el compromiso que crea el trabajo por proyectos. Y además está el sentido de colaboración: encontrarte con tu par, aprender del otro. Es una alternativa maravillosa, que te cambia la escuela.//Créditos a ELTUCUMANO.COM//._
