De Tucumán a Chile: una científica tucumana busca desentrañar los mecanismos del párkinson a través de gusanos diminutos
Valentina Budeguer, bioquímica y becaria del CONICET, fue seleccionada para el curso internacional «Small Brains, Big Ideas». Su investigación utiliza gusanos que miden un milímetro para comprender enfermedades neurodegenerativas. «Tucumán es una provincia con mucha calidad en ciencia”, celebró.

La investigadora tucumana celebró la importancia de la ciencia tucumana y reivindicó la investigación.
De una habitación con 100 personas mayores de 60 años, una de ellas tiene la enfermedad de Parkinson, según la Organización Mundial de la Salud. En Argentina, las estimaciones indican que alrededor de 100 mil personas conviven con la misma afección. Son números que impulsan a científicos y científicas de todo el mundo a tratar de comprender su mecanismo. Una de ellas es tucumana.
Valentina Budeguer es bioquímica, tiene 28 años y egresó de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT). Actual becaria doctoral del CONICET, viajó a Las Cruces, en Chile, para participar del prestigioso curso internacional «Small Brains, Big Ideas» (Cerebros Pequeños, Grandes Ideas). El programa, impulsado por EMBO, se centra en los avances recientes y las técnicas modernas de investigación en neurociencia utilizando sistemas de modelos de invertebrados, una metodología con enorme potencial pero con escasa difusión en América Latina.
La tucumana lleva cuatro años desarrollando su doctorado en el Instituto de Investigación en Medicina Molecular y Celular Aplicada (IMMCA), un centro de referencia en la provincia. Allí avanza con su tesis doctoral, donde trata de comprender los mecanismos de neurodegeneración asociados a la enfermedad de Parkinson.

En diálogo con Tendencia de Noticias, Budeger explicó el trasfondo técnico de su tarea científica. «En mi tesis doctoral estudio la caracterización de especies oligoméricas de alfa sinucleína estabilizadas con dopamina», explicó la investigadora. La alfa sinucleína es una proteína que todos los seres humanos tienen en sus cerebros. Sin embargo, las enfermedades neurodegenerativas alteran su forma habitual, y es aquí donde la científica puso el ojo.
Según detalló Budeger, el mundo científico lleva años estudiando el rol de esta proteína en el desarrollo del párkinson, pero su equipo busca responder un interrogante clave. «Si la alfa sinucleína está presente en todas las neuronas, ¿por qué el daño se genera en aquellas que producen y liberan dopamina?”, se preguntó. La respuesta a esta duda no es menor: permitiría planear estrategias terapéuticas en un futuro.
Sin embargo, los ensayos que realiza la tucumana no se ejecutan sobre humanos, sino que utiliza a gusanos que pueden medir hasta menos de un milímetro: los C. elegans. «Tienen genes muy parecidos a los nuestros. Por lo tanto, al generar un gusano transgénico que exprese nuestra proteína, se pueden hacer diversos ensayos que estudian cómo responden a diferentes sustancias estresantes y estrategias terapéuticas», detalló Budeguer.

Además de trabajar con estos pequeños organismos, la investigadora está impulsando la incorporación de este modelo experimental en el instituto tucumano. La capacitación en Chile le permite adquirir experiencia práctica de laboratorio para superar las barreras que enfrentan los estudiantes latinoamericanos a la hora de acceder a estas tecnologías. «Realizar este curso me permite comprender y aprender nuevas técnicas. Y lo que es más importante, llevar nuevos conocimientos que permitan seguir haciendo crecer las formas de hacer ciencia en nuestro país», remarcó.
Ciencia básica y tucumana, una doble reivindicación
Lo más importante de la experiencia internacional escapa a la mera aplicación de una técnica científica y alcanza una reivindicación mucho más profunda. «Existe mucho prejuicio a la ciencia básica, pero es la que enseña el conocimiento para que después la ciencia aplicada genere la tecnología. Existe una falsa creencia de que la ciencia básica, que hace investigaciones no aplicadas directamente a la salud humana, no tiene sentido. El estudio de estos pequeños cerebros nos ayuda a entender cómo se extrapola a lo que es el cerebro humano. Así se pueden estudiar muchísimos genes que desarrollan muchas enfermedades», argumentó Budeguer.
Su defensa no solo abarca a la ciencia básica, sino también a la ciencia tucumana. En las redes sociales del CONICET y del IMMCA, Budeguer presentó con orgullo a nuestra provincia. “Hi everyone. This is Tucumán. It is a province with a very important place in Argentine history”, explicó a la comunidad internacional. En español, dice lo siguiente: “Hola a todos. Esto es Tucumán. Es una provincia con un lugar muy importante en la historia argentina”.
Así, Budeguer no duda a la hora de conectar la tarea de investigar con la de divulgar. «La divulgación científica es importante para que la sociedad pueda ampliar su mirada, entienda que todo conocimiento nace de hacerse preguntas. Divulgar es también crear una red de información para que la ciencia sea más federal y exista en todas las provincias la posibilidad de aprovechar estas experiencias», concluyó.
