Tiene 12 años, es tucumano, salió campeón latinoamericano de ajedrez y sueña con ser gran maestro
Lucio Rodríguez Terraza se consagró campeón invicto de la Copa Latinoamericana de Ajedrez en Córdoba. Aprendió a jugar hace poco más de un año y ahora sueña con representar a la Argentina.

“Yo le dije que era campeón tucumano y jugué con todo porque los tucumanos no nos vamos para atrás”. Lucio Rodríguez Terraza recuerda la conversación y se ríe. Estaba por disputar la tercera ronda de la XII Copa Latinoamericana de Ajedrez Infantil, en La Falda, Córdoba, cuando su rival decidió presentarse de una manera particular: “Hola, ¿cómo estás? Yo soy el campeón de Buenos Aires”. Lucio, que tiene 12 años, no se dejó impresionar. Se sentó frente al tablero, movió sus piezas y terminó ganando una de las partidas más exigentes del campeonato.
La anécdota resume bastante bien su personalidad. Lucio mide apenas 1,45 metro, vive en Tafí Viejo y hace poco más de un año descubrió el ajedrez. Sin embargo, ya tiene una idea bastante clara de hasta dónde quiere llegar. “Me gustaría ser gran maestro y estar en la élite mundial”, afirma.
Por ahora, acaba de dar un paso importante. En Córdoba se consagró campeón invicto de la categoría Sub-12, entre 47 participantes. Disputó siete rondas durante tres días, consiguió seis victorias y un empate y terminó con 6,5 puntos. Era su primera experiencia en una competencia latinoamericana.
“Fue mi primer torneo latinoamericano y estaba medio nervioso”, reconoce. Los nervios, de todos modos, no parecieron interferir demasiado con sus movimientos.
Lo curioso de esta historia es que comenzó casi por casualidad. En febrero de 2025, Lucio empezó a jugar ajedrez a través de una aplicación de internet. Durante dos meses aprendió movimientos, probó estrategias y enfrentó rivales virtuales. Hasta que un día le pidió a su mamá, Mariela Terraza, que lo llevara a competir.
Encontraron un torneo en el Club 64, en San Miguel de Tucumán. Cuando llegaron, descubrieron que la mayoría de los participantes eran adultos. Mariela preguntó si su hijo podía jugar y recibió una respuesta afirmativa. Lucio se sentó frente al tablero y llamó la atención de uno de los competidores, que le recomendó contactar a Marcos Languidey, el profesor que desde entonces lo acompaña.
En aquel primer torneo, apenas dos meses después de comenzar a estudiar ajedrez, terminó campeón invicto. Lo que parecía una curiosidad infantil empezó a convertirse en una pasión.
Lucio Rodríguez Terraza junto a su entrenador, Marcos Languidey, en la escuela de ajedrez Peón Rey, de Tafí Viejo, donde se prepara para afrontar nuevos desafíos.
Un chico que encuentra desafíos en los tableros
Lucio dedica al menos 12 horas semanales al ajedrez. Los sábados toma clases. Los lunes estudia táctica, los martes analiza sus partidas y los jueves trabaja aperturas. También lee, resuelve ejercicios y observa encuentros de grandes jugadores.
Uno de sus referentes es el cubano José Raúl Capablanca, considerado uno de los grandes ajedrecistas de la historia. Pero lo que más le interesa no es memorizar movimientos, sino comprender qué sucede detrás de cada decisión. “Para mí, el ajedrez es divertido. Es uno de los pocos desafíos que tengo”, explica.
La frase cobra otro sentido cuando se conoce su vida fuera del tablero. Lucio es abanderado, cursa sexto grado en el colegio Inmaculado Corazón de María y se destaca especialmente en historia y matemáticas. Le gusta leer y siente admiración por Güemes, San Martín y Belgrano. Incluso cuando termina sus actividades escolares antes que sus compañeros, aprovecha el tiempo para estudiar ajedrez.
Sin embargo, su mundo no se limita a las piezas blancas y negras. Antes practicaba gimnasia artística, disciplina en la que también fue campeón. Actualmente juega al básquet en Talleres, como base, y es hincha de Atlético. Entre sus referentes deportivos aparece Lionel Messi.
En su casa, Mariela y el resto de la familia acompañan una rutina que combina la escuela, los entrenamientos y los viajes. Su hermana Juliana, de 15 años, también compartió con él la experiencia de la gimnasia artística.
El próximo movimiento
El campeonato latinoamericano llegó en un momento especial. Lucio también lidera el Provincial Sub-12, con 39 puntos sobre 40 posibles, después de ganar tres torneos y terminar segundo en otro. Todavía quedan tres competencias y su objetivo inmediato es conseguir el bicampeonato tucumano.
Además, participa en la Liga Tucumana de Ajedrez, en la que enfrenta a jugadores adultos. Allí comparte el ambiente competitivo con ajedrecistas experimentados, entre ellos el maestro internacional Simón Languidey, hermano de su entrenador.
En Córdoba, además del trofeo, consiguió una invitación para regresar el próximo año a defender su título, con alojamiento e inscripción cubiertos, según contó su familia.
El camino hacia el título de gran maestro todavía es largo. Requiere años de preparación, resultados en competencias internacionales y enfrentarse con jugadores de niveles cada vez más exigentes. Lucio recién está empezando a recorrerlo. “Me gustaría representar a la Argentina”, dice cuando le preguntan por sus sueños.
Por ahora, sigue siendo un chico de 12 años que va a la escuela, juega al básquet y encuentra en los libros respuestas a muchas de sus preguntas. Aunque frente al tablero aprendió algo que también parece servirle para lo que viene: no importa demasiado quién esté sentado del otro lado, sino qué puede hacer con las piezas que tiene. (Producción periodística: Carlos Oardi)
