Alarma en las panaderías: el consumo de pan cayó hasta un 60%
La pérdida de poder adquisitivo reconfiguró de forma drástica los hábitos de compra de los consumidores. La producción debió contraerse ante el desplome de la demanda y las subas de insumos.

El sector de la panadería tradicional enfrenta un escenario de extrema complejidad comercial que amenaza la supervivencia de cientos de locales de barrio. Según advirtieron desde la Cámara de Industriales Panaderos (CIPAN), la retracción del consumo interno golpea de manera directa a los mostradores de todo el país. La profunda caída en las ventas generales se enmarca dentro del complejo retroceso de la actividad económica general, obligando a los comerciantes a replantear sus niveles de producción diarios para evitar la acumulación de excedentes sin vender.
El desplome del consumo diario y la pérdida de las facturas
Las especificaciones brindadas por el presidente de la Federación de Panaderos de Merlo y referente de CIPAN, Martín Pinto, exponen un drástico cambio de hábitos de compra en los hogares. El consumo de pan tradicional registró una caída de entre el 50% y el 60% en los últimos meses de forma fija. No obstante, 6 productos de pastelería y repostería: la venta de facturas y masas dulces se desplomó entre un 85% y un 90%, convirtiendo a estos alimentos en consumos prescindibles para el presupuesto familiar.
Por otro lado, la modalidad de compra minorista se reconfiguró de manera notable en los mostradores locales:
- Ventas fraccionadas: La clásica compra por kilogramo de pan fue reemplazada de manera generalizada por la solicitud de apenas una o dos unidades para el consumo del momento.
- Capacidad ociosa: Las panaderías se vieron forzadas a trabajar a un ritmo de producción muy inferior a su potencial para esquivar pérdidas mayores de materia prima.
- Asfixia de costos: Al derrumbe de la demanda civil se le sumó el incremento constante de las tarifas de luz, agua y gas, junto con la escalada en el precio de insumos básicos como la harina y la grasa.
Desafíos de subsistencia para los comercios de barrio
La combinación de una demanda en mínimos históricos y costos fijos en constante aumento genera un cuello de botella financiero insostenible para las pequeñas pymes del sector alimentario. Los panaderos independientes explican que los aumentos de tarifas de los servicios públicos absorben una porción cada vez mayor de la recaudación diaria, impidiendo que el negocio alcance un punto de equilibrio saludable.
Finalmente, el panorama para el mediano plazo continúa siendo sumamente preocupante para la industria panificadora nacional. De no mediar herramientas de fomento al consumo o planes de alivio tributario específicos, los referentes de CIPAN advierten que se multiplicará el cierre definitivo de establecimientos y el despido de personal técnico en los próximos meses. Las tripulaciones de comercios de barrio resisten el embate de la crisis reduciendo sus márgenes de ganancia al mínimo con el único fin de mantener abiertos sus locales de cara a la segunda mitad del año.
