Acuerdo con EEUU: el sector minero prevé más inversiones y advierte que se necesita estabilidad macroeconómica
El entendimiento prioriza minerales críticos y promete financiamiento. En el rubro advierten asimetrías y piden reglas claras para sostener el boom exportador.

El acuerdo de cooperación entre la Argentina y Estados Unidospara minerales críticos llega en un momento de cifras récord para la actividad. En 2025, las exportaciones mineras superaron los US$6000 millones, el nivel más alto de la historia, con un alza del 70% respecto de 2015 y una participación cercana al 7% de las ventas externas totales, según un informe de Invecq. Sin embargo, el sectorrepresenta menos del 1% del PBI y mantiene una amplia brecha entre recursos disponibles y producción efectiva.
El entendimiento con Washington apunta a litio, cobre y otros insumos estratégicos para las cadenas industriales y de defensa estadounidenses. En ese marco, la expectativa oficial es acelerar inversiones bajo el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), que ya concentra proyectos por US$16.722 millones, de los cuales más de US$6000 millones corresponden a minería. A la vez, cinco iniciativas en evaluación podrían sumar cerca de US$30.000 millones adicionales.
Empresarios y analistas consultados por TN coinciden en que el impacto potencial es positivo en términos de confianza y flujo de capital, pero advierten que la magnitud y el ritmo dependerán de la estabilidad macroeconómica, la continuidad regulatoria y la claridad de cláusulas sensibles vinculadas con seguridad nacional, reglas de origen y alineamiento tecnológico.
En un mercado global donde China concentra más del 80% del procesamiento de minerales críticos y domina buena parte de la cadena de valor de baterías y cobre refinado, el acuerdo con Estados Unidos redefine el posicionamiento geopolítico argentino y abre interrogantes sobre márgenes de maniobra futuros.
Inversiones, RIGI y prioridad en minerales críticos
Matías Baglietto, presidente de la Cámara Argentina de Proveedores Mineros (CAPMIN), planteó que el acuerdo “puede llegar a ser beneficioso en el marco del nuevo RIGI y del tipo de inversiones occidentales que priman en la Argentina”. En diálogo con TN, sostuvo que el impacto “puede ser positivo”, aunque aclaró que todavía “hay que analizarlo”.

El dirigente explicó que el entendimiento le da prioridad a Estados Unidos en minerales críticos como el litio y el cobre y que eso podría acelerar inversiones estadounidenses y occidentales. También destacó que la posibilidad de reducir a cero algunas posiciones arancelarias entre ambos países podría abaratar insumos importados desde ese mercado que no se producen localmente.
Desde una mirada macro, Ernesto Cussianovich, analista de Poliarquía Consultores, consideró que un acuerdo de esta naturaleza “genera más confianza en las inversiones en el país” y que, en el caso del cobre, se trata de proyectos de magnitudes “arriba de los US$2000 millones”. Sin embargo, remarcó que el impacto productivo es necesariamente más lento por la propia dinámica del sector: entre la decisión de inversión y el inicio de la producción pueden transcurrir hasta ocho años.
Ignacio Celorrio, especialista en minería y miembro de la comisión directiva de la Cámara Minera, explicó que el tratado contempla “facilidades hacia el desarrollo de proyectos y facilitación de inversión” y que eso es central para una actividad que “necesita muchísima inversión directa y capital para desarrollar el potencial que tiene”. A su criterio, el acuerdo no genera temores en el sector y puede ayudar a profundizar la presencia de capitales occidentales en cobre y litio.
Asimetrías, tecnología y operatoria
Uno de los ejes más sensibles es el alineamiento regulatorio y tecnológico. El texto menciona la necesidad de abordar prácticas de “economías que no son de mercado”, en alusión a China, y establece compromisos de cooperación en materia de seguridad nacional.
El entusiasmo convive con advertencias. Baglietto señaló que existen “particularidades de desigualdad respecto de aranceles” y que mientras la Argentina elimina gravámenes a varios bienes estadounidenses, del otro lado se mantiene el arancel del 10% aplicado por la administración de Donald Trump. “Eso hay que analizarlo todavía”, afirmó.

También advirtió sobre el capítulo vinculado a seguridad nacional y tecnología. Según explicó, la Argentina se compromete a alinearse con Estados Unidos cuando declare que determinadas tecnologías representan una amenaza para su soberanía. El interrogante es cómo impactaría eso en equipos de automatización o insumos de origen chino ampliamente utilizados en minería. “En ese punto hay un montón de dudas”, sostuvo.
Eduardo Gigante -ingeniero industrial argentino, especialista en minería, litio y energía- coincidió en que el acuerdo implica una “alineación estratégica y regulatoria” que puede reducir el margen de decisión sobre qué capitales aceptar. Señaló que las asimetrías son claras en los compromisos: la Argentina asume reformas, priorización y aceleración de trámites, mientras que Estados Unidos se compromete a “considerar” o “trabajar con”, sin garantizar financiamiento efectivo.
Entre los puntos sensibles, mencionó la posibilidad de que Washington establezca reglas de origen si considera que los beneficios del acuerdo fluyen hacia terceros países, y la creación de mecanismos de revisión de inversiones extranjeras bajo criterios de seguridad nacional.
