Veterinarios denuncian que una mujer ejercía sin título en su pet shop en la Capital pero ella lo niega

El Colegio de Médicos Veterinarios de Tucumán denunció un presunto caso de ejercicio ilegal de la profesión en un establecimiento de la capital provincial. La entidad aseguró que Mariana Gómez Rosello, quien no posee título de médica veterinaria ni matrícula habilitante, habría realizado tareas reservadas a profesionales. La mujer rechazó la acusación y afirmó que nunca se presentó como veterinaria y que en su local realiza principalmente servicios de peluquería y pensión de animales.
El caso presenta así dos posiciones enfrentadas. Mientras el Colegio sostiene que habría existido atención de animales sin la correspondiente habilitación profesional, Gómez Rosello asegura que no realiza prácticas veterinarias y que cualquier situación que requiere atención médica es derivada a especialistas matriculados.
Según explicó Luis de Chazal, presidente del Colegio de Médicos Veterinarios de Tucumán, la situación comenzó a ser advertida meses atrás en un establecimiento ubicado en la zona de Lavalle al 3000. El dirigente señaló que recibieron comentarios de colegas y detectaron publicaciones en redes sociales que los llevaron a revisar la situación del lugar.
Al hacerlo, según su versión, comprobaron que el veterinario que figuraba como director técnico había renunciado unos seis meses antes. “Tanto colegas como comentarios de las redes alertaron de la situación y, cuando nos fijamos, había renunciado hace seis meses el regente. La dueña ejerce ilegalmente y el veterinario que pone la firma quedaría ligado porque no avisó al Colegio”, afirmó De Chazal.
El Colegio también difundió un comunicado en el que señaló expresamente que Gómez Rosello no es médica veterinaria, no está matriculada y no se encuentra autorizada para realizar procedimientos veterinarios, como consultas o vacunaciones. Para efectuar esas prácticas, recordó la institución, es necesario contar con título universitario y matrícula habilitante.
De Chazal sostuvo además que este tipo de situaciones no sería excepcional. Según explicó, existen establecimientos que contratan a un veterinario matriculado para que figure como director técnico y posteriormente continúan funcionando sin su presencia.
El inconveniente es que el profesional que aparece formalmente como responsable puede terminar comprometido ante el Colegio. “Contratan un veterinario que toma el rol de director, inscripto y matriculado en el colegio, y después trabajan solos y de ahí comprometen al que pone la firma”, explicó.
El Colegio puede intervenir sobre los profesionales matriculados mediante sanciones o llamados de atención, pero tiene mayores limitaciones cuando la persona acusada de ejercer la profesión no pertenece a la institución. En esos casos, puede realizar una denuncia ante el Ministerio Público Fiscal, siempre que existan pruebas que permitan acreditar el supuesto ejercicio ilegal.
De Chazal reconoció que conseguir esas pruebas suele ser una de las principales dificultades y cuestionó además la respuesta judicial obtenida en casos anteriores. “Cuando tenemos una denuncia bien presentada, con pruebas, nosotros podemos llevarlo a lo penal, porque es un delito”, afirmó.
Gómez Rosello, en cambio, negó categóricamente las acusaciones. Aseguró que nunca dijo ser veterinaria y explicó que posee el establecimiento desde hace tiempo y que anteriormente trabajaba junto con profesionales.
“No es verdad. Yo soy técnica. Tengo el centro hace mucho tiempo con otros profesionales. Y hace unos meses que estoy sin técnico. Estoy buscando pero yo no dije que soy veterinaria ni nada”, sostuvo.
También explicó que el profesional que trabajaba anteriormente en el establecimiento se trasladó a otro centro y señaló que actualmente las actividades que desarrolla están relacionadas principalmente con peluquería y pensión de animales.
Respecto de los casos en los que una mascota necesita atención profesional, aseguró que son derivados. “Depende la gravedad de lo que me pidan. Lo derivamos a algún especialista”, explicó.
La mujer dijo además desconocer cuál fue concretamente el episodio que originó la denuncia y consideró que el cuestionamiento podría estar relacionado con el hecho de que actualmente el establecimiento se encuentra sin director técnico.
La normativa establece una diferencia importante para determinar qué actividades pueden realizarse. Los establecimientos donde se efectúan consultas veterinarias o se comercializan medicamentos para animales deben contar con un director técnico inscripto y matriculado en el Colegio de Médicos Veterinarios. Ese profesional es responsable de los procedimientos y servicios veterinarios realizados en el lugar.
En cambio, los pet shops que se dedican exclusivamente a servicios como peluquería o a la venta de productos para mascotas no están obligados a tener un director técnico, siempre que no brinden atención veterinaria.
Ese punto aparece como el eje de la controversia: determinar qué actividades se realizaban efectivamente en el establecimiento y si alguna de ellas correspondía exclusivamente a un médico veterinario matriculado.
Desde el Colegio recomendaron a los propietarios de mascotas verificar las habilitaciones de los establecimientos y de las personas encargadas de atender a los animales. De Chazal señaló que debería estar exhibida la documentación correspondiente al director técnico, junto con sus horarios y títulos profesionales.
También aconsejó solicitar el número de matrícula para comprobar que quien realiza una consulta o procedimiento sea efectivamente veterinario.
Por ahora, las posiciones permanecen enfrentadas: el Colegio denuncia que habría existido ejercicio ilegal de la veterinaria, mientras Gómez Rosello niega haber atendido animales como profesional y asegura que deriva a especialistas cualquier caso que requiera intervención médica.
