Vaca Muerta transforma Neuquén: llegan 82 personas por día y las marcas buscan abrirse paso
La provincia es la que más empleo formal generó desde fines de 2023 y concentra siete de cada 10 barriles de petróleo que se producen en el país
Unas 82 personas llegan cada día a la ciudad de Neuquén en busca de oportunidades laborales vinculadas con la industria petrolera. Durante el año pasado, alrededor de 22.000 personas cambiaron su domicilio a la provincia y las proyecciones para este año apuntan a unas 30.000. La cifra no incluye a quienes viajan para cumplir turnos y luego regresan a sus lugares de origen ni a quienes se instalan sin realizar el cambio formal de domicilio.
El movimiento demográfico acompaña la expansión de Vaca Muerta, que convirtió a la provincia en uno de los principales motores de la economía argentina. Neuquén es una de las pocas jurisdicciones que aumentó el empleo formal desde fines de 2023 y la que más creció: los puestos registrados subieron más de 7% respecto de noviembre de ese año, según datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA).
La actividad recibió un nuevo impulso con el precio internacional del petróleo por encima de los US$100 por barril y con el Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI), que mejoró las perspectivas para proyectos de gran escala. La expansión también empezó a reflejarse en el comercio y los servicios.
Las marcas de consumo observan el crecimiento de la población y buscan posicionarse. La cadena belga de cafeterías Le Pain Quotidien abrió hace tres meses su primer local en la capital neuquina y ya proyecta un segundo. También desembarcó Lucciano’s, la heladería nacida en Mar del Plata que se expande en distintas ciudades del país. En Neuquén, el kilo de helado cuesta alrededor de 15% más que en la Ciudad de Buenos Aires y, en promedio, salir a comer resulta cerca de 18% más caro que en la Capital.
El auge convive con indicadores sociales que se ubican entre los mejores del país. Los últimos datos oficiales del Indec muestran una tasa de desempleo de 3,2% en Neuquén, frente al 7,9% nacional. La pobreza alcanza al 19,6% de la población, mientras que el promedio del país llega al 32,3%. La provincia tiene unos 750.000 habitantes.
Sin embargo, el crecimiento también plantea desafíos. Vecinos de la capital provincial señalan que el costo de vida es más alto y manifiestan preocupación por el aumento de la inseguridad. La llegada sostenida de nuevos habitantes suma presión sobre la vivienda, los servicios y la infraestructura urbana, en una ciudad que intenta acompañar el ritmo de la actividad petrolera.
La dimensión del fenómeno se advierte en las cifras de producción. En agosto, la Argentina extrajo alrededor de 950.000 barriles de petróleo por día, 14% más que un año antes. De ese total, unos 670.000 barriles provinieron de Neuquén: siete de cada diez. Si el precio internacional se mantiene cerca de los US$100, el país podría alcanzar el millón de barriles diarios entre diciembre y enero.
El crecimiento de la producción exige resolver cómo trasladar el crudo hacia los centros de consumo y los puertos. El mercado interno absorbe unos 570.000 barriles diarios y, por el momento, no hay nuevas refinerías en carpeta. Por eso, el aumento de la extracción tiene como principal destino la exportación.
Actualmente, la cuenca puede evacuar unos 700.000 barriles por día. El oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) sumará capacidad para transportar 550.000 barriles diarios en una primera etapa y 700.000 cuando opere a pleno. Con esa infraestructura, la capacidad de evacuación de la cuenca podría llegar a 1,4 millones de barriles diarios desde mediados de 2028.
“¿Puedo producirlo? Sí, la roca no es un problema”, resumió Gustavo Medele, ministro de Energía de Neuquén. Para el funcionario, las dificultades principales están en la superficie y en la infraestructura necesaria para sostener un desarrollo a mayor escala. Actualmente se perforan unos 500 pozos por año en la provincia, que sostienen una producción cercana a los 800.000 barriles. Para aproximarse a ese volumen de manera sostenida harían falta unos 1.000 pozos anuales o más.
Uno de los principales cuellos de botella es la arena utilizada en la fractura hidráulica. Durante el proceso, se inyecta arena para mantener abiertas las grietas de la roca y permitir que el petróleo fluya. La arena considerada más eficiente llega desde Entre Ríos, a unos 1.200 kilómetros de distancia.
Cada pozo requiere alrededor de 12.000 toneladas de arena. Como un camión transporta unas 30 toneladas, cada pozo demanda aproximadamente 400 viajes cargados y otros 400 de regreso, ya vacíos. Con unos 500 pozos al año, el movimiento ronda los 400.000 viajes, más de 1.000 por día.
El tránsito se concentra en unas 16 horas, porque los camiones no circulan de noche. Eso representa más de un camión por minuto en las rutas, solo para trasladar arena. Si se duplicara la cantidad de pozos, también se duplicaría el movimiento de camiones.
“Lo de la arena es lineal, no se puede optimizar”, explicó Medele. El funcionario anticipó que, si la actividad sigue creciendo, podrían formarse largas filas de camiones que circulen a unos 20 kilómetros por hora. Una alternativa en evaluación consiste en construir un tren entre Bahía Blanca y Neuquén y trasladar la arena en barcazas desde Entre Ríos. La obra costaría alrededor de US$800 millones y se realizaría cuando el transporte ferroviario resulte más económico que el traslado por ruta.
La apuesta de Chevron por El Trapial
Chevron llegó a la Argentina en 1999, cuando compró la petrolera San Jorge. Su participación en el desarrollo de Vaca Muerta tomó impulso en 2013, al asociarse con YPF para poner en marcha Loma Campana. La empresa invirtió allí unos US$10.000 millones, en un momento en el que todavía había incertidumbre sobre la productividad de la formación y el riesgo geológico era elevado.
Hoy, Loma Campana es el yacimiento petrolero de mayor producción del país, con entre 100.000 y 110.000 barriles equivalentes diarios. Chevron tiene una participación del 50% en ese desarrollo. Ahora, la compañía busca avanzar por su cuenta en El Trapial, el único yacimiento que opera directamente en el país y que abrió sus puertas a la prensa después de más de 25 años.
El acceso al yacimiento se realiza por aire. Un avión bimotor turbohélice con capacidad para 50 pasajeros, que la empresa compró por unos US$20 millones, une en 40 minutos el aeropuerto de la capital neuquina con el yacimiento, ubicado a 255 kilómetros al norte. Los martes, jueves y viernes realiza dos vuelos de ida y vuelta para trasladar al personal.
Más de 50 trabajadores viven en el campamento y cumplen esquemas de siete días de trabajo por siete de descanso o de 14 por 14. El predio cuenta con una cancha de fútbol de césped sintético, iluminada para los partidos nocturnos, y una cancha de pádel. Los horarios se distribuyen entre el personal de Chevron y los contratistas.
La concesión de El Trapial abarca 455 kilómetros cuadrados, más del doble de la superficie de la Ciudad de Buenos Aires. El paisaje combina áreas rocosas, arbustos bajos y viento constante. En la zona habitan guanacos, ñandúes, zorros, pumas y cóndores, junto con los antiguos equipos de bombeo.
El yacimiento fue descubierto en 1991 y llegó a producir 65.000 barriles diarios mediante más de 1.000 pozos verticales convencionales. Con el declive de esa producción, Chevron comenzó a probar técnicas no convencionales en 2021. Actualmente, El Trapial produce unos 40.000 barriles equivalentes diarios: 70% de petróleo y 30% de gas. El 80% de la producción se destina a la exportación.
Perforar un pozo no convencional de unos 7.000 metros, entre los tramos vertical y horizontal, demanda hoy 23 días. Hace seis años, el proceso llevaba 45 días. Cada pozo cuesta entre US$14 millones y US$16 millones y se estima que puede producir unos 900.000 barriles durante sus 30 años de vida útil.
En junio, Chevron solicitó la adhesión al RIGI para desarrollar El Trapial, con una inversión estimada en US$13.800 millones, la mayor proyectada por la compañía en la Argentina. El régimen establece que las empresas deben invertir el 40% del monto comprometido durante los primeros dos años.
“Competimos por capital con otros proyectos de la compañía para poder desarrollar esto”, explicó Juan Pablo Romanato, jefe de Operaciones de El Trapial. La decisión se compara con oportunidades de inversión en otros países y depende de los costos, la infraestructura disponible y las condiciones que ofrece cada jurisdicción.
Según estimaciones del sector, producir petróleo en la Argentina todavía cuesta alrededor de 30% más que en Estados Unidos. Chevron alcanzó en la cuenca Permian el objetivo de producir un millón de barriles diarios y quedó en condiciones de analizar otros destinos para sus inversiones. En ese contexto, la reducción de impuestos y la estabilidad por 30 años que ofrece el RIGI mejoran la ecuación para avanzar en El Trapial.
La expectativa de la empresa es que los costos sigan bajando a medida que Vaca Muerta gane escala, aumente la competencia entre proveedores y se incorporen más equipos. El objetivo de Chevron es triplicar para 2035 la producción que tenía en la Argentina a fines de 2025, cuando alcanzaba los 65.000 barriles equivalentes diarios.

