Una joven madre que superó un embarazo de alto riesgo pidió ser bautizada junto con su hijo

Dulia Flores Valleriano y su hijo Tahiel, de apenas 17 días, recibieron juntos el sacramento del bautismo en la capilla del Hospital Avellaneda, en San Miguel de Tucumán. La ceremonia marcó el cierre de una etapa iniciada a fines de mayo, cuando la mujer llegó desde La Hoyada con un embarazo de alto riesgo.
El cuadro requirió la internación de la paciente y, posteriormente, su alojamiento en Casa Clarita, el espacio destinado a brindar contención a mujeres que deben permanecer cerca del centro asistencial durante tratamientos o embarazos complejos.
La idea de celebrar el bautismo surgió durante la permanencia de Dulia en la institución. Su deseo era recibir el sacramento junto con su hijo antes de regresar a su hogar, una vez superada la etapa más delicada del proceso médico.
A partir de ese pedido, el capellán Ricardo Acevedo, la médica Gisela Nuñez, integrante del equipo de Pastoral, y el personal sanitario comenzaron a organizar la preparación y los detalles necesarios para concretar la ceremonia.
Los vínculos construidos durante la atención también quedaron reflejados en la elección de los padrinos. Dulia designó a Carla Dávila, Luis Flores y Olga Aguirre, integrantes del equipo de Enfermería que la acompañó durante su permanencia en el hospital.
La celebración reunió así a la madre, su bebé y parte del personal que intervino desde su llegada con un embarazo complejo hasta el nacimiento de Tahiel. Para los participantes, el bautismo representó la culminación de un recorrido atravesado por la asistencia médica, la contención emocional y el acompañamiento espiritual.
Tras la ceremonia, Dulia y su hijo se preparan para regresar a su hogar y comenzar una nueva etapa junto con el resto de su familia.
