Una iniciativa privada para abrir una nueva calle ilusiona a Villa Carmela

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PROPUESTA QUE ILUSIONA. El dueño del terreno, que prefiere la reserva de su nombre, trazó una vía que va del Camino del Perú hasta la calle Los Cerezos, en San José, zona norte de Yerba Buena.

El movimiento de suelo fue la señal inicial que encendió la curiosidad de quienes transitan a diario por el Camino del Perú, en el sector conocido como la Curva de los Vega. Allí, donde hasta hace poco predominaban plantaciones de limón, comenzaron a operar máquinas que abrieron un trazado de aproximadamente 120 metros en forma perpendicular a la ruta provincial 315. El cambio no pasó desapercibido: automovilistas, usuarios del transporte público y residentes de Villa Carmela observan con sorpresa el avance de la traza y repiten la misma pregunta: si esa calle podría convertirse en la tan esperada vía alternativa para conectar Cebil Redondo con Yerba Buena.

La respuesta, por el momento, es afirmativa pero condicionada. No existe aún un anuncio oficial ni se trata de alguno de los proyectos que la Dirección Provincial de Vialidad analiza para aliviar el tránsito de la 315. La iniciativa surgió de un propietario particular que decidió ceder parte de su terreno para abrir un camino que vincule el Camino del Perú con la calle Los Cerezos, en San José, desde donde sería posible empalmar con la avenida Fanzolato y luego con la avenida Perón.

El dueño del predio, que prefiere mantener reserva, aclaró que actualmente la calle se utiliza para tareas vinculadas a obras privadas, al tiempo que reconoció el entusiasmo que generó la idea entre los vecinos, aunque subrayó que todavía restan instancias formales. 

El impulsor mantuvo encuentros con el delegado comunal de Cebil Redondo, Gastón García Biagosh, quien valoró la propuesta pero remarcó la necesidad de cumplir requisitos esenciales: autorización de Vialidad Provincial, adecuada iluminación del nuevo trazado y la instalación de un semáforo sobre el Camino del Perú que garantice ingresos y egresos seguros.

En esas conversaciones se repite un diagnóstico compartido: la ruta 315 quedó desbordada frente al crecimiento poblacional y del parque automotor en la zona. La congestión diaria se convirtió en parte de la rutina para quienes dependen de ese corredor. Mercedes Cornejo, madre de tres hijos que cursan en un colegio de Yerba Buena, describe que debe recorrer la ruta cuatro veces al día y que los tiempos dependen siempre del tráfico. “Salir temprano es una odisea y regresar al mediodía resulta aún peor”, resume.

Cristian Valverde, residente de un barrio privado cercano, señala que durante años utilizó la calle Frías Silva, en San José, para evitar la saturación, aunque esa vía también terminó colapsando. Ahora observa con expectativa la apertura del nuevo camino, por el que ya circulan algunas camionetas, y sugiere mejoras en el terreno y alumbrado para facilitar el tránsito nocturno.

La propuesta privada, articulada con la Comuna de Cebil Redondo, se suma a planes más amplios que se discuten desde hace años para mejorar la conectividad metropolitana. Entre ellos figura la Autopista de Circunvalación Noroeste, diseñada por Vialidad hace poco más de dos años, que prevé una traza de más de siete kilómetros entre Yerba Buena, Cebil Redondo, Tafí Viejo y Los Nogales hasta empalmar con la ruta 9. También existen proyectos para ensanchar la 315 con rotondas y para prolongar en línea recta la avenida Fanzolato hasta el Camino del Perú. Sin embargo, esas iniciativas continúan a la espera de financiamiento y definiciones políticas.

Mientras tanto, la urgencia cotidiana se impone. Carlos Parra, comerciante frente a la plazoleta de San Cayetano, advierte que circular por la 315 resulta cada vez más complejo, especialmente en época de zafra citrícola, cuando se incrementa la presencia de camiones. Según señala, los accidentes son frecuentes, sobre todo con motociclistas, y considera que la apertura de la nueva calle debería ser prioritaria.

La problemática también alcanza a otros barrios. Verónica Lazarte, vecina del barrio Malvinas Argentinas de Villa Carmela, remarca que la ruta es la única vía de acceso a sus viviendas y que cualquier corte deja a la zona aislada. A su juicio, la creación de rutas alternativas es urgente, en especial porque en San José el tránsito se vuelve extremadamente lento en horas pico.

El impacto del crecimiento urbano explica gran parte del colapso vial. En los últimos años se multiplicaron barrios cerrados, comercios y clubes, mientras que el desarrollo de Lomas de Tafí modificó definitivamente la dinámica del noroeste del área metropolitana. Hoy, en un mismo carril del Camino del Perú conviven camiones, cinco líneas de colectivos, autos particulares, motos, bicicletas, peatones e incluso carros a caballo.

La pavimentación total de la avenida Fanzolato la transformó en una conexión norte-sur estratégica a escala metropolitana, y el municipio de Yerba Buena proyecta para 2027 el acondicionamiento de la calle Los Cerezos, que atraviesa el barrio San Expedito en San José, con el objetivo de mejorar los accesos desde nuevos desarrollos urbanos hacia la ruta 315 o hacia la “Ciudad Jardín”.

En ese contexto de expansión acelerada y de infraestructura que no creció al mismo ritmo, los 120 metros de tierra abierta adquieren un valor simbólico. Aún sin definiciones oficiales ni obras definitivas, ese pequeño trazo en formación alimenta la esperanza de miles de vecinos que, cada día, lidian con la congestión del Camino del Perú y ven en esa incipiente calle una posible puerta de salida al caos vehicular.


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