Un policía federal oriundo de Tucumán murió en un operativo contra narcos en Rosario: buscan el arma robada y ya hubo más de 35 allanamientos

La muerte de Rodolfo Arnaldo Manfredi, un joven agente de la Policía Federal Argentina con raíces tucumanas, provocó una fuerte conmoción tanto en Rosario como en Tucumán. El efectivo fue asesinado durante un operativo realizado en el barrio Villa Banana, uno de los sectores más complejos de la ciudad santafesina por la presencia de organizaciones vinculadas al narcotráfico, mientras participaba de las tareas de seguridad del denominado Plan Bandera, el programa impulsado por el Gobierno nacional para reforzar la lucha contra el crimen organizado.
Los restos de Manfredi llegarán por la madrugada a nuestra provincia y a las 9 comenzará el velatorio, en avenida Colón al 700.
El crimen ocurrió durante la noche del jueves en inmediaciones de 27 de Febrero y Gutenberg, en la zona oeste de Rosario. De acuerdo con la reconstrucción preliminar de los hechos, Manfredi integraba una patrulla de la División Unidad de Despliegue Móvil de la Policía Federal cuando se produjo un violento intercambio de disparos. El agente recibió varios impactos de bala y murió mientras cumplía funciones de servicio.
La investigación quedó a cargo de la fiscal María Laura Riccardo, quien trabaja para determinar con precisión cómo se desarrolló el enfrentamiento y quiénes participaron del ataque. Uno de los elementos que más preocupa a los investigadores es que, tras el asesinato, los agresores habrían logrado llevarse el arma reglamentaria del efectivo, que hasta el momento continúa desaparecida. La recuperación de esa pistola es considerada clave para el avance de la causa.
Manfredi tenía 30 años, había egresado de la Policía Federal en 2024 y era considerado uno de los efectivos más jóvenes de la fuerza. A pesar de su corta trayectoria, había sido asignado a tareas operativas de alta exposición dentro del despliegue federal en Rosario. Además, era padre de dos hijos de 9 y 5 años, situación que generó una profunda repercusión entre sus compañeros y familiares. Tras conocerse su fallecimiento, la Policía Federal activó los mecanismos de asistencia y acompañamiento para su familia.
Durante el mismo episodio resultó gravemente herido el cabo Emilio Miguel Gómez Villafañe, integrante de la División Unidad Operativa Federal de Santiago del Estero. El uniformado recibió dos disparos, uno en la zona abdominal y otro en un brazo, por lo que debió ser intervenido quirúrgicamente de urgencia y permanece internado en terapia intensiva en el Hospital Italiano de Rosario. Su estado sigue siendo delicado y continúa bajo estricto seguimiento médico.
También resultó herido un civil de 41 años, que ingresó al Hospital de Emergencias Clemente Álvarez con una lesión de arma de fuego en el tórax. Según trascendió, el hombre fue trasladado por su propio hermano, quien posteriormente quedó bajo investigación en el marco de la causa.
Las actuaciones posteriores permitieron demorar inicialmente a dos hermanos de 42 y 46 años. Sin embargo, uno de ellos recuperó la libertad por falta de pruebas suficientes para imputarlo formalmente, aunque continuará ligado a la investigación. El otro sospechoso permanece detenido y será acusado formalmente durante los próximos días.
El asesinato provocó una inmediata reacción de las fuerzas federales. Durante las horas posteriores al ataque se desplegó un importante operativo en distintos sectores de Rosario que incluyó más de 35 allanamientos, controles, secuestro de elementos de interés para la causa y nuevas detenciones. Los procedimientos fueron supervisados por la cúpula de la Policía Federal y contaron con la participación de efectivos federales y provinciales.
La gravedad del caso motivó además el traslado a Rosario de autoridades nacionales del área de Seguridad. El crimen generó preocupación tanto en el Gobierno nacional como en la provincia de Santa Fe debido a que se produjo en el marco de uno de los principales operativos federales desplegados para contener la violencia narco en la ciudad.
En paralelo, comenzaron a surgir cuestionamientos sobre las condiciones en las que se desarrolló el procedimiento. Familiares de policías federales y miembros de la fuerza difundieron mensajes y audios en los que plantean dudas sobre la planificación del operativo. Según esas versiones, Manfredi y Villafañe habrían ingresado a la zona vestidos de civil y sin protección adecuada para una tarea de alto riesgo. Algunas publicaciones señalaron incluso que los efectivos se desplazaban sin chalecos antibalas cuando ingresaron a uno de los pasillos de Villa Banana para realizar identificaciones. Estas circunstancias forman parte del debate abierto tras el hecho, aunque continúan bajo análisis.
La ministra de Seguridad de la Nación, Alejandra Monteoliva, expresó públicamente sus condolencias y aseguró que el crimen no quedará impune. “Vamos a encontrar a los responsables y los llevaremos ante la Justicia”, manifestó al referirse al asesinato del agente federal.
Mientras tanto, Tucumán se prepara para despedir a uno de sus hijos. Los restos de Manfredi serán trasladados a nuestra provincia durante la madrugada y el velatorio se realizará desde las 9 de la mañana en una sala ubicada sobre avenida Colón al 700, donde familiares, amigos, vecinos y compañeros de la fuerza le rendirán el último homenaje.
La muerte de Rodolfo Arnaldo Manfredi se convirtió en uno de los hechos más graves sufridos por las fuerzas federales en Rosario durante 2026 y volvió a poner en evidencia los riesgos que enfrentan diariamente los efectivos desplegados en la lucha contra el narcotráfico en una de las ciudades más golpeadas por la violencia criminal de la Argentina. Su nombre quedó asociado para siempre a una tarea que realizaba desde hacía poco más de un año, pero que terminó costándole la vida en cumplimiento del deber.
