Un alquiler millonario y el misterio de los planos: el plan detrás del fallido robo al banco de San Isidro

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La Justicia sigue varias pistas por el intento de robo al banco Macro de San Isidro. La aparición de los planos dentro del túnel de 220 metros de largo puso el foco en quién pudo haber entregado esos mapas: si fue un empleado bancario o un empleado municipal. Además, se descubrió que la banda ya había alquilado otro local para terminar con el trabajo y cometer el robo.

Una semana pasó desde aquella noche en la que un repartidor encontró una varilla de hierro que sobresalía del asfalto, avisó a la policía y a la mañana siguiente comenzaron las excavaciones. El jueves, finalmente, se frustró el intento de un nuevo “robo del siglo”. Desde entonces, la Justicia descubrió mucha información.

Parte de lo que se descubrió tiene que ver con los detalles del túnel que conectaba un taller mecánico ubicado en Chacabuco al 543 con la puerta del Banco Macro de San Isidro, ubicado en la misma calle, pero al 444. Cuatro metros y medio de profundidad lo separaban de la superficie y 1,2 metros de altura tenía el pasaje encofrado en madera.

Dentro del túnel encontraron el segundo elemento clave en la causa: los planos de la sucursal bancaria con los que los delincuentes pudieron sortear distintos obstáculos, como los caños de agua que están bajo la tierra.

Pero esos planos no solo sirvieron para eso, sino que tuvieron una utilidad mejor. Permitieron que la banda pudiera detectar donde estaban ubicados los sensores antisísmicos, unos dispositivos que están ubicados debajo del banco justamente para evitar boquetes. En esos planos, según señalaron fuentes del caso, figuraban las ubicaciones de las alarmas sonoras, sensores de movimiento y los sensores antisísmicos.

Desde la investigación sostienen que una vez que empezaron a excavar, descubrieron máquinas eléctricas y máquinas que generaban menos vibraciones y menos gases, que permitían trabajar más seguros y sin que los sensores tomaran el movimiento de la tierra. Por eso creen que se trata de una “banda grande, especializada y que involucra a muchas personas” que trabajaron durante meses.

La investigación ahora pasa por saber cómo obtuvieron esos documentos los delincuentes. Si se trató de un empleado que trabaja en esa sucursal bancaria o si fue un funcionario de alguna entidad gubernamental con acceso a esos planos.

Según consignó el diario Clarín, los mapas que utilizó la banda “eran viejos” y los ladrones se hubieran topado “con la parte más difícil” del plan. Los especialistas señalaron que si avanzaban varios metros más, “no hubieran podido sortear los sensores”.


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