Tucumana encontró en la calle un DNI y una tarjeta e hizo 14 estafas: sacó créditos, vació cuentas de bancos y realizó compras millonarias

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La Fiscalía sumó dos nuevos hechos a la acusación contra Romina Sanavria, quien ya enfrenta 14 imputaciones por una millonaria maniobra de fraude y suplantación de identidad.

La investigación por una de las maniobras de fraude más complejas registradas en Tucumán continúa sumando evidencias. El Ministerio Público Fiscal amplió la imputación contra Romina Vanesa Sanavria, quien ya enfrenta 14 hechos delictivos por una extensa secuencia de estafas cometidas tras apropiarse de un DNI y una tarjeta bancaria que una mujer había extraviado en la vía pública.

La acusada habría desplegado durante más de tres meses un verdadero raid delictivo, utilizando la identidad de la víctima para extraer dinero de su cuenta bancaria, obtener préstamos personales, gestionar tarjetas de crédito, realizar compras millonarias, descargar recibos de sueldo de la plataforma DIGITUC y falsificar firmas para concretar operaciones financieras y comerciales.

La causa es investigada por la Unidad Fiscal de Usurpaciones, Estafas y Cibercriminalidad I, conducida por Diego Alejo López Ávila, quien estuvo representado en la audiencia por el auxiliar de fiscal Rogelio Rodríguez del Busto. Durante la audiencia, la Fiscalía solicitó la ampliación del objeto procesal con dos nuevos hechos y pidió además prorrogar por 60 días la prisión preventiva de la imputada al considerar que persisten riesgos procesales. El juez hizo lugar a ambos planteos.

Con esta nueva ampliación, la acusación incorpora los hechos número 13 y 14, ambos ocurridos durante abril de 2026 y vinculados a nuevas maniobras de suplantación de identidad.

Según la investigación, el 17 de abril de 2026, Sanavria se presentó en un comercio ubicado sobre calle Muñecas al 100, en San Miguel de Tucumán. Allí exhibió el DNI de la víctima, simuló ser su titular y, mediante engaños al personal del local, consiguió la aprobación fraudulenta de un crédito por $2.761.920. Para concretar la operación, falsificó de puño y letra la firma de la damnificada en pagarés y demás documentación contractual, ocasionando un perjuicio económico tanto a la empresa como a la verdadera titular de la identidad utilizada.

El segundo episodio incorporado ocurrió el 2 de abril de 2026. De acuerdo con la acusación, la imputada se comunicó por WhatsApp con un asesor comercial de una empresa de créditos ubicada sobre calle Catamarca al 200, haciéndose pasar nuevamente por la víctima. Gracias a esa maniobra logró inducir a error al personal de la firma y obtuvo la aprobación de un préstamo por $2.980.000, que nunca fue abonado, generando una deuda que impactó directamente sobre el historial financiero de la damnificada.

La Fiscalía sostuvo que, con estas maniobras, la acusada provocó un grave perjuicio económico, además de afectar la fe pública mediante el uso de documentación ajena y la falsificación de instrumentos privados.

La investigación reconstruyó que todo comenzó el 26 de enero de 2026, cuando la víctima caminaba por la zona de Junín y El Bajo, en la capital tucumana, realizando compras. En esas circunstancias perdió un portadocumentos que contenía su Documento Nacional de Identidad y una tarjeta bancaria. Lejos de devolver esos elementos o informar a las autoridades, la imputada se los quedó y comenzó a utilizarlos para ejecutar una sofisticada cadena de fraudes.

Entre el 27 de enero y el 10 de febrero, utilizando el DNI y la tarjeta encontrados, realizó compras presenciales en distintos comercios por $3.234.659,08 y además efectuó operaciones virtuales por otros $2.200.000.

La maniobra luego escaló. El 24 de febrero, tras obtener de manera ilegítima los recibos de sueldo de la víctima desde la plataforma estatal DIGITUC, abrió una cuenta crediticia y consiguió un préstamo personal por $2.646.000.

Al día siguiente, el 25 de febrero, repitió el procedimiento y obtuvo otro crédito por $1.985.413,92, nuevamente utilizando la documentación laboral descargada de manera indebida y haciéndose pasar por la verdadera titular.

La investigación también determinó que el 8 de marzo obtuvo fraudulentamente una tarjeta de crédito mediante canales virtuales, aportando documentación y datos personales de la víctima, pero vinculando teléfonos y medios de contacto bajo su propio control. Tras retirar personalmente el plástico, realizó entre el 13 y el 19 de marzo compras por $1.217.038,92 en distintos comercios de San Miguel de Tucumán.

Ese mismo mes consiguió además un crédito destinado a la compra de bienes electrónicos, generando una deuda de $2.735.000.

Las maniobras continuaron durante abril. El 1 de ese mes obtuvo otra cuenta de crédito presentando el DNI original y diez recibos de sueldo descargados ilegalmente de DIGITUC. Luego, entre el 10 y el 30 de abril, efectuó nuevas compras presenciales mediante terminales Posnet por $1.193.242,91.

El 8 de abril, siempre utilizando la identidad de la damnificada, concurrió a una sucursal bancaria ubicada en avenida Alem y Las Piedras, donde logró engañar al personal de cajas y extrajo $2.084.300 directamente desde la cuenta bancaria de la víctima.

Más adelante, el 29 de abril, volvió a presentarse en un comercio de la capital, falsificó la firma de la damnificada y obtuvo un crédito personal bajo la modalidad de descuento por planilla, con el que retiró productos tecnológicos valuados en $2.639.141.

El último episodio antes de ser descubierta ocurrió el 5 de mayo, cuando consiguió otro crédito personal por $200.900, utilizando exactamente la misma modalidad.

Finalmente, el 8 de mayo de 2026, regresó a la misma sucursal bancaria de avenida Alem y Las Piedras con la intención de repetir la maniobra. En esa oportunidad logró retirar $100.000, pero fue reconocida por un empleado de seguridad que recordaba una operación similar realizada semanas antes.

La intervención del personal del banco permitió advertir que las firmas y los datos biométricos no coincidían con los de la verdadera titular de la cuenta. Tras dar aviso a la Policía, la mujer fue aprehendida en el lugar, poniendo fin a una serie de maniobras que, según la investigación, provocaron pérdidas millonarias y comprometieron gravemente la situación financiera de la víctima.

Con la ampliación de la investigación, la imputación quedó integrada por delitos de apropiación de cosa perdida; defraudación mediante el uso de tarjeta de compra; estafa mediante la utilización de documento público ajeno para aparentar otra identidad y obtener disposición patrimonial; falsificación de instrumento privado; tenencia y uso de documento nacional de identidad ajeno; estafa por nombre supuesto; además de nuevos hechos de falsificación de instrumentos privados y uso ilegítimo de documentación de identidad, todo ello mientras la Fiscalía continúa reuniendo pruebas para avanzar con la causa.


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