Trump lanza un ultimátum a Irán y amenaza: “48 horas para que el infierno se apodere de ellos”

Exige la reapertura total de la vía energética clave bajo amenaza de aniquilar las centrales eléctricas de la república islámica
La tensión en el Golfo Pérsico ha alcanzado su punto máximo este sábado. El presidente Donald Trump utilizó sus canales oficiales para lanzar lo que parece ser la última advertencia antes de una intervención militar directa contra Irán. El eje del conflicto es el control del estrecho de Ormuz, un paso vital para el suministro de petróleo a nivel mundial que Teherán mantiene bajo amenaza.
A través de su red social, Truth, el mandatario estadounidense fue tajante: “¿Recuerdan cuando le di a Irán diez días para que LLEGARA A UN ACUERDO o ABRIERA EL ESTRECHO DE ORMUZ? El tiempo se acaba: 48 horas antes de que el infierno se apodere de ellos. ¡Gloria a Dios!”.
Cronología de una escalada militar
La amenaza actual es el desenlace de una serie de advertencias que comenzaron el pasado 21 de marzo. En aquel momento, el republicano había prometido “aniquilar” las centrales eléctricas de Irán —comenzando por la instalación más importante del país— si el régimen no procedía a abrir “TOTALMENTE, SIN AMENAZAS” el estrecho en un plazo perentorio.
A pesar de la retórica agresiva, hubo breves momentos de distensión. Dos días después de la amenaza inicial, Trump había matizado sus dichos asegurando que Washington mantenía “conversaciones muy buenas y productivas” con los funcionarios iraníes, lo que motivó sucesivas prórrogas de los plazos de ataque. Sin embargo, tras el vencimiento de la última extensión fijada para el martes, la paciencia de la Casa Blanca parece haberse agotado.
Un contexto de alta volatilidad
El ultimátum llega en un momento crítico para las fuerzas estadounidenses en la zona. Recientemente, se informó que un segundo avión de combate de EE.UU. se estrelló cerca del estrecho de Ormuz, mientras continúa la búsqueda intensiva de un piloto de un caza F-15E derribado en una zona controlada por fuerzas pro-iraníes.
El impacto de este conflicto no solo es militar, sino también económico, dado que cualquier interrupción prolongada en Ormuz pone en riesgo la estabilidad energética global.
