Su familia había iniciado el funeral y apareció vivo seis días después: el guía perdido en el monte Everest contó cómo sobrevivió a la deriva

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Dawa Sherpa apareció en las cercanías del campamento base luego de quedarse sin oxígeno, caer en una grieta y sobrevivir a una avalancha.

   

Dawa Sherpa (izquierda), quien se temía había fallecido en algún rincón de la montaña más alta del mundo, consiguió ponerse a salvo.
Dawa Sherpa (izquierda), quien se temía había fallecido en algún rincón de la montaña más alta del mundo, consiguió ponerse a salvo. Imagen: Sagarmatha Pollution Control Committee (SPCC)/BBC News

La familia de Dawa Sherpa ya había comenzado los preparativos funerarios. Su esposa e hija habían perdido por completo la esperanza, pero una noticia inesperada interrumpió el llanto. El guía sherpa de 52 años había sobrevivido de milagro a la “zona de muerte” del Monte Everest y su aparición frente a su pareja generó una reacción de total incredulidad: el hombre había resistido a una abrupta baja de oxígeno, un atascamiento en una grieta, una avalancha y seis días de masticar hielo y clamar por agua.

Dawa Sherpa, un guía del Monte Everest que había sido dado por muerto, asombró a los rescatistas, a su familia y a la comunidad nepalí al regresar con vida seis días después de su desaparición, justo cuando sus seres queridos comenzaban los ritos funerarios en Katmandú. Pemba Sherpa, director ejecutivo de 8K Expeditions, la empresa que supervisaba las labores de búsqueda, calificó la aparición de Dawa como un «verdadero autorrescate», en un escenario desolador en que las esperanzas ya se habían desechado.

Abandonado a 7.500 metros sin oxígeno

El guía nepalí fue visto por última vez el 29 de mayo sobre el Campamento 3, a unos 7.500 metros (24.600 pies) de altitud, mientras descendía de la montaña tras alcanzar la cima. Sin embargo, no pudo llegar al campamento base con sus compañeros, según informó la BBC. De acuerdo con su relato, se vio obligado a quedarse atrás luego de que se le agotara el oxígeno. Allí comenzó la pesadilla.

A partir de ese momento, la supervivencia de Dawa Sherpa —bautizado Hillary Dawa en honor al mítico Edmund Hillary— se convirtió en una sucesión de milagros. «Cuando se me acabó el oxígeno, no podía caminar», relató el guía a la BBC. Sin comida, pasó los dos primeros días en la absoluta nada; luego, la desesperación lo llevó a masticar hielo puro con una fuerza que le dañó los dientes, hasta que la suerte le sonrió a medias al encontrar unos chocolates olvidados en los bolsillos de su campera, lo que le permitió recuperar un hilo de energía para intentar el descenso.

Atrapado en una grieta profunda

Pero el Everest tenía más trampas preparadas. En medio de la soledad blanca, Dawa cayó en una grieta profunda, donde quedó atrapado durante dos días y medio sin ver una salida. La esperanza regresó de la forma más irónica: una avalancha sepultó parcialmente la fosa. En lugar de matarlo, el bloque de nieve acumulada le sirvió de rampa. «Al pisar la nieve, me puse de pie, miré hacia arriba y sentí que podía salir de allí», recordó. Logró trepar, alcanzó unas cuerdas fijas cercanas y continuó bajando a ciegas, soportando un segundo alud y caminando durante toda una noche hasta quedar a pasos del campamento base.

Allí, debilitado y al borde del colapso, fue divisado por un grupo de jóvenes que ascendían a recoger residuos, quienes lo bajaron en brazos. La noticia de su aparición con vida impactó en la comunidad alpina de tal manera que incluso escaladores experimentados como el reconocido montañista Thrall pensaron inicialmente que los reportes en redes sociales eran falsos: «Un minuto estaba conteniendo las lágrimas con su hija y al siguiente lo vi llegar arrastrándose al pueblo. Es absolutamente asombroso, indescriptible», declaró.

De los ritos fúnebres a los cuidados intensivos

Actualmente, Dawa se encuentra internado en la unidad de cuidados intensivos del Hospital HAMS de Katmandú. Aunque ingresó con un cuadro severo, los médicos informaron que se encuentra estable y mostrando una notable mejoría en su deshidratación. En los pasillos del nosocomio, el clima de luto se transformó en un milagro médico y familiar.

Su hija, Mhendo Lhamo Sherpa, confirmó aliviada que su padre ya la reconoce y conversa con normalidad, mientras que su esposa, Damu, aún procesa el shock: «No podía creer lo que veían mis ojos. Me pregunto cómo pudo comer y beber a semejante altitud», expresó, al tiempo que reclamó al gobierno nepalí mayores regulaciones en una temporada del Everest que ya registra cinco muertos y se convirtió en la más concurrida de la historia.

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