Sin rastros de Raúl Moyano: los rescatistas avanzan hacia las zonas más peligrosas del Ñuñorco

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El docente está desaparecido desde el 12 de octubre. Rescatistas del Grupo Cero instalaron un campamento a 3.300 metros de altura para explorar zonas de difícil acceso, pero todavía no encontraron rastros.

El docente permanece desaparecido desde el 12 de octubre. Efectivos del Grupo Cero instalaron un campamento a 3.300 metros de altura para ampliar los rastrillajes. Una señal de su celular orientó parte del operativo, pero todavía no encontraron rastros de su paradero.

La búsqueda de Raúl Moyano continúa en el cerro Ñuñorco, en Tucumán, donde equipos especializados intensificaron los rastrillajes en quebradas, precipicios y sectores de difícil acceso. El docente desapareció el pasado 12 de octubre y, pese al despliegue de más de 100 personas a lo largo del operativo, todavía no se logró determinar dónde se encuentra.

Los integrantes del Grupo Cero de la Policía de Tucumán instalaron un campamento de avanzada a unos 3.300 metros de altura para permanecer cerca de las áreas consideradas prioritarias. La estrategia permite reducir los tiempos de traslado y dedicar más horas a inspeccionar sectores de la montaña que requieren equipamiento especial.

Los últimos recorridos se concentraron en la zona sureste del cerro, a partir de información obtenida de una antena telefónica que registró una señal del celular de Moyano. Sin embargo, las tareas realizadas hasta el momento no permitieron encontrar indicios sobre su ubicación.

La señal del celular que orienta la búsqueda de Raúl Moyano

Uno de los principales elementos que utilizan los rescatistas para organizar los rastrillajes es la información vinculada con una antena de telefonía que detectó una señal del dispositivo del docente desaparecido.

A partir de ese dato, los efectivos concentraron parte de sus esfuerzos en el sector sureste del Ñuñorco, donde inspeccionaron quebradas y terrenos de elevada complejidad.

El oficial auxiliar Joaquín Albornoz, integrante del Grupo Cero, explicó que durante una de las jornadas realizaron un desplazamiento de aproximadamente cuatro kilómetros por diferentes quebradas.

El recorrido incluyó sectores que requieren conocimientos técnicos de montaña, pero no se encontraron elementos que permitieran establecer el paradero de Moyano.

En otra intervención, dos rescatistas se separaron del grupo para verificar una posible señal de humo. La situación generó expectativas entre sus compañeros, aunque finalmente se confirmó que se trataba de una falsa alarma.

La nueva etapa del operativo está orientada hacia el sector conocido como El Indio, una zona ubicada desde la cumbre hacia sectores de quebradas profundas y vegetación tupida.

El subcomisario Milcíades Ávila Campos, responsable del equipo de avanzada, explicó que los efectivos continuarán trabajando allí mientras las condiciones meteorológicas lo permitan.

Los integrantes del Grupo Cero están preparados para intervenir en terrenos donde otros equipos no pueden acceder con facilidad.

Para esas tareas utilizan cuerdas, sistemas de anclaje y dispositivos de ascenso y descenso que les permiten inspeccionar precipicios y zonas de gran pendiente.

Según explicó Ávila Campos, cuando identifican un sector crítico instalan el equipamiento necesario para descender y verificar lugares a los que sería imposible ingresar sin preparación especializada.

El objetivo principal del operativo sigue siendo encontrar a Raúl Moyano con vida.

Un campamento a 3.300 metros para ampliar los rastrillajes

Debido a las dificultades del terreno, los efectivos decidieron establecer un campamento de avanzada cerca de la cumbre del Ñuñorco.

El ascenso exige recorrer aproximadamente 12 kilómetros desde la base del cerro, ubicada a unos 1.800 metros de altura, hasta alcanzar los 3.300 metros.

Durante ese trayecto, los rescatistas deben atravesar laderas empinadas y sectores rocosos mientras transportan mochilas que pueden superar los 20 kilos.

El campamento se encuentra sobre un filo del sector norte, a unos 500 metros de la cima. Inicialmente se había previsto instalarlo hacia el sur, pero las dificultades del terreno impidieron que las mulas encargadas de transportar las provisiones llegaran hasta allí.

En el lugar permanece aproximadamente una docena de efectivos, principalmente del Grupo Cero, junto con personal de la División Lacustre de El Mollar.

Las jornadas comienzan alrededor de las cinco de la mañana. Los equipos suelen salir a realizar los rastrillajes entre las seis y las siete, y regresan cerca de las 20, cuando comienza a oscurecer.

La permanencia en altura permite aprovechar mejor las horas disponibles y ampliar las inspecciones en sectores alejados de los accesos habituales.

El mal tiempo amenaza con complicar nuevamente el operativo

Las condiciones meteorológicas representan uno de los principales obstáculos para avanzar con la búsqueda.

Durante los días anteriores, el clima había impedido instalar un campamento permanente en la montaña, lo que obligaba a los equipos a realizar desplazamientos más extensos.

La mejoría registrada desde el martes permitió establecer la base de avanzada, aunque el pronóstico de nuevas lluvias volvió a generar preocupación.

Ávila Campos explicó que las precipitaciones suelen estar acompañadas por bancos de neblina que reducen considerablemente la visibilidad.

La combinación de lluvia, niebla, pendientes pronunciadas y quebradas profundas puede limitar el acceso a los sectores donde se concentra la búsqueda.

Por ese motivo, los rescatistas intentan aprovechar cada período de buen tiempo para recorrer la mayor cantidad posible de terreno.

El operativo para encontrar a Moyano llegó a movilizar a más de 100 personas entre integrantes de fuerzas de seguridad, organismos de asistencia, guías, montañistas, baquianos y voluntarios.

También participan operadores de drones, que realizan tareas de reconocimiento en diferentes sectores del cerro.

Un helicóptero sobrevoló la zona con Suyay, hija del docente desaparecido, a bordo, como parte de los esfuerzos para obtener información que permita orientar los rastrillajes.

Los baquianos y guías de montaña aportan sus conocimientos sobre senderos, quebradas y accesos, mientras que los equipos especializados inspeccionan los puntos que presentan mayores riesgos.

La coordinación de las tareas se realiza mediante comunicaciones por radio con la base ubicada en El Mollar. En determinados sectores también cuentan con conexión a internet, aunque la disponibilidad de energía y las condiciones del terreno presentan dificultades adicionales.

La búsqueda continúa sin resultados, pero los equipos mantienen el operativo

A pesar de los esfuerzos desplegados durante los últimos días, Raúl Moyano continúa desaparecido y los rescatistas todavía no encontraron rastros concluyentes sobre su ubicación.

La extensión del Ñuñorco, las quebradas profundas, la vegetación y las dificultades meteorológicas complican las tareas de reconocimiento.

Los efectivos mantienen la prioridad sobre los sectores considerados más relevantes a partir de los datos disponibles y avanzan hacia nuevas áreas a medida que las condiciones lo permiten.

Antes de iniciar otra jornada de rastrillajes, el subcomisario Ávila Campos reafirmó el objetivo que guía el despliegue: “La misión de todos es tratar de encontrar a esta persona con vida. Esa es la realidad”.

Mientras continúa la incertidumbre sobre el paradero del docente, los equipos especializados permanecen en la montaña con la esperanza de encontrar información que permita dar con él.

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