Si te preocupan las arrugas que están apareciendo, acá desmentimos 9 mitos comunes
El espejo no miente, pero los mitos sobre las arrugas sí podrían hacerlo.
Una vez leí sobre una mujer que no sonrió durante más de 40 años. La razón de mantener una expresión tan inmóvil no era que le disgustaran la alegría y la risa, sino algo completamente distinto: evitar las arrugas. Había decidido que valía la pena mantener el rostro serio e inexpresivo para conservar una piel tersa y de aspecto joven. (Al parecer, ¡incluso se resistió a sonreír cuando nació su hija! ¿Te lo imaginas?)
A veces, cuando por la noche me aplico todas mis lociones y productos, pienso en esta mujer. No porque sea una historia aleccionadora sobre la vanidad, sino porque quizá su temor no estaba dirigido a lo que realmente debía preocuparle.
La mitología en torno a las arrugas está llena de temores infundados y de una fe mal depositada. Tratamos ciertos hábitos como si hicieran milagros y otros como si fueran veneno, a menudo cuando las pruebas apuntan en la dirección contraria. Así que, en lugar de adivinar qué hacer y qué evitar, les pedí a dermatólogos que desmintieran algunos mitos y conceptos erróneos sobre las arrugas. (Pero, como dijo una vez el gran Oscar Wilde, «La verdad rara vez es pura y nunca es simple»).
Mito #1: Las expresiones faciales son la principal causa de las arrugas
Veredicto: Parcialmente cierto
Abordemos el caso mencionado anteriormente de la mujer que evitaba sonreír. Si dejamos de mover el rostro, ya sea para sonreír, fruncir el ceño o torcer el labio al estilo de Elvis, eso impediría que aparecieran arrugas, ¿verdad? Según el Dr. Behrooz Torkian, cirujano plástico facial con doble certificación con sede en Beverly Hills, California, no es tan sencillo.
Algunas arrugas sí son provocadas por el movimiento: «Un claro ejemplo son las arrugas de la frente, la glabela, las llamadas ’líneas del 11’, y las patas de gallo», afirma. Pero el movimiento también compite con factores de mayor peso, como la exposición al sol y la pérdida de colágeno. Su consejo es limitar los movimientos repetitivos con Botox donde sea necesario y proteger el colágeno con un FPS adecuado, una buena alimentación, control del estrés y evitando fumar.
Para recuperar el colágeno, Torkian recomienda vitamina C, retinoides, factores de crecimiento y péptidos, además de tratamientos periódicos de microagujas, radiofrecuencia y láser. Y si tienes guardada una máscara de luz roja, ahora es el momento de sacarla. «La evidencia científica reciente sobre la terapia con luz roja también ha respaldado el uso de luz roja e infrarroja cercana para favorecer los procesos metabólicos que intervienen en la producción de colágeno en la piel», afirma.
Mito #2: La cantidad de arrugas que tendrás depende únicamente de la genética
Veredicto: Parcialmente cierto
Tu herencia genética puede sentar las bases de cómo será tu piel, pero no determina por sí sola el resultado. «La genética importa porque tus genes determinan el grosor de tu piel, qué tan bien conservas el colágeno y cuánta melanina tienes como protección solar incorporada», explica la Dra. Geeta Yadav, dermatóloga certificada y fundadora de Facet Dermatology.
Esto explica en parte por qué algunas personas «empiezan a tener arrugas a los 30 años, mientras que otras llegan a los 60 con una piel tersa».
Sin embargo, señala que los gemelos idénticos, pese a tener el mismo ADN, pueden aparentar varios años de diferencia. Yadav subraya el impacto del sol sobre nuestra piel, que hace que, en comparación, el movimiento parezca una amenaza menor. «Se calcula que el sol por sí solo es responsable de alrededor del 80% del envejecimiento visible que observamos en el rostro», afirma.
Mito #3: Cuanto más cara sea la crema hidratante, mejor
Veredicto: Falso
A estas alturas, probablemente ya sepas que los productos de belleza de farmacia pueden competir de tú a tú con las marcas de lujo, y las cremas hidratantes no son la excepción.
«Siempre he creído que no vale la pena pagar mucho por una crema hidratante», afirma Torkian. Lo importante, dice, es lo que realmente contiene el frasco. Las cremas hidratantes se dividen en tres componentes: humectantes que atraen agua, emolientes que suavizan y oclusivos que retienen todo lo anterior. Además, conviene considerar si contienen ingredientes activos, como péptidos, retinoides, hidroxiácidos y niacinamida. «Como regla general, personalmente evito tanto los productos muy caros como los muy baratos», afirma.
Mito #4: La piel seca causa arrugas; la piel grasa envejece mejor
Veredicto: Parcialmente cierto
«Uno de los factores más importantes en la apariencia de las arrugas de la piel es la hidratación del colágeno, el ácido hialurónico y la elastina dentro de la dermis y la epidermis», explica Torkian.
La grasa definitivamente contribuye a ello, ya que una mayor cantidad de glándulas sebáceas significa que la piel cuenta con un sistema de defensa incorporado contra la pérdida de esa humedad. Sin embargo, tener la piel seca no significa necesariamente que estés condenado a tener arrugas. Simplemente necesita esa misma protección de una manera diferente: «Cremas hidratantes, como las que contienen ceramidas, para reforzar la barrera cutánea», frente a los retinoides y los hidroxiácidos para la piel grasa, al menos como punto de partida.
Mito #5: Beber agua rellena las arrugas
Veredicto: Parcialmente cierto
Según Torkian, la hidratación interna definitivamente forma parte de la ecuación, pero solo si la barrera cutánea ya está intacta y la piel recibe hidratación tópica. Pero el agua por sí sola no rellena la piel. Un estudio de 2015 publicado en Clinical, Cosmetic and Investigational Dermatology mostró que añadir aproximadamente 2 litros de agua al día a la dieta de las mujeres durante un mes mejoró significativamente la hidratación y la biomecánica de la piel.
En última instancia, no se trata tanto de que el agua rellene las arrugas, sino de que la deshidratación las acelera. Yadav es más tajante y afirma que es poco probable que beber más agua produzca un cambio significativo en las arrugas.
Mito #6: El retinol y la tretinoína son intercambiables
Veredicto: Falso
Tanto el retinol como la tretinoína aceleran la renovación celular y ayudan a recuperar el colágeno, lo que alisa y suaviza las arrugas con el tiempo. Pero la verdadera pregunta es cuál te permite conseguirlo y con qué rapidez. Torkian explica que la tretinoína es el compuesto activo en sí, mientras que el retinol debe pasar por dos etapas para convertirse en tretinoína.
«Esto significa que usar tretinoína puede producir resultados más rápidos y hacer que estos aparezcan antes, pero también puede resultar un poco más agresiva para una piel que todavía no se ha adaptado al ácido retinoico», afirma. A largo plazo, añade, los resultados de ambos pueden ser muy similares.
Mito #7: Solo los procedimientos realizados en consultorio pueden revertir las arrugas, no los productos tópicos
Veredicto: Parcialmente cierto
Según Torkian, la respuesta no es simplemente un no rotundo. «Hay algunos productos tópicos que pueden ser muy útiles para revertir las arrugas», afirma, «siempre y cuando las arrugas no se hayan vuelto excesivas». Los retinoides, especialmente la tretinoína con receta, cuentan con décadas de evidencia proveniente de ensayos, mientras que la vitamina C, los factores de crecimiento y los péptidos también pueden marcar una diferencia.
Pero no se queda ahí: «Otro factor esencial es si se están tomando las medidas preventivas adecuadas al mismo tiempo que se utiliza el producto tópico destinado a revertir las arrugas». En otras palabras, probar un producto por sí solo, sin protección solar ni constancia, sobre arrugas que ya están profundamente marcadas no es una forma justa de evaluar lo que realmente pueden hacer los productos tópicos.
Mito #8: El cuello y el pecho envejecen más rápido que el rostro
Veredicto: Parcialmente cierto
Aunque es verdad que la piel del cuello y del pecho es muy diferente de la piel del rostro (principalmente porque tiene menos glándulas sebáceas), Torkian cuestiona la manera en que está planteado este mito y señala el impacto de nuestro comportamiento. «Algo que hay que tener en cuenta sobre la piel del cuello y el pecho es que rara vez recibe atención», afirma.
«Siempre me gusta recordarles a mis pacientes que, cuando siguen su rutina de cuidado de la piel, no deben olvidarse del cuello y el pecho. Es natural querer usar todos tus costosos productos para el cuidado de la piel en la zona que crees que la gente mira más, pero prestar un poco de atención a lo que está debajo de la barbilla puede tener un impacto con el tiempo a la hora de prevenir el envejecimiento del cuello y el pecho».
Mito #9: El Botox es el mejor tratamiento para todo tipo de arrugas
Veredicto: Parcialmente cierto
Yadav deja claro que el Botox es excelente para suavizar las líneas dinámicas provocadas por el movimiento muscular repetitivo. «Las líneas del entrecejo, las líneas de la frente y las patas de gallo responden maravillosamente, porque relajar el músculo evita que pliegue la piel que está encima miles de veces al día», explica.
Pero hace mucho menos por las líneas que ya están marcadas cuando el rostro se encuentra completamente en reposo, y muy poco por la textura fina y arrugada de la piel, el daño solar o la flacidez derivada de la pérdida de volumen y elasticidad, afirma. /Yahoo Noticias

