Se preservará la memoria del histórico gomero que seguirá ornamentando el parque Avellaneda

NO ES EL FINAL. Las ramas del histórico gomero se usarán para elaborar compost, mientra que los troncos más grandes del imponente árbol caído se usarán para fabricar bancos que perduren en el entorno que durante décadas dominó su imponente figura.
A pocos días de la caída del histórico gomero, la Municipalidad de San Miguel de Tucumán avanza con trabajos en el predio para definir el destino de un sector que, hasta hace poco, estaba marcado por la presencia de uno de los árboles más emblemáticos de la ciudad.
Mientras se delinean las futuras intervenciones, la plaza continúa con su dinámica habitual: caminantes, deportistas y vecinos con sus mascotas conviven ahora con quienes se acercan, casi en actitud de despedida, a observar los restos del ejemplar.
La escena combina rutina y nostalgia. “Es una pérdida tremenda. No recuerdo algo así”, expresó Miguel Aragón, vecino de la zona, al recordar el valor simbólico que tenía el gomero para los tucumanos.
Aunque reconoció que el deterioro del árbol era visible desde hacía tiempo, admitió que el desenlace fue inesperado. En su mirada, el sitio debería convertirse en un espacio de homenaje.
Esa sensación se repite en quienes crecieron con la imagen del árbol como parte del paisaje cotidiano.
Jorge Ledesma evocó sus recorridos diarios por el lugar y las visitas de infancia junto a su padre. “Ya entonces me hablaba de lo antiguo que era”, relató, convencido de que nada podrá reemplazarlo y de que algún tipo de recordatorio debería preservarse.
El impacto también alcanzó a las generaciones más jóvenes. Pablo Ojeda contó que su hijo, aficionado a la naturaleza, se entristeció al enterarse de lo ocurrido.
Aunque aseguró que seguirán frecuentando la plaza, definió la caída del gomero como la desaparición de un símbolo. Entre las alternativas, propuso conservar parte del tronco o las raíces como testimonio tangible de lo que fue.
La transformación del entorno no pasó desapercibida. Gabriel y Candela, sorprendidos por el cambio abrupto, señalaron que la ausencia del árbol dejó al descubierto una vista más abierta hacia la entrada del Cementerio del Oeste.
Además de lamentar la pérdida, sugirieron plantar un nuevo ejemplar y reutilizar la madera en bancos o piezas talladas que mantengan viva la memoria del gomero.
Ricardo, habitué del lugar, puso el foco en el impacto visual que genera el vacío. “El paisaje cambia por completo. Se pierde algo que identificaba a la plaza”, reflexionó, al tiempo que planteó alternativas para el uso del espacio, como la instalación de juegos infantiles o la parquización del sector liberado.
Desde el municipio, el secretario de Servicios Públicos, Luciano Chincarini, explicó que los restos del árbol no serán descartados, sino reutilizados. Las partes menores serán procesadas para producir abono, mientras que los fragmentos de mayor tamaño se destinarán a la construcción de bancos.
En cuanto a la intervención sobre el terreno, detalló que se proyecta la creación de un cantero, mediante el ahuecado del tocón para incorporar sustrato y plantas ornamentales, junto con la colocación de una imagen que recuerde al gomero en su etapa de plenitud.
Las tareas continuarán en los próximos días, con el objetivo de reorganizar el espacio y sumar nuevos elementos.
En ese proceso, la ciudad no sólo busca redefinir un sector de la plaza, sino también conservar el valor simbólico de un árbol que, durante décadas, formó parte de la identidad urbana y afectiva de los tucumanos.
