Se endeudó para construir un motorhome, dejó a su novio y venderá contenido erótico para llegar hasta Canadá.

0

Paula Peralta tiene 33 años, es profesora de Educación Física y abandonó la rutina para cumplir el sueño de recorrer el mundo en una casa sobre ruedas. “Quiero vivir mi vida como se me cante”, dijo a TN.

“Yo quiero tener mi casa, pero quiero que mi casa tenga ruedas”, pensó Paula Peralta, quien se dio cuenta de grande que la libertad no tiene GPS pero sí se consigue andando.

Mientras acomoda una cortina floreada que ella misma cosió en el interior de su motorhome, la mujer de 33 años, profesora de educación física, dejó atrás la rutina del trabajo fijo y varias relaciones amorosas para cumplir un sueño que le corre por las venas desde hace años: viajar por el mundo.

Su destino final —aunque para ella no existe tal cosa— es Canadá, donde vive su hermano Ezequiel. Pero el camino no es recto ni tiene fecha de llegada. “No me gusta hacer planes, me pone nerviosa. Me preguntan cuándo voy a estar en tal lugar y no tengo idea. Vivo el presente, hoy todavía no terminó”, explicó a TN.El proyecto de Paula no fue improvisado. Lleva mucho tiempo gestándolo, imaginándolo, soñándolo. La camioneta que hoy es su casa rodante la compró hace cuatro años, aunque no fue la primera: “Antes tenía otra igual. Esta la compré totalmente vacía, un curvón sin ventanas ni nada. Empezamos de cero”, recordó.

Invirtió más de 10 mil dólares entre la compra de la van y la transformación interna (Foto: Agustina Ribó/TN).

De Quilmes a Canadá:

Antes de convertirse en viajera nómada, Paula llevaba una vida muy diferente. “Yo tenía cuatro trabajos. Era docente en escuelas, tenía un sueldo fijo, tenía seguridad económica. Pero me di cuenta de que eso no me hacía feliz. Podés estar lleno de plata, pero si no estás contento, no vale nada”, afirmó.

En 2018 hizo su primer gran viaje sola: seis meses por Colombia y México con mochila y a dedo. “La pasé de diez”, aseguró. En esa época estaba en pareja. “Siempre tuve conflictos con mis relaciones por esto de viajar. Pero yo no puedo obligar a nadie a dejar su vida para venirse conmigo a vender sahumerios. Ni ellos pueden obligarme a quedarme en un lugar donde no la paso bien”, reflexionó Paula, que viaja junto a Indio, un perro uruguayo que adoptó en el país vecino.

En total tuvo tres novios importantes durante los últimos años. Con todos se repitió el mismo patrón: la incompatibilidad entre el deseo de asentarse y la necesidad de volar.“Siempre creí que el amor podía con todo, hasta que uno va para un lado y el otro para el otro. Hoy entiendo que este viaje tenía que hacerlo sola”, dijo Paula, que en diciembre de 2024 se separó de su última pareja para encarar este viaje en soledad.

Vivir viajando, sobrevivir creando:

“Nunca había vendido nada en la calle, no sabía hacer una pulsera. Pero con el tiempo me fui ordenando. También tengo un canal de YouTube que monetiza desde los primeros videos. Y OnlyFans es otra fuente de ingreso. No me da vergüenza decirlo. Es mi cuerpo, mi decisión”, aclaró.No se trata solo de plata: se trata de sostener un estilo de vida que elige con convicción. En su motorhome tiene cama grande, ducha con agua caliente y baño propio: “Quería que fuera un lugar en el que pudiera vivir 24 horas sin depender de nada. Eso también es libertad”.

About The Author

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *