San Martín volvió al triunfo en Paraná ante Patronato y se metió otra vez en la pelea por ascender

San Martín de Tucumán consiguió el triunfo que tanto necesitaba. El equipo de Alejandro Orfila derrotó 1 a 0 a Patronato en Paraná, dejó atrás una racha de seis partidos sin victorias y regresó a la zona de Reducido de la Primera Nacional. Más que tres puntos, el éxito significó un fuerte respaldo para el nuevo ciclo del entrenador y alimentó nuevamente la ilusión de pelear por el ascenso.
En un momento de máxima presión, el «Santo» mostró una imagen diferente. Fue un equipo con mayor decisión para atacar, más sólido en el funcionamiento colectivo y con respuestas positivas de los refuerzos que llegaron en este mercado de pases.
Orfila decidió apostar fuerte desde el inicio y les dio la titularidad a tres de las cuatro incorporaciones. Rodrigo Ayala ocupó el lateral izquierdo, Bruno Cabrera se movió por la banda derecha y Álvaro Veliez fue la referencia ofensiva. La apuesta dio resultado rápidamente.
A los 21 minutos del primer tiempo llegó el único gol del encuentro. Veliez, en su debut oficial, recibió por el sector izquierdo, encaró hacia el área y sacó un potente remate cruzado que venció al arquero Alan Sosa. El delantero celebró con los brazos al cielo en una imagen que reflejó el desahogo de todo un plantel que necesitaba volver a festejar.
El inicio del partido había sido complicado para San Martín. Patronato generó la primera situación clara con un remate que se estrelló en el palo y obligó al conjunto tucumano a mantenerse concentrado desde los primeros minutos. Sin embargo, lejos de desordenarse, el equipo fue creciendo con el correr del juego.
El regreso de Alan Cisnero aportó movilidad y creatividad en el mediocampo, mientras que las proyecciones de Rodrigo Ayala ofrecieron una nueva variante por la izquierda. Diego Diellos encontró espacios para complicar a la defensa local y, aunque Bruno Cabrera todavía mostró falta de ritmo, dejó destellos interesantes que permiten ilusionarse con un aporte importante en las próximas fechas.
En la mitad de la cancha, Agustín Graneros y Santiago Briñone sostuvieron el equilibrio del equipo con una intensa tarea de recuperación y distribución. Gracias a ese trabajo, San Martín logró controlar gran parte del primer tiempo, manejó la posesión y justificó la ventaja con un rendimiento colectivo muy superior al de las últimas presentaciones.
En el complemento el desarrollo cambió. Patronato adelantó sus líneas y fue en busca del empate, obligando al «Santo» a replegarse cerca de su área. Allí apareció otra de las grandes figuras de la tarde: Nahuel Manganelli.
El arquero respondió con seguridad cada vez que fue exigido y terminó siendo determinante para conservar la ventaja. Su intervención más destacada llegó al evitar con una extraordinaria reacción un cabezazo de Santiago Briñone que, tras un desvío, tenía destino de gol en contra. Esa atajada terminó valiendo tanto como el gol convertido por Veliez y sostuvo a San Martín en el momento de mayor presión del conjunto entrerriano.
San Martín también dispuso de oportunidades para liquidar el encuentro. Luca Arfaras ingresó muy bien, aprovechó los espacios que dejó Patronato y tuvo dos situaciones muy claras para ampliar la diferencia, aunque no logró definir con precisión. La falta de eficacia sigue siendo uno de los aspectos a corregir, pero el equipo generó situaciones suficientes para haber ganado con mayor tranquilidad.
Más allá de ese detalle, el balance fue ampliamente positivo. Orfila consiguió su primera victoria como entrenador de San Martín, los refuerzos respondieron con buenas actuaciones y el equipo recuperó confianza después de varias fechas sin poder ganar.
El 1 a 0 en Paraná vale mucho más que tres puntos. Significa el final de una racha negativa, el regreso a la zona de Reducido y, sobre todo, la sensación de que el «Santo» empieza a encontrar un rumbo cuando el campeonato entra en una etapa decisiva. Con este triunfo, San Martín volvió a depender de sí mismo para seguir escalando posiciones y renovar el sueño de luchar por el ascenso a la máxima categoría.
