Rescatan 9 hermanos abusados, desnutridos y analfabetos en el interior santiagueño

Cuando los policías coparon la casa, hallaron a una persona discapacitada atada a una cama. Al instante, cayó el velo a una familia con 9 de 13 hermanos en condiciones deplorables: «abusados, desnutridos, analfabetos, hacinados en camas sin colchones y víctimas de extrema violencia sexual y física».
Ese tétrico panorama descubrió ayer una comisión policial-judicial, en allanamientos refrendados por el juez de Control y Garantías, Sergio Guillet, que acabó con tres detenidos: una pareja y uno de sus yernos.
El epicentro fue una casa del B° Las Lomas, paraje El Cruce, Dpto. Figueroa, a la vera de la ruta 5, a casi 90 kilómetros de ciudad capital de Santiago del Estero.
El procedimiento fue comandado por las fiscales Yésica Lucas (coordinadora) y Vanina Aguilera. El brazo ejecutor, la División Trata de Personas de la Policía de la Provincia con el Punto Focal de Trata de Personas, dependiente de la Secretaría de Trabajo de la Provincia, y la Dinaf (Dirección de la Niñez, Adolescencia y Familia).
La denuncia
La denuncia partió en abril pasado de la Asociación Civil Caring For Children y Asociación Civil Madres Víctimas de Trata. La alerta rompió un secreto a voces situado entre algunos vecinos. «Es la casa de los primos», «de una familia rara» y de «gente que vive como i… pobres», describían con ironía.
Sin embargo, no por ignorancia, falta de libros, cultura, o educación, el delito puede ser atenuado. Los funcionarios rescataron a dos menores que pesaban 30 kilos. «Uno es discapacitado», precisó un policía.
El reproche que formula la Fiscalía es gravísimo. «Abuso sexual gravemente ultrajante con acceso carnal agravado por el vínculo, la convivencia preexistente, corrupción de menores, lesiones calificadas por el vínculo, abandono de persona, todo ello en concurso real en perjuicio de múltiples víctimas menores de edad y personas en situación de discapacidad».
En la práctica, los testigos describieron que la familia está compuesta por 13 hijos. 9 viven con los padres. «Había mujercitas que eran ofrecidas, entregadas, a vecinos por dinero. También, un tío habría aceptado la transacción a cambio de vinos», señaló un funcionario.
Tres hijos mayores presentan graves dificultades en su salud mental y motriz. Una menor con discapacidad, tres hermanas menores y dos varones. «Los discapacitados eran golpeados y hasta grabados con celulares por diversión, todo en nombre del alcohol», ahondó el vocero. «Los trataban como animalitos».
Un vecino relató un hecho que paralizó a los oficiales. «Uno de los discapacitados no habla. Solo succiona. Los adultos llegaron a usarlo para que les practique sexo oral y algún padre recibió plata», ahondó el informante.
«Aquí si hacen ADN no queda nadie libre», arriesgó y desafió un vecino. Con ello, ahondó que varias de las menores habrían sido abusadas por sus tíos, uno hermano de su padre. Lo que es peor, la misma hoy es madre.
Las presuntas vejaciones y «promiscuidad paga», pareciesen descansar en un sistema militar tirano. Se hacía lo que el jefe de familia digitaba hasta con la sola mirada. Un vecino señaló que todo descansaba en un infranqueable pacto de silencio intrafamiliar, vigilancia sobre quienes concurren a asistir a la familia y control para impedir que los niños revelen afuera las atrocidades internas.
Los policías consignaron que una de las víctimas presenta «lastimaduras y moretones en ambos extremos de la clavícula». «Vean, el hombre (padre) decía lo que debía hacerse. Pedía plata, ordenaba que le compren vino. Pero lo más repugnante, el que ponía plata tenía garantizada alguna de las hijas». Los subordinados de la familia que osaban ponerle mala cara, eran castigados con cuchillos y palos, en especial lo padecían las espaldas de los hijos discapacitados. Después de 5 horas de trabajo, los visitantes abandonaron la casa del infierno, llevándose a 9 víctimas, 2 de las cuales anoche debieron ser internadas.
Preguntas sin respuestas y recurrentes discapacidad
Las víctimas serían 9 en total. El mayor, un hombre de 28 años, discapacitado. Le sigue su hermano de 26, discapacitado; otro de 25, también discapacitado. Una adolescente de 16, de igual modo con discapacidad; otros hermanos de 12, 8 y 4 años, golpeados y algunos desnutridos.
La familia incluye un adulto de 33 años, otro de 30, uno de 22 y una mujer de 24. Por fuera de la familia, habría más hermanos de 18, 5, y de 10. Los funcionarios formularon muchas preguntas, pero la respuesta fue silencio total.
APOSTILLAS DEL HORROR
* Una pieza se encontraba cerrada con candado. Adentro, colchones sin estrenar. La contracara, los menores dormían en camas «peladas», es decir con una frazada o una sábana.
* Uno de los discapacitados tiene 26 años. No tiene visión, menos habla y también presentaría retraso mental. A esa disminución los adultos le aportaron golpizas en todo el cuerpo.
* Un detalle nada secundario, los menores miraban siempre a los adultos. Es decir, pedían permiso para responder. En este lado del mapa eso es considerado, «miedo, sometimiento, obediencia».
* Una de las niñas y sus hermanos menores dejaron la escuela. En lugar de libros, sus padres les ofrecerían hoy golpes y posibles vejaciones sexuales.
* Tiempo atrás, hubo algunas voces que se levantaron para exponer la «anormalidad» familiar. Sin embargo, el fastidio no prosperó, al sopesar una cierta resignación, aceptación, un neto «no te metás».
* La casa presentaba las limitaciones propias de una familia carente de recursos. Pero lo material giraría por un sendero, y las vejaciones y malos tratos, por otro. El segundo es el que puso en alerta a la Justicia.
* Todos los hermanos son asistidos desde anoche por médicos y psicólogos. Los funcionarios pusieron en marcha el enorme engranaje judicial: alimentación, salud, ginecólogos, psiquiatras, asistentes sociales. /El Liberal
