Renunció a su trabajo, viajó a Miami para el Mundial y emocionó a todos al cantar el himno con los jugadores

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Cantó el himno detrás de los jugadores de la selección argentina y su emoción se volvió viral.

A veces, patear el tablero y arriesgarlo todo tiene su recompensa. Para Lautaro, un joven programador argentino de 26 años, ese instante mágico ocurrió en el césped del estadio de Miami.

Minutos antes del partido de la Selección argentina, mientras sostenía la bandera nacional en la ceremonia previa y las estrofas del himno empezaban a retumbar en todo el estadio, las lágrimas inundaron sus ojos.

La transmisión oficial captó su emoción genuina y el video no tardó en volverse viral en las redes sociales.

“Fue una experiencia que me atravesó completamente y la habité a pleno. Fue mágico. Un sueño hecho realidad”,
 le dijo Lautaro a TN. Para estar ahí, el joven tuvo que tomar decisiones drásticas, de esas que se eligen con el corazón y no tanto con la cabeza.

Una locura por amor a los colores

A fines del año pasado, Lautaro se recibió de programador. Trabajaba dando clases de informática en una escuela primaria. Aunque su profesión iba por un carril, su verdadera pasión siempre fue el fútbol; ya que se define como “un enfermo por Boca y por la Selección”. Tanto es así que lleva en la piel su único tatuaje: una frase del himno nacional y la bandera argentina.

Cuando se enteró de las convocatorias para el voluntariado de la FIFA, hace más de un año, no lo dudó y se anotó. “Sabía que había muchos aspectos que condicionaban o limitaban la posibilidad de vivir un Mundial, pero eso no me iba a frenar”, contó. Al quedar seleccionado para la sede de Miami, la encrucijada fue total: tuvo que renunciar a su trabajo para poder viajar.

“Laboralmente tuve que renunciar. Hay cosas que son experiencias de vida y valen mucho más que la plata o cualquier otra cosa. Con el diario del lunes, lo valió totalmente”, 
reflexionó.

Estar al lado de los ídolos

El rol asignado a Lautaro superó todas sus expectativas: formar parte de las ceremonias previas al arranque de los partidos, desplegando las banderas de los países.

Luego de varias jornadas de ensayos protocolares, el azar y la suerte jugaron a su favor para que esté en un partido definitorio del conjunto albiceleste. Le tocó correr de frente con la bandera y quedar ubicado justo de espaldas a los jugadores.

“Cuando entramos a la cancha yo cantaba con la gente como si fuera un hincha más. Sentía el orgullo nacional de decir ‘estoy llevando mi bandera’. Estaba en el lugar donde millones de personas hubieran dado lo que fuera por estar”, detalló emocionado. “Sentía el corazón prendido fuego, más grande de lo normal”. /TN


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