Quema de caña: la lluvia negra sigue cubriendo Tucumán

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Foto /Romina Abraham.

Las redes sociales reflejaron otra nueva jornada con veredas, patios de casas y calles cubiertas por este residuo, que por desgracia, es parte del paisaje tradicional de la provincia en estas épocas. Qué dice la ley.

Durante la jornada de ayer jueves, Tucumán fue cubierta nuevamente por la ya tradicional y lamentable lluvia negra, como los tucumanos bautizaron a los desechos de la quema de caña que son arrastradas a toda la provincia por el viento.

Las redes sociales fueron nuevamente las plataformas elegidas para mostrar la evidencia de los residuos que cubrieron veredas, patios de casas, plazas y calles. «Así estamos gracias a la quema de cañaverales. ¿Hasta cuándo?», escribió la periodista Romina Abraham en su cuenta de X, donde compartió fotos para mostrar cómo se encontraba el barrio Policial 4, en San Miguel de Tucumán.

La quema de caña es una práctica centenaria, que no solo genera suciedad en la provincia, sino que tienen consecuencias en la salud de la población, que durante el otoño – invierno tucumano, respira partículas contaminantes que se encuentran en la atmósfera. El año pasado, el doctor en Ciencias Biológicas, Juan A. González, dio cifras sobre esta problemática, cuya magnitud varía todos los años, pero que nunca se acaba.

«Hoy la tecnología satelital nos permite conocer cuánto se quema cada año, latitud, longitud del lugar afectado, hora de inicio del fuego, superficie afectada y la cantidad de gases nocivos que se generan. Estos resultados están on line y están a libre disposición de cualquier ciudadano y por supuesto de los técnicos de las áreas sanitarias y ambientales», explicó el especialista en La Gaceta. Y agregó: «Es decir, ya no hay excusas para evadir responsabilidades».

Según detalló González, los números demuestran que el año 2013 fue el más alarmante, cuando se llegó a quemar casi 120.000 hectáreas. El 2015 fue el año en que menos se quemó, con 28.500 hectáreas.Sin embargo, después de ese año y ya en 2018 se llegó a una quema de 86.500 ha. Los datos de 2021 y 2022 demuestran que estamos frente a un nuevo incremento, donde se quemaron 69.000 y 79.000 hectáreas respectivamente. Si esta tendencia se mantiene y teniendo en cuenta que para el 2023 habría alrededor de 278.500 hectáreas sembradas, se podría llegar a una cifra por arriba de las 80.000 hectáreas quemadas.

«Un solo dato indica la gravedad de la quema: la combustión de una tonelada de restos de caña (maloja) produce 760 kilogramos de anhídrido carbónico que van directamente al aire que respiramos día a día. Si en cada hectárea cosechada quedan 4 toneladas de maloja, la quema del año 2022 habría producido más de 240.000 toneladas del gasmencionado. Esto sin contabilizar otras partículas y otros gases que se producen en la quema con efectos sobre la salud», remarcó.

Y cerró: «Este escenario posible debería ser contemplado por los organismos de control para evitar consecuencias sociales, sanitarias y de emergencia. Sin duda, aún con las políticas implementadas, el problema persiste. Esto debería movilizar a la ciudadanía, dirigentes políticos, universidades y otros organismos técnicos y científicos a una solución consensuada. Si no, siempre vamos a estar frente a un ‘Déjà vu’ o, si se quiere, ‘hasta el año que viene a la misma hora’.

Qué dice la Legislación sobre la quema de caña

En 1991 se promulgó en la provincia de Tucumán la Ley Nº 6253 de “Defensa, conservación y mejoramiento del medio ambiente”, que en su artículo 38 prohibía “en todo el territorio de la provincia la quema de vegetación enraizada, arraigada, aclimatada o seca para evitar la degradación de los suelos y la atmósfera, los daños a la salud de la población y el desequilibrio del ecosistema”.

En 2009 se promulgó a nivel nacional la Ley de presupuestos mínimos de protección ambiental para control de actividades de quema, Nº 26.562. En este instrumento se establece que “queda prohibida en todo el territorio nacional toda actividad de quema que no cuente con la debida autorización expedida por la autoridad local competente”.

En 2004 la ley provincial tucumana Nº 6253 fue sustituida por la Nº 7459 que prohibía explícitamente la práctica de la quema de la caña de azúcar, y designaba como autoridad de aplicación al Ministerio de Desarrollo Productivo. Esta ley posteriormente fue derogada al optarse por actualizar mediante una nueva reglamentación la ley anterior. Así, mediante el Decreto Reglamentario 1955/9, de 2013, la antigua Ley Nº 6253 terminaría estableciendo como infracciones “recibir en los ingenios azucarero scaña de azúcar quemada cosechada con sistema de cosecha mecanizada integral, quemar caña de azúcar, cosechada o en pie; quemar rastrojos de caña de azúcar u otros restos de vegetación y quemar pastizales de cualquier tipo«.

La quema de pastizales y caña es ilegal en Tucumán

Los incendios forestales y de campos son un grave problema que puede causar pérdidas materiales, provocar accidentes, dañar la salud y el medioambiente. Por eso, es importante tomar medidas para prevenirlos.

No abandonar residuos que puedan provocar un incendio. Esto incluye colillas de cigarrillos, vidrios, botellas, plásticos, etc.

No encender fuego en lugares no habilitados. Si vas a encender una fogata, asegúrate de hacerlo en un lugar habilitado.

No utilizar pirotecnia en zonas donde hay material combustible.

Estar informado sobre las condiciones climáticas. Si hay riesgo de incendios, toma las medidas necesarias para prevenirlos.

Consecuencias de los incendios

Pérdidas materiales: Los incendios forestales y de campos pueden destruir viviendas, infraestructuras y cultivos.

Daños ambientales:

Los incendios forestales y de campos pueden causar la pérdida de biodiversidad, la degradación del suelo y la contaminación del aire.

Impacto en la salud:

La inhalación del humo de los incendios forestales y de campos puede provocar problemas respiratorios, como asma, bronquitis y neumonía. También puede aumentar el riesgo de enfermedades cardíacas y cáncer.

Impacto en la sociedad:

El humo dificulta la visibilidad en rutas y caminos rurales, poniendo en riesgo la vida de conductores y peatones. También puede provocar apagones y cortes en el suministro eléctrico, si el fuego alcanza a los equipos eléctricos, existe un gran riesgo de seguridad para la población

Si ves un incendio, podes denunciar comunicándote al 103.

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