Qué muestran los escáneres corporales de los aeropuertos y qué pasa si activan una alarma
Los controles en los aeropuertos tienen secretos
El escáner corporal es una de las etapas habituales de los controles de seguridad en muchos aeropuertos. En pocos segundos, el equipo revisa si una persona lleva oculto algún objeto que pueda representar un riesgo. Pero ¿qué ve el personal de seguridad durante el procedimiento?
En los equipos de ondas milimétricas que utiliza la Administración de Seguridad en el Transporte de Estados Unidos (TSA), el operador recibe una silueta genérica. Si el sistema detecta algo que requiere revisión, señala en qué zona del cuerpo se activó la alarma. No muestra una imagen desnuda ni permite ver el interior del cuerpo.
La tecnología funciona con ondas milimétricas que rebotan en la superficie de la ropa y del cuerpo. Por eso puede detectar objetos ocultos que un detector de metales quizá no identifique. La imagen que recibe el personal está diseñada para indicar dónde hace falta una revisión adicional.

Cómo funcionan los escáneres actuales
Los escáneres corporales comenzaron a incorporarse en aeropuertos durante la década de 2000. Su uso se extendió como una herramienta adicional para buscar armas, explosivos u otros elementos prohibidos que pudieran estar ocultos bajo la ropa.
Los equipos de ondas milimétricas no funcionan como una radiografía médica: emplean radiación no ionizante. La TSA describe esta tecnología como un sistema para detectar objetos ocultos y generar una imagen genérica de la persona, con una marca en el lugar que debe revisarse.

Por qué se retiraron los equipos anteriores
Antes de la expansión de los escáneres actuales, algunos aeropuertos utilizaron equipos llamados “backscatter”, que empleaban rayos X y podían producir imágenes mucho más detalladas del cuerpo. Esas imágenes generaron críticas por la privacidad de los pasajeros.
Con el tiempo, los sistemas de ondas milimétricas incorporaron filtros y algoritmos que reemplazaron la imagen detallada por una silueta. Los equipos backscatter dejaron de utilizarse en los controles de la TSA en 2013.

Qué se sabe sobre la seguridad y la salud
Los escáneres de ondas milimétricas no utilizan rayos X. La TSA señala que sus equipos actuales generan una imagen genérica y emplean ondas milimétricas para el control de seguridad. Esta característica los diferencia de los antiguos sistemas backscatter.
Quienes tengan un marcapasos, una bomba de insulina u otro dispositivo médico pueden informar su situación al personal antes del control. La TSA aconseja comunicar qué dispositivo llevan y dónde está ubicado; las indicaciones concretas pueden depender del equipo y del aeropuerto.

¿Se puede rechazar el escáner corporal?
En los controles de la TSA, los pasajeros pueden comunicar que no desean pasar por la tecnología de escaneo. En ese caso, el personal realiza un cacheo de seguridad. El procedimiento puede solicitarse en un espacio privado y el pasajero puede pedir que le expliquen cada paso.
Si el escáner activa una alarma, también puede ser necesaria una revisión adicional. Las normas y alternativas cambian según el país, el aeropuerto y el tipo de control; las indicaciones de la TSA corresponden a los aeropuertos de Estados Unidos.

Qué puede activar una alarma
Una alarma no significa necesariamente que una persona lleve un objeto peligroso. La humedad, ciertos productos o elementos que alteren la lectura pueden hacer que el equipo pida una revisión. Entre los factores que se mencionan con frecuencia están el sudor, algunos productos con glicerina, prendas con partes metálicas y determinados dispositivos médicos.
Si una persona usa un dispositivo médico o cree que algún elemento puede generar una alerta, conviene avisar al personal antes de pasar por el control. Así, los agentes pueden indicar el procedimiento adecuado para ese caso.

La TSA brinda información sobre los controles y las opciones disponibles para pasajeros con dispositivos médicos en su guía oficial de seguridad aeroportuaria.

