Primavera-verano 2027: las tendencias que empiezan a definir el verano

Buenos Aires dio las primeras pistas. Después llegaron Nueva York y Londres. Milán todavía está presentando sus colecciones y París será, como cada temporada, la última gran parada. El fashion month todavía no terminó, pero entre pasarelas, veredas y primeras filas ya hay suficientes señales para empezar a imaginar cómo nos vamos a vestir durante la primavera-verano 2027.
Porque una cosa es lo que camina por una pasarela y otra, bastante distinta, lo que finalmente llega a la calle. Y esta temporada parece estar claro que después de años en los que el minimalismo, los neutros y el quiet luxury marcaron buena parte de la moda, vestirse vuelve a admitir juego, mezcla y cierta dosis de exceso.
No significa que haya que guardar todo lo beige. Tampoco que de repente exista un nuevo uniforme maximalista. Más bien conviven transparencias, lencería a la vista, estampados enfrentados, siluetas románticas, accesorios que podrían haber salido de una foto de 2002 y algunas prendas que llevan varias temporadas intentando convencernos de que regresaron.
Estas son algunas de las tendencias que ya empiezan a salir de la pasarela.
Printmaxxing: permiso para mezclar
Flores con rayas. Animal print con otros estampados. Colores que hace algunos años probablemente hubiéramos pensado dos veces antes de poner juntos. Una de las palabras que empezó a circular durante New York Fashion Week fue printmaxxing: llevar la mezcla de estampados un poco más lejos.
En las colecciones primavera-verano 2027 de Nueva York hubo varios ejemplos. Diane von Furstenberg combinó una maxifalda de cebra con flores en rosa y amarillo, mientras que otras firmas volvieron a jugar con superposiciones, escalas y motivos diferentes.

Es, quizás, otra consecuencia del maximalismo que lleva varias temporadas recuperando terreno. La idea de que un look necesita necesariamente un único protagonista empieza a perder fuerza. A veces pueden ser dos. O tres.
Y dentro de ese universo aparece nuevamente el animal print. El leopardo, que prácticamente nunca termina de irse, comparte ahora espacio con otros animales. Entre ellos, la cebra fue una de las que empezó a asomar con mayor claridad en las propuestas para 2027 —como vimos durante Copenhague Fashion Week—.

Basta de esconder la ropa interior
Hubo una época en la cual el objetivo parecía ser exactamente el contrario. Encontrar el corpiño perfecto para que no se marcara debajo de una remera, esconder los breteles o, en el extremo de aquella obsesión, recurrir a esas tiras transparentes que prometían que nadie notaría que, efectivamente, llevábamos corpiño.
Lejos quedaron esos años. La lencería lleva tiempo abandonando la oscuridad para formar parte del guardarropa cotidiano, pero la primavera 2027 parece avanzar un poco más. Londres mostró varios looks inspirados en lingerie y prendas transparentes, mientras que en la calle empieza a aparecer otra variante mucho más fácil lograr: mostrar a propósito la ropa interior.
Diesel.
El corpiño debajo de una musculosa o una camisa, el encaje que asoma por arriba de una prenda, y si es de color automáticamente es más cool todavía. También lo vimos con las bombachas de tiro alto que aparecen unos centímetros por encima del jean. Lo que antes podía entenderse como algo que había que acomodar rápidamente frente al espejo ahora puede ser parte del estilismo.
Al fin y al cabo, tampoco estamos revelando un secreto: sí, las mujeres usamos ropa interior. Y si vamos a gastar cerca de 65 dólares en un corpiño de encaje de Victoria’s Secret, por lo menos que se pueda ver un poco.
Ballerinas: las vimos por todas partes
Si en Copenhagen Fashion Week una de las pistas más claras del verano estuvo en las ojotas —que ya analizamos como parte de la transformación del calzado más cómodo en objeto de moda—, en Nueva York el otro gran zapato plano fueron las ballerinas.
Durante nuestra cobertura de New York Fashion Week las vimos repetirse una y otra vez en todos los colores, materiales y versiones posibles. Clásicas, Mary Jane, de red, satinadas, más delicadas o combinadas con looks completamente urbanos.

Y confieso que es una tendencia en la que caí. Pero hay una razón bastante práctica detrás de su éxito. En general son cómodas, pero consiguen que un look se vea inmediatamente un poco más arreglado que con zapatillas. Y eso no significa abandonar las sneakers —difícilmente ocurra—, sino sumar otra alternativa para caminar una ciudad durante horas sin tener que recurrir a un taco.
Incluso ese miedo a terminar el día con la parte de atrás del pie destruida no necesariamente se cumple con los modelos más blandos y flexibles. La ballerina que regresó hace algunas temporadas ya no parece un revival pasajero, se instaló y empezó a multiplicarse.
Para primavera 2027, además, la categoría se amplía hacia slippers y modelos ultralivianos. El zapato plano sigue teniendo mucho para decir.

