Pichón y Dolores: el romance que nació en TikTok y venció tabúes

En tiempos de vínculos fugaces, Pichón y Dolores apuestan por una relación sin filtros que nació al calor del algoritmo y creció fuera de la pantalla.
Hoy, 14 de febrero, Día de los Enamorados, la historia de Pichón y Dolores se impone como uno de los romances más virales —y comentados— de Tucumán. Él tiene 37 años; ella, 63. Son influencers, se conocieron por redes sociales y, tras meses de rumores, blanquearon su relación con un video en el que aparecen besándose. Entre mensajes de apoyo, críticas y prejuicios, celebran San Valentín juntos convencidos de que su vínculo desafía estereotipos y edades.
La relación nació en el universo de las pantallas, ese territorio donde la pose y el algoritmo suelen mandar. Pichón —Eduardo López— la vio en TikTok, empezó a seguirla y le propuso grabar contenido juntos. El primer encuentro fue en 2024, en la casa de Dolores. Lo que comenzó como una colaboración entre influencers terminó en una historia de amor que, según cuentan, creció “de a poquito” hasta volverse imposible de ocultar.
Pichón se había vuelto viral desde 2023 por sus sketches humorísticos grabados en su almacén de Villa 9 de Julio, donde comparte escenas con creadores locales y artistas reconocidos. Fanático de Atlético Tucumán y dueño de un estilo descontracturado, construyó una comunidad fiel en redes. Dolores, en cambio, alcanzó notoriedad durante la pandemia, cuando TikTok se convirtió en su refugio emocional. En 2022 incluso intentó ingresar a la casa de Gran Hermano, lo que amplificó su exposición mediática.

Pero detrás de los likes hubo decisiones profundas. Antes de formalizar la relación, Dolores debió separarse definitivamente de su ex pareja. Dependencia económica, mandatos familiares y años de infelicidad fueron parte de un proceso difícil. Con su jubilación como ama de casa y el apoyo de Pichón —que se ofreció como garante para que pudiera alquilar— logró mudarse y empezar de nuevo. “Me vine con lo puesto”, resume.
No todo fue sencillo. La diferencia de edad generó burlas, incluso en la cancha cuando asistieron juntos a ver al “Deca”. Al principio, la vergüenza pesaba. Con el tiempo, decidieron exponerse tal cual son y convertir las críticas en parte del personaje público que comparten. “Cuando uno se acepta como es, lo que diga el otro deja de importar”, aseguran.

En la intimidad, relatan entre risas y emoción cómo el vínculo los transformó. Dolores habla de autoestima recuperada; Pichón, de aprendizaje y compañerismo. También hubo momentos duros: el hate en redes, cuestionamientos familiares e incluso un hombro dislocado tras una noche de pasión que terminó en el Hospital Padilla, anécdota que hoy cuentan entre carcajadas.
Semanas atrás oficializaron la relación y, aunque todavía enfrentan resistencias, dicen sentirse más fuertes. En verano viajaron juntos a Mar del Plata —cumpliendo el sueño de él de conocer el mar— y volvieron a comprobar que la exposición pública tiene costos. Aun así, eligen quedarse con los mensajes de quienes los ven como ejemplo para animarse a vivir sus propios amores sin miedo.
