Paro y crisis en el ERSEPT: denuncias de persecución; nombramientos solapados; falta de recursos y una feroz interna. Cuestionan al interventor Azcárate su manejo unilateral y monopolizante.

Trabajadores pertenecientes al gremio ATERET protestan por la falta de renovación de contratos y denuncian que no tienen vehículos para controlar a empresas como EDET. Mientras tanto, el ente está paralizado por la disputa entre el interventor Ricardo Ascárate y la subintervención en pleno tarifazo.
Los trabajadores del ERSEPT, representados por el gremio ATERET, iniciaron medidas de fuerza con un corte en calle Córdoba al 500 para reclamar por lo que consideran una persecución hacia el personal. Según detalló Fabián Frías, referente sindical, a los empleados que realizan tareas esenciales no se les están renovando sus contratos. En contrapartida, los manifestantes denuncian que las autoridades se apresuran en nombrar a nuevo personal, pasando por alto los decretos provinciales vigentes.
La interna política: Azcárate y el conflicto con la subintervención
A la grave situación laboral se suma una fuerte disputa en la cúpula directiva. Frías expuso que el interventor, Ricardo Ascárate, concentra absolutamente todas las firmas del organismo y al parecer «se niega a compartir documentación e información con la subinterventora Lausberg». Esta falta de transparencia desató un cruce entre ambos funcionarios, lo que derivó en que los directivos apagaran sus teléfonos ante los reclamos del sindicato, generando un clima de irregularidades constantes.
Falta de recursos para controlar a EDET y la SAT
Esta crisis administrativa repercute directamente en la calle y en los usuarios, dado que los empleados denuncian que no cuentan con las herramientas básicas para auditar a empresas privatizadas como EDET o la SAT. El caso más crítico es el deterioro del parque automotor: para fiscalizar el servicio de energía de toda la provincia, el organismo cuenta solamente con tres camionetas, de las cuales apenas una funciona en buenas condiciones.
Por otro lado, revelaron que la empresa de energía eléctrica EDET le presta rodados a la entidad para llevar adelante sus funciones.
Tarifazos desmedidos sin la protección del ente regulador
La parálisis y la falta de controles dentro del ERSEPT transcurren en medio de un severo tarifazo, con facturas de luz que llegaron a triplicar su valor, alcanzando cifras de hasta 500.000 pesos en el caso de jubilados que cobran haberes mínimos. Frente a esto, las empresas prestatarias se ven directamente beneficiadas por estas internas que anulan el poder de supervisión del Estado, derivando en una gestión institucional que más de los tucumanos señalan como un «mamarracho carísimo».
