Pareja tucumana produce plantas carnívoras en barrio El Bosque

En el barrio El Bosque, en San Miguel de Tucumán, Facundo Gómez y Fátima Pasteris desarrollan un emprendimiento de producción y venta de plantas carnívoras desde un pequeño invernadero instalado en el patio de su vivienda. En un espacio de aproximadamente dos metros cuadrados cultivan distintas especies que comercializan en toda la provincia.
Entre las variedades que producen se encuentran venus atrapamoscas, sarracenias y droseras. En total mantienen alrededor de un centenar de plantas en distintas etapas de crecimiento. La producción está orientada tanto a la venta como al asesoramiento posterior, con el objetivo de garantizar que las plantas puedan mantenerse en condiciones adecuadas en los hogares.
Facundo comenzó con el cultivo hace más de diez años. “Al principio fue frustrante porque muchas plantas se morían rápido, principalmente por falta de información”, explicó. A partir de esa experiencia decidió avanzar hacia un proyecto más estructurado, incorporando acompañamiento y educación para quienes compran.
El primer paso fue conseguir material genético. En una etapa inicial importó semillas desde España, un proceso que en ese momento implicaba pagos complejos y envíos por correo tradicional. Con el tiempo, el acceso a semillas y plantas se volvió más simple y permitió ampliar la producción.
Facundo estudió Biología, aunque no finalizó la carrera, y actualmente trabaja como programador. Fátima es profesora de Biología y tenía experiencia previa en huerta orgánica, lo que facilitó el desarrollo del emprendimiento conjunto.

El relanzamiento del proyecto se produjo en 2024, cuando decidieron concentrarse exclusivamente en las plantas carnívoras y potenciar la venta a través de redes sociales. “El crecimiento fue inmediato y se tradujo en ventas”, señaló Facundo. Durante el último año vendieron cerca de mil plantas, una cifra similar a la del período anterior.
El proceso de producción no utiliza tierra común. El sustrato está compuesto por una mezcla de turba y perlita, en una proporción aproximada de 70% y 30%. Las semillas se colocan en bandejas con perforaciones que se apoyan sobre recipientes con agua destilada para mantener la humedad constante. El desarrollo inicial demora unos tres meses y el ciclo completo, desde la siembra hasta la venta, puede extenderse cerca de un año.
Las plantas carnívoras no obtienen nutrientes del suelo, sino de los insectos que capturan, por lo que no requieren fertilizantes. Las venus atrapamoscas son las más demandadas, especialmente en fechas como Navidad.
El clima tucumano resulta adecuado para el cultivo, aunque requiere cuidados específicos. Son plantas de exterior, de media sombra, sensibles al exceso de sol directo y a la humedad mal controlada. El riego se realiza desde abajo, con bandejas y exclusivamente con agua destilada, de lluvia o desmineralizada.
Las plagas no son frecuentes y, cuando aparecen, las plantas se aíslan. Parte del trabajo del emprendimiento está centrado en transmitir estas pautas a los compradores. Según Fátima, el interés también tiene un componente educativo: el proyecto fue trabajado en una escuela, donde alumnas realizaron experiencias de cultivo y presentaron los resultados en una Feria de Ciencias.
El emprendimiento combina producción, venta y divulgación, y se desarrolla de manera sostenida desde un espacio doméstico en el sur de la capital tucumana.

