Para el Central, la gente no paga por las altas tasas de interés: los bancos deben absorber la crisis
El vicepresidente de la entidad aseguró que la mora general tocó su techo en 7,7% y que “los bancos tienen la capacidad de absorber las pérdidas”.
«Las soluciones al tema de la mora son lo que nos han mantenido entretenidos estos últimos meses», reconoció este jueves el vicepresidente del Banco Central, Vladimir Werning.
El segundo de Santiago Bausili desestimó el impacto sistémico del crecimiento de los atrasos en los pagos de compromisos financieros y apuntó al costo financiero total (CFT) de los préstamos en Argentina como una llave para reducir la incobrabilidad.
Aunque se trató de una presentación extensa, el tema de la mora tomó centralidad.
Frente a un auditorio colmado de ejecutivos de finanzas y banqueros que participaron en la primera jornada de la 47° Convención Anual que organiza el Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF) este jueves y viernes en la provincia de Misiones, el funcionario sostuvo que el pico de la mora general ya se alcanzó y se ubica en torno al 7,7% en los últimos tres meses.
Sin embargo, se encargó de trazar una marcada línea divisoria entre el comportamiento del crédito corporativo y el que asfixia a los hogares.
Para las empresas, las tasas de interés reales se desplomaron tras las elecciones de octubre de 2025 y hoy representan apenas un quinto de lo que costaban en el momento de mayor incertidumbre.
Esa contracción llevó la morosidad empresaria a niveles mínimos, incluso inferiores a los registrados durante el ciclo de expansión crediticia de la gestión de Mauricio Macri, aseguró el funcionario.
En el segmento de las familias, en cambio, el panorama es radicalmente opuesto: el costo financiero apenas cedió un cuarto de su nivel máximo.
«Las tasas de interés son altas, inducen a la mora y resultan impagables en términos reales para muchos que esperaban que la inflación iba a subir o que iba a haber una devaluación postelectoral», advirtió el número dos del BCRA.
A la hora de debatir cómo desactivar el problema, Werning fue tajante al rechazar lo que calificó como «recetas populistas».
Descartó de plano cualquier salvataje estatal: «Intervenciones como asistir a los bancos, nosotros las vemos desde el Banco Central con poco interés. Los bancos hoy tienen un capital de sobra y claramente tienen capacidad de absorber las pérdidas por las decisiones equivocadas que han tomado. No necesitan asistencia de afuera».
Tampoco avaló modificaciones en las regulaciones de categorización crediticia o sobre el efecto arrastre.
«Creemos que eso es poco efectivo; romper el termómetro lo que va a generar es más incertidumbre. No tener una manera de medir los sujetos de crédito en la economía, información que comparten todos los bancos, puede restringir el acceso al crédito», advirtió.
En idéntico sentido, rechazó flexibilizar encajes bancarios: «Hoy los encajes no están altos, hoy están cerca de ese promedio histórico y su función principal no es inyectar liquidez oportunamente, temporariamente, sino respaldar a los depositantes del sistema bancario».
La salida, enfatizó, debe resolverse estrictamente entre privados mediante refinanciaciones sostenibles.
«En la medida en que bancos que quieren compensar el costo de la mora, de las pérdidas que incurrieron, no con capital, sino cobrándole mucho más a familias, la probabilidad que van a generar de un círculo virtuoso de repago de crédito es muy baja.
Los bancos que reconocen que una pérdida es una pérdida y hay que buscar recuperar lo posible y mirar hacia adelante, quizás pueden tener una política de tasas con las familias con una dinámica mucho más similar a lo que fue con las empresas».
En un mensaje directo al sector financiero, Werning advirtió que aquellos bancos que pretendan compensar los quebrantos cobrándole sobretasas a los hogares morosos no lograrán un círculo virtuoso de cobro, e instó a asumir las pérdidas contables para pactar tasas razonables que permitan sanear las carteras.
Por último, el vicepresidente de la autoridad monetaria puso la lupa sobre el componente impositivo, al que señaló como uno de los grandes culpables de encarecer el financiamiento.
En promedio, la carga fiscal representa un 25% del Costo Financiero Total de los créditos, alimentada fundamentalmente por Ingresos Brutos, sellos provinciales y gravámenes municipales.
«Los bancos, entre impuestos provinciales y tasas municipales, tienen un porcentaje de carga tributaria que es alrededor de cuatro veces lo que las mismas provincias y los mismos municipios le imponen a todos los demás sectores económicos. Se ve que es fácil recaudar y eso es lo que lleva a este equilibrio, pero es un desequilibrio muy grave si queremos resolver la mora, abaratar el crédito y facilitar el inicio y el fortalecimiento de un nuevo ciclo crediticio», concluyó. /Clarín

