«No estoy conforme»: Donald Trump oficializa el fin de las hostilidades con Irán
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A través de una carta al Congreso, el presidente de Estados Unidos confirmó el cese de las hostilidades militares tras dos meses de conflicto. Sin embargo, advirtió que Teherán sigue siendo una «amenaza significativa» y desestimó la última oferta diplomática enviada por el líder supremo Mojtaba Jameneí.

En un paso formal para cerrar el frente bélico en Medio Oriente, la administración de Donald Trump notificó oficialmente al Congreso de los Estados Unidos que las operaciones militares contra Irán han terminado. Según el documento enviado a los líderes legislativos, las hostilidades que se iniciaron el 28 de febrero de 2026 han cesado, fundamentando que no se registran intercambios de disparos entre ambas fuerzas armadas desde el pasado 7 de abril.
Esta notificación responde a las exigencias de las leyes estadounidenses, que obligan al Ejecutivo a finalizar actividades bélicas a los 60 días de su inicio si no cuentan con autorización del Congreso. No obstante, Trump calificó esta normativa como «totalmente inconstitucional», cuestionando por qué su gestión debería verse limitada por reglas que, según sus palabras, otros mandatarios no utilizaron antes.
A pesar del éxito reclamado en las operaciones militares, la Casa Blanca mantiene una postura de extrema cautela. En la misiva enviada al presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, se reconoce que el régimen persa continúa representando una «amenaza inusual y extraordinaria» para la seguridad nacional de Estados Unidos.
En el plano diplomático, el escenario sigue siendo frágil. A través de Pakistán, que actúa como intermediario, el gobierno iraní hizo llegar una propuesta «definitiva» para intentar destrabar el conflicto y consolidar una paz duradera. Sin embargo, la respuesta de Trump fue tajante: “No estoy conforme con lo que ofrecen en este momento”, declaró ante la prensa, dejando en claro que las condiciones de Teherán son insuficientes para Washington.
Por su parte, el líder supremo iraní, Mojtaba Jameneí, reafirmó que su país no dará marcha atrás en sus desarrollos tecnológicos. El clérigo sostuvo que los 90 millones de iraníes protegerán sus capacidades nucleares y de misiles como «activos nacionales» innegociables, comparándolos con la defensa de su propia tierra y espacio aéreo.
La urgencia de Trump por cerrar el capítulo iraní parece responder a un cambio de estrategia regional. El mandatario busca distender un frente interno desgastado por los altos costos económicos de la guerra en Medio Oriente para poder enfocarse en otros objetivos.
En declaraciones recientes, Trump sugirió que una vez que termine definitivamente el «trabajo» en Irán, su atención se desplazará hacia el Caribe. En ese sentido, mencionó que evaluará medidas drásticas para forzar un cambio de régimen en Cuba, incluyendo el despliegue del portaaviones USS Abraham Lincoln frente a sus costas, aunque aclaró que esto ocurrirá una vez concluida la fase actual en el Golfo Pérsico.
