“No destruyeron la vida”: el dolor de la madre del hombre que murió luego de discutir con un cuidacoches

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En medio de la desesperación, la mujer expresó que solo puede pensar en sus nietos y dijo que prefirió no ver el video de la tragedia.

«No hay consuelo», expresó la madre de la víctima. (Video: TN.)

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Los vecinos de Lanús siguen conmocionados por el hombre que murió de un infarto luego de discutir con un cuidacoches. Su familia y amigos están devastados.

“Lo de mi hijo fue terrible“, lamentó la madre en medio del llanto. ”Luchó para llegar a donde estaba, tener su negocio. Y dejó tres hijitos“.

El episodio ocurrió el sábado al mediodía en la Galería Central, ubicada sobre la avenida 9 de Julio al 1200, a una cuadra de la estación de tren de Lanús. La víctima fue identificada como Francisco Carlos Baran, de 47 años.

En un video, se observa cómo Baran, parado junto a su auto, discute unos segundos con el trapito. Enseguida empieza a sentirse mal, se apoya en cuclillas sobre una de las ruedas traseras y se desploma, mientras el cuidacoches se aleja de la escena.

La víctima había sido agredida previamente por el cuidacoches. El hecho ocurrió en Lanús, Buenos Aires.

Cuando el hombre se desvaneció, dos testigos intentaron asistirlo y un comerciante de la zona le hizo maniobras de RCP durante 40 minutos, hasta que llegó una ambulancia y lo llevó al Hospital Zonal General de Agudos ‘Narciso López’, donde los médicos confirmaron la muerte.

La madre de Baran aseguró que no puede ver esa grabación del último instante en que su hijo estuvo con vida y prefiere no ver las noticias. Tampoco logra explicar lo que ocurrió. “No sé qué fue lo que pasó. En realidad no puedo decir más que el señor que estaba con él, en el momento que pasó eso, se puso muy nervioso, se sacó. No sé qué decir”, lamentó.

Lanús: un hombre discutió con un trapito que lo hostigaba, sufrió un infarto y murió. (Foto: Facebook)
Lanús: un hombre discutió con un trapito que lo hostigaba, sufrió un infarto y murió. (Foto: Facebook)

Y agregó, desolada: “Estoy demasiado mal. Mi primer hijo, 47 años. Desde que murió su papá, vivió pegado conmigo siempre. Mi hijo era mi vida, mis ojos, mi luz, era todo. Yo iba a una fiesta ese día y terminé en el hospital, con mi hijo muerto entre los brazos. No, hay consuelo para esto, no hay consuelo».

Baran, contó su madre, fue quien la respaldó cuando enviudó y, al ser el hermano mayor, comenzó a trabajar para cuidar a su familia. “Él tenía una verdulería, me compró hasta los útiles para que fuese a estudiar Enfermería”, recordó.

Ahora, a pesar de estar destrozada por la muerte de su primogénito, tuvo fuerzas para comprometerse a proteger a la familia que él dejó. “Me destruyeron la vida. Yo estoy destruida. Estoy porque no tengo más remedio que seguir estando, y voy a tratar de colaborar con mis nietitos en lo que pueda. Ya me voy a jubilar y voy a tener más tiempo para dedicarles a ellos”, remarcó.


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