Miles de personas se reunieron para presenciar el surgimiento de la “flor cadáver” en un Jardín Botánico de Australia
Amorphophallus Titanium es una planta particular: al florecer emana un hedor pútrido, similar al de un animal muerto.
Lucy Griffiths, horticulturista del Jardín Botánico Geelong, mide la «flor cadáver».
Más de 5000 personas se reunieron en el Jardín Botánico de Geelong, en Australia para gozar, y también disgustarse, con un evento insólito: el surgimiento de “la flor cadáver”. El acontecimiento que en este caso significó una espera de 10 años, mezcla lo maravilloso del descubrimiento de una flor de dos metros de alto con el hedor pútrido que emana su revelación.
Amorphophallus Titanium es una especie intimidante. Es la inflorescencia no ramificada más grande del reino vegetal; mide casi tres metros de altura; solo florece por unos días en una frecuencia de años y despide un olor putrefacto en el momento de su tan esperada floración. El brote de esta planta resulta todo un acontecimiento y en esta ocasión, este tuvo lugar en el sur de Melbourne en Australia, en el día de ayer.
Miles de personas atestiguaron el surgimiento de la “flor cadáver” en un Jardín Botánico al sur de Melbourne
La convocatoria del Jardín Botánico Geelong, en el sur de Melbourne, Australia fue destacable. Más de 5000 visitantes se enfilaron en la entrada del establecimiento para admirarse del surgimiento de la llamada “flor cadáver”. Se trata de un acontecimiento que tan solo ocurre cada dos o tres años, pero que en este caso tardó 10, y es conocido popularmente en la región por el hedor pútrido que emana la planta en el momento en que florece, con el propósito de atraer a escarabajos y moscas.
Como el jardín debía permanecer abierto hasta el martes por la noche, cuando se esperaba que terminara la floración, las autoridades incluso ofrecieron una transmisión en vivo de la «flor cadáver» a aquellos interesados en verla pero que de alguna manera no pudieran asistir en persona. Según los medios locales, decenas de miles de personas, no sólo de Australia, sino de otras partes del mundo, la vieron a través de las pantallas.
Miles de personas se maravillaron, y asquearon, con la flor
