Milei ratifica su alineamiento con Washington y se distancia de la oposición venezolana
La Casa Rosada prioriza el eje geopolítico con la gestión de Donald Trump y evita interferir en las negociaciones de EE. UU. con Delcy Rodríguez para garantizar una transición estable en Caracas.

En el entorno del presidente Javier Milei sostienen con firmeza que el alineamiento con Estados Unidos es la brújula definitiva para la estrategia argentina frente a la crisis en Venezuela. Tras la captura de Nicolás Maduro, la Casa Rosada ha optado por reducir sus declaraciones públicas, buscando no entorpecer las complejas negociaciones que Washington inició con Delcy Rodríguez, a quien Donald Trump identifica como la pieza clave para destrabar el panorama político en Caracas.
Desde la Mesa Política libertaria desmintieron de manera tajante las versiones que indicaban que Milei habría intentado promover ante otros jefes de Estado el ascenso al poder de Edmundo González Urrutia. “Es absolutamente falso”, aseguraron fuentes oficiales, en respuesta a los trascendidos sobre un supuesto diálogo con Emmanuel Macron. Si bien existe una cercanía personal con el mandatario francés, los matices son evidentes: Macron cuestiona la legalidad del operativo estadounidense, mientras que Milei respalda plenamente la acción de las fuerzas especiales.
El giro pragmático de la Rosada
Aunque tras el operativo del sábado Milei había ratificado la legitimidad de González Urrutia como presidente electo, la postura de la Casa Rosada se ajustó rápidamente a las señales enviadas desde Washington. Donald Trump relativizó la centralidad de la oposición y señaló que María Corina Machado “no tiene el respaldo ni el respeto” necesarios para liderar la transición.
Funcionarios próximos a Milei explicaron que, en las circunstancias actuales, una designación improvisada de la oposición podría derivar en un escenario de anomia política. En consecuencia, el diagnóstico argentino ahora coincide con el estadounidense: González Urrutia y Machado deberían participar en un diálogo político, pero en una etapa mucho más avanzada del proceso.
El factor Marco Rubio y el interés petrolero
La diplomacia argentina, en contacto fluido con Washington, confía en que el proceso concluirá en un acuerdo de transición sin necesidad de una nueva ofensiva militar. Sin embargo, advierten que la tensión persistirá hasta que se aclare la capacidad de Delcy Rodríguez para ejercer el liderazgo y distanciarse del ala dura militar.
Hacia el cierre de las deliberaciones en la Casa Blanca, se consolidó la convicción —respaldada por informes de la CIA— de que apoyar abiertamente a Machado acarrearía riesgos de desestabilización interna. El secretario de Estado, Marco Rubio, advirtió que una apuesta directa por la oposición complicaría la transición y obligaría a una mayor presencia militar extranjera.
Bajo esta premisa, el foco de la administración Trump se ha desplazado hacia la seguridad energética. Rubio confirmó que Estados Unidos impondrá una “cuarentena” militar sobre las exportaciones de petróleo venezolanas, utilizando el recurso como herramienta de presión para condicionar el rumbo del nuevo liderazgo en Caracas
