Medio Oriente: EE UU amenazó a Irán con atacar a todo barco que se acerque al bloqueo del Estrecho de Ormuz. China; Japón; Corea del Sur e India perjudicados.

Trump puede bloquearlos o destruirlos, pero eso no soluciona el problema de la demanda. China sigue necesitando el crudo iraní, que representa el 15% de su consumo. Y no solo es el petróleo, sino que además hay una apuesta estratégica a favor de su influencia en Medio Oriente. El doble bloqueo impacta de diferente manera a cada país y no es China la más afectada. La dependencia del crudo de Medio Oriente es del 73% para Japón, del 70% para Corea del Sur y del 42% para India. El de China es de un 43% y todos ellos son afectados por esta escalada.
El problema que surge es práctico. China puede desafiar el bloqueo e intentar pasar por la ruta iraní a sabiendas que decomisar un buque chino dispararía un escenario aún más grave que el actual. En menor medida se puede especular lo que sucedería con navíos de otras naciones. Descargar un equipo SEAL en la cubierta de un petrolero venezolano o volar un buque como en el Caribe puede conducir a una crisis inmensa si el buque pertenece a la naviera china Sinopec o si se trata de un cargamento que debe ser desembarcado en el puerto japonés de Yokohama.
El otro problema es el de la escalada militar. EEUU no solo tiene que ejercer un bloqueo efectivo. Además, debería abrir la navegación para demostrar que tiene el control de Ormuz porque el Estrecho cerrado es un problema creado por EEUU el 28 de febrero pasado. Puede argumentarse que Irán le dio motivos, pero su decisión de romper las negociaciones en Ginebra y atacar lo convierten a los ojos del resto de las naciones en uno de los responsables cada vez que el precio del barril se dispara. Y, por ende, debe aportar soluciones de fondo.
Si refuerza al bloqueo previo, EEUU se hace solidario con las consecuencias negativas que tiene para la economía global el cierre iraní y en particular para las coronas petroleras, excepto quizás por Arabia Saudita que ya redirigió 7 mbd por el oleoducto a Yandu en el Mar Rojo.
El presidente de Estados Unidos lanzó una nueva amenaza contra Teherán al advertir que cualquier embarcación iraní que se acerque al bloqueo naval será “eliminada inmediatamente”.
La advertencia llegó horas después de que el Comando Central de Estados Unidos confirmara el inicio del bloqueo sobre el tráfico marítimo con destino u origen en puertos iraníes. La medida comenzó a regir este 13 de abril a las 14:00 GMT, es decir, a las 11 de la mañana en la Argentina, y alcanza a los buques que ingresen o salgan de puertos iraníes en el Golfo de Omán y el Mar Arábigo. Washington aclaró que el tránsito hacia puertos no iraníes a través del estrecho de Ormuz no forma parte del bloqueo.
En su publicación, Trump sostuvo que la marina iraní está “completamente destruida” y aseguró que no habían atacado antes a los llamados “buques de ataque rápido” porque no los consideraban una amenaza importante. Sin embargo, advirtió que cualquier intento de aproximación al bloqueo será respondido con el mismo sistema que, según dijo, Estados Unidos utiliza contra embarcaciones vinculadas al narcotráfico en alta mar. La frase, por su tono y dureza, volvió a encender alarmas sobre una posible escalada militar en Medio Oriente.
Del lado iraní, la respuesta no tardó en llegar. Teherán calificó el operativo estadounidense como un acto de “piratería” y amenazó con represalias contra puertos del Golfo si la presión militar continúa. La posición iraní se endureció luego de la caída de las conversaciones en Islamabad, que buscaban sostener el frágil alto el fuego vigente desde la semana pasada.
La escalada también despertó preocupación internacional. China rechazó el bloqueo por considerarlo contrario a los intereses globales y pidió moderación para evitar un conflicto mayor, mientras varios aliados de la OTAN se negaron a acompañar la iniciativa impulsada por Washington. En paralelo, analistas advirtieron que el operativo podría derivar en una misión militar prolongada, con fuerte impacto sobre el comercio marítimo y el precio del petróleo.
Con el estrecho de Ormuz nuevamente en el centro del conflicto y las negociaciones empantanadas, la nueva amenaza de Trump no hizo más que agravar un escenario ya extremadamente delicado, en una región clave para el equilibrio energético y geopolítico mundial.
