“Me quería hacer ver un cuerpo”: el testimonio de un detenido sobre lo que pasó tras la muerte de Érika Álvarez

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Nicolás Navarro Flores declaró ante el fiscal Pedro Gallo y aportó detalles sobre los llamados que recibió de Felipe “El Militar” Sosa y lo que vio cuando fue a su casa en Yerba Buena

El testimonio de Nicolás Navarro Flores, uno de los detenidos por el crimen de Érika Antonella Álvarez, aportó datos que podrían complicar a Felipe “El Militar” Sosa, señalado como autor del femicidio, y a Justina Gordillo, imputada por encubrimiento. Sus dichos también podrían favorecer a Jorge “Chicho” Díaz, detenido por haber colaborado en la eliminación de pruebas.

Navarro Flores se presentó de manera espontánea ante el fiscal Pedro Gallo para declarar y contar su versión de los hechos. Asistido por sus defensores, Candelaria Hernández y Patricio Char, aportó detalles que hasta ahora no habían surgido en la investigación. Su declaración se produjo días antes de una audiencia en la que se agravaría la acusación contra Sosa y Gordillo.

Durante su testimonio, relató que el 7 de enero a las 6.50 recibió un llamado de Sosa. “Sosa me llamó y me dice: ‘Se me está clavando’”, declaró, una expresión que en la jerga significa que alguien se está muriendo. Según explicó, al preguntarle qué sucedía, el acusado repitió lo mismo y él le insistió en que llamara a una ambulancia.

También aseguró que minutos después recibió otra llamada del acusado. “Primero me vuelve a repetir que la chica se estaba muriendo, que no sabía qué hacer y que estaba en el horno. Después me pidió ayuda y le dije que no podía hacer nada. Le recomendé que llamara a la ambulancia, a un abogado o a la Policía”, indicó.

Ese relato coincide parcialmente con la versión que brindó Gordillo. La empleada judicial declaró que a esa hora recibió una llamada de Sosa y que también había hablado con Navarro Flores y con Fernando Etionot, abogado de las empresas del imputado. El letrado confirmó esa comunicación en una entrevista con La Gaceta, aunque dijo que no podía dar más detalles por el secreto profesional.

La declaración de Navarro Flores también se vincula con la estrategia defensiva que habían intentado plantear los anteriores abogados de Sosa, Marcelo Concianci y Rubén Flores, quienes sostenían que la muerte de Álvarez podría haber sido accidental por el consumo de drogas. Sin embargo, la autopsia determinó que la joven presentaba golpes y que murió tras recibir una maniobra conocida como “toma mata león”, que consiste en presionar el cuello.

El detenido también confirmó que el 7 de enero estuvo dos veces en la casa de Sosa, ubicada en Santo Domingo al 1.100, en Yerba Buena. Según declaró, por la mañana fue a pedirle que no lo llamara más. “Me apareció con una pala en la mano y con pasto y tierra en las uñas”, relató ante el fiscal. Dijo que el acusado insistía en que ingresara a la vivienda, pero él se negó y permaneció cerca de la puerta.

En ese momento, según su versión, Sosa intentó mostrarle un cuerpo. “Él me quería hacer ver un cuerpo. Volví a insistirle en que estaba loco y que debía llamar a la Policía”, declaró. También aseguró que el acusado le dijo que Justina Gordillo le había recomendado no llamar a las autoridades porque, si lo encontraban en esa situación, “no saldría nunca más”.

Navarro Flores agregó que en un momento Sosa ingresó a la casa y volvió con una bolsa grande, lo que lo asustó. “Le dije que no me llamara más y me marché”, señaló.

Más tarde, según su testimonio, regresó al lugar después de las 21 porque Sosa lo invitó a consumir cocaína. Allí dijo haber encontrado a Gordillo en el living. “Estaba muy nerviosa, se agarraba la cabeza”, afirmó. Luego relató que consumió droga dentro de la vivienda y que evitó involucrarse en lo que estaba ocurriendo.

Este punto de su declaración difiere de la hipótesis inicial del Ministerio Público, que sostenía que el cuerpo de Álvarez habría sido abandonado en el lugar donde fue hallado entre las 11 y las 15 de ese mismo día.

Navarro Flores también aportó otros datos a la investigación. Entre ellos, confirmó que Sosa le entregó dos bolsas de residuos con elementos que no revisó y que arrojó en un contenedor de avenida Belgrano al 1.900. Además, dijo que tiró a la basura un teléfono celular que el acusado le entregó y que sería del propio Sosa.

Finalmente, aseguró que también recibió de parte del imputado una piedra de cocaína y una caja de herramientas para retirar de la casa de Yerba Buena. Según contó, más tarde descubrió que dentro de esa caja había drogas sintéticas.


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