Mates, firmas y abrazos: Exequiel Palacios volvió a su Famaillá natal tras el subcampeonato

El descanso post-Mundial de Exequiel Palacios tiene nombre y apellido: Famaillá. Tras la definición de la Copa del Mundo 2026, que dejó a la Selección de Scaloni como subcampeona ante España, el volante del Bayer Leverkusen tocó suelo tucumano para tomarse unos días libres y reencontrarse con los suyos.
La novedad de su arribo se esparció rápido de boca en boca y, en cuestión de minutos, vecinos de todas las edades rodearon la casa donde paraba para darle la bienvenida. Banderas celestes y blancas, camisetas albicelestes y cánticos de aliento montaron un clima de fiesta popular en torno al pibe de Estación Padilla que hoy se codea con lo mejor del fútbol europeo.
Fiel al perfil bajo que lo identifica desde que era juvenil, Palacios no le esquivó el bulto a nadie: charló relajado con los vecinos y se prestó, uno por uno, a firmar casacas de la Selección y posar para fotos y videos.

Más allá de los años lejos, en el Viejo Continente, y de haber tocado la gloria máxima del fútbol mundial, el mediocampista volvió a dejar en claro que el lazo con su tierra sigue intacto. Antes de reincorporarse a la pretemporada con el club germano, eligió Famaillá para bajar un cambio y devolverle a su gente, aunque sea con una firma o una foto, el cariño de siempre.
