Más de diez cuadras bajo la lluvia por 30 puestos de trabajo en un bazar

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Impresionante fila por un trabajo en un bazar en Moreno.

Cientos de personas hicieron más de 10 cuadras de fila bajo la lluvia para postularse a 30 puestos de trabajo en un nuevo bazar de Moreno, en la provincia de Buenos Aires. La convocatoria de CityStore, que buscaba personal para reposición, depósito y administración, se difundió por las redes sociales y reunió a postulantes de distintas edades. Algunos incluso pasaron la noche en la calle para estar entre los primeros y conseguir una entrevista.

Multitud de postulantes frente al bazar de Moreno que ofreció 30 puestos de trabajo
La búsqueda de personal de un bazar de Moreno convocó a cientos de personas.

La escena se repitió durante la jornada de este lunes: personas con mochilas, carpetas y folios repasaban sus currículums mientras esperaban que la fila avanzara hacia el portón del comercio, ubicado sobre la calle Victorica. Una joven se subió el cierre de la campera, apoyó su mochila en el piso y revisó minuciosamente las hojas que llevaba, como si todavía pudiera corregir algo antes de entregarlas.

Sobre el ingreso, un cartel indicaba: “Forme fila aquí para dejar el CV. Muchas gracias. Equipo de CityStore”. El aviso de la convocatoria anunciaba que los currículums se recibirían hasta las 16, pero las puertas permanecieron abiertas una hora más.

A las 17, cuando finalmente se cerró la reja, todavía había una fila que doblaba por la esquina y ocupaba casi una manzana. La espera de varias horas terminó en desazón para quienes no pudieron ingresar a una entrevista. Sin embargo, el personal de reclutamiento salió a la calle para recibir los currículums de los que habían quedado afuera.

La fila de personas que buscaban empleo daba la vuelta a la esquina
La fila daba la vuelta a la esquina. Foto: Francisco Loureiro.

Entre quienes no lograron entrar, un grupo de mujeres se abrazó antes de despedirse. Se habían conocido durante la espera y, pese a sus diferentes edades y recorridos, compartieron historias, preocupaciones y el deseo de volver a trabajar.

Gabriela, de 50 años, viajó desde Merlo al enterarse de que buscaban empleados para tareas en las que tiene experiencia. Su último empleo fue en un kiosco y terminó cuando se vendió el fondo de comercio.

“Mi último laburo fue hace 6 meses en un kiosco, vendieron el fondo de comercio y quedé afuera. Anteriormente, estuve un año y pico sin trabajar. Y un trabajo fijo registrado desde 2023 que no tengo”, contó.

Para ella, la edad representa una dificultad adicional a la hora de conseguir que la llamen. Su preocupación también pasa por reunir los aportes que necesita para jubilarse.

“Ahora vivimos con lo que hace mi marido. Me quedan 10 años para jubilarme y quiero tener los aportes que me faltan”, agregó.

Gabriela, Natalia y Ailén, tres mujeres que se conocieron mientras esperaban para entregar sus currículums
Gabriela, Natalia y Ailén se hicieron amigas mientras esperaban para dejar sus currículums. Foto: Francisco Loureiro.

Natalia Pintos, de 49 años, alentó a sus compañeras a no desanimarse. Consideró que las diferencias generacionales pueden aportar un buen equilibrio a un equipo de trabajo y relató que llevaba cuatro meses sin empleo.

“Hace cuatro meses que estoy sin trabajo. Estamos desde las 9 de la mañana acá, nos hicimos amigas entre todas. Pensábamos que íbamos a lograr entrar para entregar en mano y que nos hicieran preguntas, pero ahora lo que nos queda es que ellos vean los currículums y nos llamen”, expresó.

Una de las más jóvenes del grupo, Ailén Guzmán, de 23 años, destacó la voluntad de quienes viajaron hasta el lugar y permanecieron de pie a pesar de la lluvia, el frío y el cansancio.

“Trabajaba en un local de indumentaria, pero cerró hace tres meses por la crisis económica y desde ahí estoy buscando trabajo. A la mañana ya había mucha gente. Había carpas, o gente con bancos”, relató. Mientras busca un puesto estable, realiza trabajos de pestañas cuando consigue clientas.

La convocatoria tuvo un antecedente reciente en el mismo distrito. En mayo, el frigorífico Cabaña Don Theo había ofrecido 60 vacantes y la búsqueda también había reunido a una multitud.

En aquella oportunidad hubo más de 1.000 metros de fila y personas que comenzaron a esperar desde las 2 de la madrugada. Al igual que con el bazar, la difusión de la oferta en las redes sociales multiplicó la concurrencia.

Frente a CityStore, este lunes todavía se entregaban currículums a las 17.30. Entre quienes no consiguieron entrar estaban dos amigas: Melissa Chauvet, de 27 años, y Mayra Ángel, de 28. Ambas dijeron que esperaban encontrarse con una convocatoria de esa magnitud.

Melissa y Mayra esperaron para conseguir empleo, pero no llegaron a ingresar a una entrevista
Melissa y Mayra hicieron la fila, pero no alcanzaron a ingresar a una entrevista. Foto: Francisco Loureiro.

“Sabíamos que iba a ser así, porque hay mucho desempleo. Vimos mujeres y hombres muy grandes también. No hay trabajo”, lamentó Melissa, que hasta tres semanas antes cuidaba a una mujer mayor y se había quedado sin empleo.

“Estoy mandando a todos lados, mi mamá me ayuda a buscar también”, añadió. Mayra, por su parte, había perdido hacía un mes su trabajo en una sanguchería de Paso del Rey.

La necesidad de conseguir un ingreso las llevó a presentarse aun sin conocer las condiciones salariales de los puestos ofrecidos.

“No pretendemos nada salarial, ni siquiera vemos que el sueldo esté por encima del mínimo, que es lo que se tiene que pagar. No sabemos ni cuánto vamos a ganar y, sin embargo, dejamos CV igual”, expresó Mayra.

Agustín Martín, de 26 años, también se acercó para dejar sus antecedentes. Lleva seis meses sin trabajo fijo y realiza arreglos eléctricos de manera ocasional. Como Melissa y Ailén, vive con su familia.

Agustín Martín busca trabajo estable y realiza arreglos eléctricos para ayudar a sus padres
Agustín lleva seis meses sin trabajo fijo y hace changas para ayudar a sus padres. Foto: Francisco Loureiro.

“Vivo con mis papás y cuando puedo los ayudo. A gatas llegamos para comer. Entregué mi CV por todos lados. Es complicado porque si vas a entregar en mano no te lo toman, y si mandás por internet no te llaman. Me esperaba que fuera así de masivo porque hay necesidad de trabajo por todos lados”, concluyó.

Información y testimonios recogidos por la periodista Malena Nazareth Martos.


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