Más de 5000 niñas y niños disfrutaron de payasos, peloteros, juegos, juguetes e importantes premios en el «Gran Festejo del Día del Niño» que les obsequió Tony El Baratero y su esposa Mica .

Hay mañanas en las que el ambiente se transforma por completo, donde el bullicio cotidiano cede su lugar a la carcajada limpia y al asombro. Eso fue exactamente lo que se vivió en el masivo festejo del Día del Niño organizado por la familia detrás de Tony El Baratero Mayorista. Más de 5.000 chicos de distintos barrios vulnerables se congregaron para disfrutar de una jornada pensada exclusivamente para ellos, repleta de peloteros, payasos, juguetes, música y sorpresas que iluminaron rostros que no siempre tienen la oportunidad de acceder a este tipo de espectáculos.
Detrás de cada detalle, de la logística de semejante despliegue y del cuidado de cada niño no hubo grandes patronazgos ni aportes corporativos externos. Con absoluta discreción y una elegancia que elude cualquier atisbo de vanidad, Tony y su esposa Mica, junto a un incondicional equipo de colaboradores, financiaron íntegramente del bolsillo familiar todo el evento, los entretenimientos y cada uno de los regalos otorgados.
La raíz de la empatía: «Conocemos la pobreza»
Durante una entrevista profunda y reveladora, la pareja compartió con este medio las razones profundas que alimentan este motor de solidaridad que no se detiene:
«Nosotros conocemos la pobreza. Todas las cosas que nos hubiera gustado tener cuando éramos niños son las que hoy intentamos brindarle a estos chicos», confesaron.
Para la familia, el éxito comercial de Tony El Baratero Mayorista no es solo un logro financiero, sino una responsabilidad moral. Sienten que su empresa está profundamente bendecida por Dios en las ventas y por el acompañamiento incondicional de una clientela leal. Por eso, el gesto de dar nace como una respuesta de gratitud.
«Yo soy duro para llorar, pero ese día me emocionaba todo», relata Tony mientras recuerda el momento exacto en que entregaba las bolsitas de golosinas y regalos. «Se me ponía la piel de gallina. Lloré de felicidad por poder dar, que no es otra cosa que compartir lo que Dios nos da a mi familia y a mí».

Un compromiso permanente con la comunidad
Aunque este año se celebró la cuarta edición de la gran Fiesta del Día del Niño, el trabajo social de la pareja no es un hecho aislado. Se trata de una costumbre arraigada desde hace tiempo. Están presentes en las fechas más sensibles del calendario social: el Día de la Madre, las vísperas de Navidad o las celebraciones de Año Nuevo, extendiendo la mano a quienes se encuentran en situación de extrema vulnerabilidad.
«La pobreza te puede volver muy vulnerable, pero la falta de solidaridad te mata el alma», reflexionó Mica durante el encuentro.
Ambos relatan su labor con la naturalidad y franqueza propias de quienes estan más allá de cualquier tipo de egoísmo personal. Entienden su trabajo comunitario casi como una misión en sus vidas. En el festejo se entregaron bicicletas, un objeto que para muchos de esos niños representó la primera —y quizás única— bicicleta de su infancia; un sueño que sus padres, a pesar del inmenso amor y esfuerzo, no pueden materializar debido al desempleo o a ingresos que solo alcanzan para llevar el pan diario a la mesa.
El cerebro y el corazón de un fenómeno social
Si Tony El Baratero cuenta con un corazón enorme dispuesto a la entrega, ese motor tiene un cerebro magistral detrás: Mica, su esposa, quien lidera la visión y la gestión estratégica de esta empresa familiar con la misma capacidad con la que planifica estos eventos multitudinarios.
Sin buscarlo ni proponérselo, la pareja se ha convertido en un fenómeno social sin precedentes en Tucumán. Hoy, las redes sociales de la firma no solo comunican ofertas comerciales, sino que desbordan de decenas de miles de mensajes de personas reales que expresan gratitud, admiración y sinceros deseos de prosperidad para la familia.
En tiempos convulsos, gestos como el vivido en Tucumán demuestran que la prosperidad económica solo alcanza su verdadero sentido cuando se transforma en un puente de felicidad para los más carenciados.
CRÓNICA DE UNA FIESTA DE INCONMENSURABLE CONVOCATORIA QUE NO PUDIERON NI AMAGARON REALIZAR LOS POLITICOS MAS ENCUMBRADOS. AQUI TODO FUE POR Y PARA LOS VERDADEROS PROTAGONISTAS: LOS NIÑOS
El pasado domingo 6 de septiembre de 2026 en las instalaciones del Club Benjamín Matienzo, ubicado en la zona de El Bajo, sobre la Avenida Brígido Terán al 600/700, en San Miguel de Tucumán.
Debido a su ubicación estratégica y accesibilidad, el evento tuvo un impacto masivo y benefició principalmente a familias provenientes de los siguientes sectores e influencias:

Barrio El Bajo / Zona de la Terminal: Al ser el punto neurálgico donde se encuentra el club y la propia zona comercial de cercanía, los vecinos directos de estos sectores tuvieron un acceso inmediato.
Barrio San Cayetano: Ubicado en las inmediaciones y con una conexión directa hacia la zona de la avenida, fue uno de los sectores con mayor afluencia de niños de sectores populares.
Barrios de la Zona Sur y Sureste: Sectores aledaños que se conectan rápidamente a través de los accesos de las avenidas Brígido Terán y Pedro Miguel Aráoz.
Comunidades vulnerables de la periferia: Al tratarse de una convocatoria abierta impulsada por el popular comerciante, el evento atrajo masivamente a familias de distintas barriadas humildes de la capital tucumana y del Gran Tucumán (quienes se trasladaron en transporte público directo hacia la vieja y nueva terminal).
La masividad de la convocatoria fue tal que el evento, programado para iniciar a las 13:00 horas, generó filas de varias cuadras para ingresar. Hubo algunos episodios con reprochables excesos de personas que no aprenden aún a compartir un momento con sus semejantes y como en varios eventos y en otros ordenes de la vida adonde intenta asomarse la discordia o la intransigencia. El verdadero reproche viene a colación de que es justo -para éste medio periodístico al menos- exponer la realidad de los hechos que fueron un :sin sentido» puesto que había bolsitas, regalos premios para más de 5.000 niñas y niños. Pero eso solo mereció la amonestación de miles y miles de personas que se expresaron en las redes a favor de la encomiable acción de Tony el Baratero y su Gran Día del Niño y las cuadras y cuadras de niños que entendieron su mensaje: Tony & Mica; Mica & Tony «Quién dijo que todo está perdido, yo vengo a entregar mi corazón»._


