Los hombres desean tener hijos más que las mujeres
Datos nacionales de un relevamiento de la ONU indican que para el 68% de los varones la paternidad es importante para lograr la vida plena.

La caída en la tasa de natalidad es una tendencia mundial, que se registra también en la Argentina, con sus consecuencias concretas y con su carga emocional. Según un relevamiento reciente de Naciones Unidas en el país, el 54% de los varones interrogados de entre 18 y 45 años tiene menos hijos de los que desearía y el 68% considera importante la paternidad para alcanzar una vida plena. En cambio, sólo el 34% de las mujeres consultadas, de 18 a 24 años, considera importante o indispensable tener hijos.
Anabel Fernández Prieto es oficial de programas y coordinadora local del Fondo de Población de la ONU (responsable del estudio), y ayer fue entrevistada por Conexión Play, de LG Play. Su trabajo aborda el estudio de las dinámicas demográficas, orientado a potenciar el desarrollo del capital humano en un proceso de transición caracterizado “por una gran baja en la fecundidad y un aumento en la esperanza de vida, lo que lleva a que tengamos un proceso de envejecimiento poblacional”, señaló.
“Sabemos que es un problema multicausal que responde a a diferentes circunstancias, pero no teníamos un estudio que nos permitiera abordar las motivaciones que llevaban a las personas a pensar en un proyecto de vida, en tener hijos, en cuáles eran las barreras y los condicionantes… ¿Qué está pasando acá? Generalmente la baja de fecundidad se asocia mucho a las mujeres; entonces hicimos esta encuesta cuantitativa para indagar cuál era la brecha entre el deseo y la realidad, entre cuántos hijos deseaban tener las personas y cuántos tenían en voces de varones y de mujeres de 18 a 70 años”, describió.
De ese modo se pudieron abordar “las trayectorias pasadas y saber qué pasa en las generaciones presentes; ahora estamos haciendo análisis por sectores focalizados y por grupos de población”. La funcionaria confirmó los porcentajes de las conclusiones de “Deseos reproductivos en la encrucijada. Motivaciones y barreras para decidir en un contexto de baja natalidad” (tal el título del documento), donde se menciona que “formar o ampliar una familia sigue ocupando un lugar central en la vida de los varones argentinos”.
La motivación del estudio fue poder “ahondar y entender qué pasa en un contexto donde hay aspiraciones presentes, con responsabilidades paternas respecto a lo que implica el cuidado y la crianza, que sabemos que sigue recayendo fuertemente entre las mujeres”, añadió.
Sin diferencias
Fernández Prieto precisó que la base del rango etario elegido se relacionó con la trayectoria reproductiva abierta. “Llegando a los 40 años, se observa que lo que más pesa entre las condiciones que nos permiten pensar un proyecto de familia son cuestiones vinculadas con las barreras económicas, con una estabilidad laboral a futuro, previsible y con necesidades cubiertas”, puntualizó. Las cifras no tuvieron gran dispersión entre las distintas edades ni entre las diferentes regiones del país.
“El acceso a la vivienda es algo que se menciona mucho y las cuestiones de cuidado aparecen fuertemente entre las mujeres; o sea, el inequitativo reparto de las tareas domésticas de cuidado es un condicionante. Pero las respuestas se distribuyen de forma bastante similar entre varones y mujeres”, planteó.
En torno al compromiso masculino relacionado con el cuidado de los hijos, el 21% de quienes contestaron la encuesta participa activamente. “Los varones intervienen sobre todo en los aspectos más vinculadas al ocio, a los deportes, a la recreación; mientras que la salud, el atender o el limpiar están mucho más asociadas a las mujeres”, describió.
Esa desigualdad es objetiva, pero se indicó que mientras las mujeres la tienen muy presente, los varones tienden a tener una percepción de que el reparto es mucho más equitativo de lo que es. Por ese motivo, los datos permiten pensar en cómo se puede hacer para cerrar esa brecha entre realidad y percepción, que ya se había registrado en la Encuesta Nacional de Uso del Tiempo, donde se determinó que las mujeres se dedicaban muchísimo más a las tareas de la casa que los hombres.
Fenómeno global
La experta insistió en que la caída en la fecundidad “es un fenómeno mundial, que impacta en la tasa de reemplazo poblacional: el 2,1 es un número que empezó a mencionarse mucho, que implica que una generación alcance el reemplazo exacto de otra fácilmente”. “Lo que se ve es que en la mitad de los países del mundo ya están por debajo de ese 2,1. Es una cuestión que venimos trabajando mucho desde el Fondo con distintos sectores, incluyendo la salud y la planificación urbana, para pensar cómo algunas instituciones y sectores se adaptan a vivir en un contexto que se muestra inicialmente como irreversible y que en la Argentina nos pasó muy rápido en poco tiempo”, alertó.
Mientras que en Europa, esa transición insumió entre 30 y 40 años, “en la Argentina, en 10 años bajamos a la mitad nuestra tasa de fecundidad traccionada por algunas cuestiones que son buenas noticias, como la reducción de los embarazos en las adolescencias”. “Estamos siendo madres a mayor edad que antes; el primer hijo lo demoramos, y también tenemos menos. La cuestión no es cómo tener más hijos, sino pensar qué condiciones los afectan para que se tenga un presente mejor y poder diseñar el proyecto de vida. Sería un error pensar que tenemos que seguir teniendo la misma forma actual de pirámide para encajar en un sistema, cuando a veces lo que hay que analizar es que la sociedad va evolucionando y poner el tema en agenda, con discusiones que son de largo plazo, para saber cuántos argentinas y argentinos van a nacer de acá a 20 años y concretar las adaptaciones que sean necesarias ante un crecimiento poblacional que mucho más lento que antes. Nosotros todavía vamos a crecer porque tenemos inercia, pero mucho más lentamente”, advirtió.
