Los 470 kilos de cocaína secuestrados en Tucumán llegaron por vía aérea

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Sospechan que la carga llegó a Catamarca y que estaba siendo trasladada a Famaillá. ¿Quiénes estarían detrás del envío?

TRABAJO DE HORMIGA. Un gendarme enumera los ladrillos de cocaína que estaban en el interior de unas bolsas de color verde.
TRABAJO DE HORMIGA. Un gendarme enumera los ladrillos de cocaína que estaban en el interior de unas bolsas de color verde.

El segundo secuestro más importante de cocaína en la historia del narcotráfico de la provincia terminó fortaleciendo las teorías de que Tucumán está siendo utilizada como centro de acopio de grandes cantidades de droga trasladadas por vía aérea. Ese es el primer balance que puede hacerse después de que se decomisaran 470 kilos de esa sustancia.

El hallazgo se concretó en la ruta 157, al sureste de la provincia. Gendarmes detuvieron una camioneta Toyota Hilux que transitaba desde el sur hacia Famaillá. El hombre de 60 años que conducía el vehículo se mostró sorprendido y nervioso al toparse con el control. A los uniformados les llamó la atención su conducta y revisaron la carga. Allí encontraron bolsas de color verde que contenían 449 paquetes de cocaína. Los “ladrillos”, según confiaron fuentes judiciales, tenían el sello del delfín y fueron valuados en más de U$S 2,3 millones.

“Estamos ante una investigación muy grande. Vamos a ir hasta las últimas consecuencias porque estamos hablando de una organización que se dedica al tráfico de grandes cantidades de droga”, sostuvo el fiscal federal Rafael Vehils Ruiz.

A los pesquisas les llamaron la atención tres detalles:

DATO. Los montos son en kilos y corresponden a la droga decomisada hasta el 30 de junio de cada año, salvo la de 2026.

– Las bolsas en las que estaban los paquetes son similares a las descubiertas en otros procedimientos vinculados a presuntos vuelos narcos.

– El recorrido que hizo el vehículo con el estupefaciente sigue siendo un misterio, pero se sospecha que la droga fue descargada de una aeronave en Catamarca y que luego sus responsables decidieron transportarla por vía terrestre. “Todo se está investigando. De algo estamos casi seguros: por la cantidad, esa sustancia no llegó al país por vía terrestre”, sostuvo Vehils Ruiz .

La investigación

En las investigaciones por narcotráfico, cada detalle puede conducir al descubrimiento de una trama mayor. En este caso, los primeros datos surgieron del conductor de la camioneta. Se trata de un hombre de 60 años que está inscripto en ARCA como prestador de servicios de transporte de pasajeros. Su nombre, que por el momento no puede ser divulgado por cuestiones legales, tendría un parentesco con Jorge “Pelaín” Nassif, un hombre que ocupó varios titulares en las crónicas policiales de los últimos años.

En 2022, Nassif fue víctima de un intento de asalto por parte de la denominada banda de los “narcopolicías”, aunque siempre hubo sospechas de que los uniformados habrían intentado secuestrarlo. El año pasado escapó de un procedimiento realizado por personal de la Didrop Oeste que allanaba su domicilio en una causa por drogas. Fue capturado en abril de este año.

En la incipiente pesquisa surgieron otros nombres. El titular registral de la camioneta tiene domicilio en Lomas de Tafí, pero habitantes de Famaillá señalaron que el vehículo era utilizado habitualmente por un hombre que tendría al menos un local comercial en esa ciudad. El sospechado, según confiaron fuentes judiciales y policiales, habría tenido aspiraciones políticas y podría haber sido candidato por una línea vinculada al manzurismo.

Contexto

El secuestro de los 470 kilos de cocaína se registró en un contexto complejo. Los pesquisas sostienen que la droga tenía como destino final un centro de acopio que, posiblemente, estaría ubicado en Famaillá. Desde allí, una parte se iba a quedar en la provincia y el resto iba a ser distribuido hacia otras jurisdicciones. Vale recordar que “Pelaín” Nassif fue acusado de proveer esta sustancia a quioscos de venta de drogas del interior tucumano y de Santiago del Estero. El fiscal federal de Salta, Ricardo Toranzos, había advertido un cambio de modalidad en la ruta narco del NOA. “Ante la presión en las fronteras, usan las provincias siguientes para ‘enfriar’ la droga”, sostuvo.

Las estadísticas también respaldan esa hipótesis. Con el decomiso concretado ayer, en lo que va de 2026 se secuestraron en Tucumán 831 kilos de cocaína, un 24,2% más que los 669 kilos decomisados en igual período de 2025. Vale recordar que el año pasado, al superarse la tonelada incautada, se alcanzó un récord histórico para la provincia.

La sospecha de que la droga haya sido transportada en un vuelo narco que aterrizó o arrojó la carga en un campo catamarqueño también reforzaría otra teoría. Expertos, funcionarios judiciales e investigadores señalaron que el oeste tucumano podría haber sido elegido por las organizaciones criminales para ingresar cocaína por vía aérea.

Se denunciaron movimientos de avionetas sospechosas en Anca Juli, Tafí del Valle y Escaba. Pilotos consultados explicaron que los traficantes elegirían ese sector porque las cadenas montañosas funcionan como una barrera natural frente a los sistemas de detección. “La mejora en el sistema de radarización debe ser atendida de manera urgente”, señaló Vehils Ruiz. “Entiendo que fue una preocupación advertida por el gobernador Osvaldo Jaldo y acompañada por los mandatarios de las otras provincias de la región”, añadió.

El fiscal se refirió al pedido que los gobernadores del NOA le realizaron a la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, durante el Consejo de Seguridad Interior. Según informes de inteligencia y de las fuerzas de seguridad, los bloqueos implementados en rutas estratégicas de Bolivia podrían impulsar un incremento de los vuelos narcos hacia territorio argentino.

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El mayor decomiso de cocaína registrado en Tucumán se produjo en noviembre de 2023, en la localidad de 7 de Abril, departamento Burruyacu. En esa oportunidad, gendarmes detuvieron un camión que transportaba cerca de 500 kilos de droga ocultos en una tolva, un contenedor con forma de embudo diseñado para almacenar y canalizar materiales a granel mediante la fuerza de gravedad. El hallazgo fue el resultado de una investigación encabezada por el fiscal federal de Salta, Ricardo Toranzos. Según surge del expediente, la sustancia había sido cargada en Jujuy y tenía como destino final Santiago del Estero, donde sería “enfriada” antes de continuar viaje hacia alguno de los puertos de la Hidrovía Paraná-Paraguay.


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